Luis Márquez. Reportero de '75 minutos'

"Con el periodismo experimental aprendes algo en cada programa"

  • Ha sido el último en llegar al equipo de '75 minutos', donde se siente un privilegiado por poder hacer "periodismo en andaluz".

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Se siente un privilegiado por hacer "periodismo en andaluz, con andaluces y en Andalucía". Luis Márquez ha sido el último en incorporarse a 75 minutos, donde considera "un lujo" poder contar cada semana en primera persona lo que le ocurre y preocupa a sus paisanos.

- Hace poco que llegó a un equipo consolidado como el de 75 minutos ¿Cómo ha sido su acogida?

-Me lo han puesto bastante fácil. Me he incorporado a un programa rodado, que está a punto de cumplir tres años, y con un estilo muy marcado. En este formato de reportero de calle me siento a gusto porque tratas cara a cara con los entrevistados, potencias la cercanía con ellos y, además, te pones a su nivel. Eso de hacer periodismo experimental y hacer lo que hace el protagonista es atractivo no sólo para el espectador sino también para el reportero porque aprendes un montón de cosas en cada programa

- Llegaba de otro programa de reportajes muy querido, como Andaluces por el mundo, ¿Qué diferencias encuentra entre ambos?

- En Andaluces se cuidaba más la imagen a la hora de enseñar cada país, pero en éste no hay nada preparado. En 75 minutos prima más la espontaneidad y el momento. Haces un seguimiento total de cada tema y vas captando cada momento sin ningún tipo de guión. El ritmo de producción también es más rápido que el de Andaluces, es más, hay semanas que ni pisamos la redacción.

- Los programas de viaje, a priori, son más atractivos para los reporteros ¿Qué fue lo que le impulsó a realizar este cambio?

-Desde siempre había sido seguidor de 75 minutos y conocía al equipo porque había trabajado en la redacción aprovechando uno de los parones de Andaluces por el mundo. Estaba a punto de incorporarme a la televisión extremeña cuando me llamaron de 75 minutos para hacer una sustitución en Navidad. Después de cuatro años en Andaluces por el Mundo tenía ganas de currar en un programa como éste y no lo pensé, aunque he de decir que fue una decisión superdifícil porque el otro era un caramelo, pero tienes que progresar en tu carrera profesional y en éste la ventaja es que cada semana tienes por delante un tema distinto y, además, tienes que aprender a desenvolverte ante las cámaras.

-En estos tres años el programa ha conseguido varios premios. ¿Qué tiene más peso para el equipo, estos reconocimientos o el respaldo que cada semana le brinda la audiencia?

-Los dos. Que te den premios te supone cierto respaldo, porque llama la atención al que no conoce el programa, pero lo que de verdad nos mantiene es el público fiel que cada martes se sienta a esperar nuestro programa.

-A diferencia de otros formatos similares, 75 minutos ha incrementado su audiencia a medida que va pasando el tiempo ¿Cuál es la clave del éxito del programa?

-Lo más difícil es encontrar cada semana un tema original y creo que es ahí donde más y mejor trabaja el equipo de redacción del programa. Casi todos los temas que se proponen terminan sacándolo adelante, por muy difícil que parezcan. En ocasiones, de una idea aislada, empiezan a escarbar y terminan sacando un programa entero.

- ¿Ayudan las redes sociales a la hora de aportar nuevos temas?

-En cierto modo sí. Tenemos una cuenta en twitter y ahí encontramos comentarios de gente que nos siguen y que tomamos en cuenta. Aunque nos suelen llegar más temas a través del correo electrónico.

-¿Suelen encontrar impedimentos a la hora de poner en pie los reportajes?

-Legales o formales, hasta ahora no. Lo único que a veces nos origina problema es encontrar a protagonistas que quieran salir ante las cámaras, aunque al final siempre das con alguien que está dispuesto a colaborar.

-¿Es difícil esconder los sentimientos cuando el protagonista del reportaje se emociona o rompe a llorar?

-Sí. Soy de lágrima fácil y, por mucho que lo intentes, cuando ves llorar a otra persona te entra cierto cosquilleo. Intentamos no ser protagonistas, pero en más de una ocasión he tenido que sacar el pañuelo. No buscamos la emoción facilona, pero cada momento emotivo que sale en el programa está justificado.

-¿Cómo se consigue la complicidad del entrevistado?

-Es más fácil de lo que parece porque en 75 minutos trabajamos más el momento que la imagen. Cuando llegamos a cualquier sitio lo primero que hacemos es encender la cámara sin tener en cuenta los detalles técnicos, por eso al poco rato de estar con el protagonista de la historia a éste se le olvida que le estamos grabando y te cuenta más datos de lo que en principio nos iba a contar.

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