Alejandro Talavante sale a hombros de la Monumental Plaza México

  • El encierro de La estancia estuvo bien presentado pero no tuvo fuerza para la lidia

El diestro de Badajoz Alejandro Talavante acertó con el acero y salió a hombros tras cortar dos orejas como único triunfador de la décima sexta corrida de la temporada grande en la Monumental Plaza México verificada el pasado domingo, madrugada del lunes hora española.

Talavante alternó con los mexicanos Rafael Ortega y Juan Chávez que se fueron de vacío. Con una entrada de unas diez mil personas y con tiempo un tanto airoso, se lidiaron seis toros del hierro de La Estancia, bien presentados pero que no pudieron con los kilos.

De los seis, el que tuvo más movilidad ha sido el segundo de la tarde que reunió clase y fue excelentemente toreado. Los otros primero y cuarto de la suelta, no pudieron con el peso, el tercero camino un poco más, el quinto terminó deslucido con la cara arriba y el sexto cierra plaza, aunque humillaba, se vino pronto a menos y se paró.

El tlaxcalteca Ortega que reaparecía en la Plaza México, no tuvo suerte en el sorteo, dos toros deslucidos y que se caían constantemente, solo estuvo voluntarioso y se hizo ovacionar en los segundos tercios de los toros de su lote. Mató de sendas estocadas, aplausos y silencio.

Alejandro Talavante, fue el todo en el festejo. A su primero lo fue haciendo hasta cuajarlo en una labor muy torera, entendida y de entrega. Sobre todo, manejó la mano izquierda superior; un pinchazo le quitó el que ganara las dos orejas de su enemigo.

Con el quinto de la tarde, que no era bueno y terminó deslucido, el extremeño lo moldeó a su modo, dándole profundidad a sus muletazos. Sobre todo, con la mano izquierda. Muy por arriba de su enemigo, lo liquidó de estocada para otra oreja y realizar el sueño: salir a hombros por la puerta grande.

Chávez, un torero con buen valor, logró algunos destellos tanto en el tercero, como en el sexto sin alcanzar el nivel deseado. Mató pronto a los dos de su lote, en el primero obtuvo aplausos y silencio en el sexto, aunque con algunos pitos.

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