El Cid, dueño en un serial muy pobre

  • El diestro sevillano, que ratificó su maestría en San Isidro, perdió la Puerta Grande en dos ocasiones por la espada · El Fundi, también en letras de oro, brilló como estoqueador excepcional

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El sevillano Manuel Jesús El Cid se ha alzado como el máximo triunfador de San Isidro 2008, una feria muy pobre en balance estadístico y resultados artísticos. El diestro saltereño se ha impuesto con su maestría lidiadora en las corridas de El Pilar y Victorino Martín. Torero que atraviesa una dulce madurez, consigue dominar a cualquier tipo de toro. En ambas ocasiones pudo salir a hombros por la Puerta Grande, algo que no consiguió por la espada. A su segundo toro de El Pilar le cuajó una faena histórica, con un toreo profundo y auténtico. Ante el lote de victorinos dejó constancia de que es el mejor especialista en la siempre complicada lidia de estos toros y derrochó casta. El otro nombre que puede inscribirse en letras de oro es el de José Pedro Prados El Fundi. El madrileño estuvo muy por encima de un dificilísimo lote de Ibán y volvió a impresionar con los adolfos. En ambas tardes dio un recital de gran maestro en la suerte suprema. Otros nombres propios han sido: Morante de la Puebla, por su faena arrebatada a un toro de Victoriano del Río; Luis Bolívar, que pudo salir a hombros si no falla a espadas en su lote, de Palha; Alejandro Talavante, por una gran faena a un adolfo; Antonio Ferrera, que destacó con un áspero Pereda; Joselillo, con un peligroso toro de Dolores Aguirre y Diego Urdiales, dando una buena imagen que se diluyó en una segunda tarde en la que entró como sustituto. En el toreo de capa, un torero: Morenito de Aranda, que bordó el toreo a la verónica.

De los novilleros han destacado Miguel Tendero, con un gran nivel en su debut en Las Ventas, la reafirmación de Rubén Pinar y las agallas de El Sombrerero, que dio la talla la tarde en la que su banderillero El Ruso caía gravemente herido.

En cuanto a rejoneadores, Andy Cartagena estuvo bien, aunque fue excesivo el premio de la salida a hombros y también dejaron alto el pabellón ecuestre Álvaro Montes y Leonardo Hernández.

En cuanto al aspecto ganadero, al igual que sucedió en Sevilla, el listón es uno de los más bajos de la última década. Prácticamente todas las ganaderías, comerciales y toristas, han tocado fondo. Se han salvado Palha (con un toro de vuelta al ruedo que no la merecía), que dio más espectáculo para el público que buen juego para el torero; Peñajara, con nobleza, pero que pecó de flojedad, y El Pilar, desigual. En cuanto a toros sueltos saltaron algunos, entre ellos pertenecientes a los hierros de Adolfo Martín, Victorino Martín y Cuadri.

Es imposible matizar todas las actuaciones en este espacio, teniendo en cuenta la amplitud del serial isidril. Pero las anteriores notas son las más destacables en una de las ediciones más pobres de su historia. Una de las tres únicas en las que no hubo Puerta Grande. La anterior vez sucedió en 1992, aunque en esa ocasión salió a hombros Manolo Sánchez como novillero. Y la primera fue en el sanisidro de 1947; si bien en aquel entonces, en lugar de 24 festejos, el serial contó con cinco corridas. Para colmo, hay que lamentar dos cornadas graves: Frascuelo, con sendos muslos partidos y el banderillero El Ruso, con el ano destrozado. En las 19 corridas de toros (si incluimos la de la Prensa, fuera de abono), 2 de rejones y 3 novilladas, los matadores han cortado tan sólo 6 orejas -Joselillo, Urdiales, Ferrera, Morante, El Fundi, y El Cid-. De los novilleros consiguieron trofeo Rubén Pinar, Miguel Tendero y El Sombrerero. Y en cuanto a los rejoneadores salió a hombros Andy Cartagena y cortaron una oreja Pablo Hermoso de Mendoza, Álvaro Montes y Leonardo Hernández.

Por tanto, balance sin apenas brillo, en el que El Cid, sin duda, se reafirmó como uno de los toreros más completos del último lustro y se convirtió en el protagonista más positivo e interesante de la flojísima Feria de San Isidro 2008.

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