Quinta de abono

Manzanares, ese gran estoqueador

  • El diestro alicantino corta una oreja a cada uno de sus toros.

  • Ponce y López Simón, de vacío.

  • Corrida noble y floja de Juan Pedro Domecq.

Manzanares, en una estocada recibiendo al segundo toro, al que cortó una oreja. Manzanares, en una estocada recibiendo al segundo toro, al que cortó una oreja.

Manzanares, en una estocada recibiendo al segundo toro, al que cortó una oreja. / Juan Carlos Muñoz

Con el ruedo en perfecto estado de revista y pese a la lluvia caída y la que continuó cayendo, como vaticinaban los pronósticos, la terna compuesta por Enrique Ponce, José María Manzanares y Alberto López Simón hizo el paseíllo en la quinta de abono de la temporada sevillana.

Como materia prima, una corrida de Juan Pedro Domecq, en el tipo de la casa, con toros sin exceso de quilos, bajos y sin cornamentas aparatosas y de juego dispar, que en su conjunto resultaron nobles y flojos.

El triunfador de la tarde fue, sin duda, José María Manzanares, quien realizó una faena desigual y a más a su primer toro, noble, al que mató de una gran estocada recibiendo, tras citar con anterioridad en dos ocasiones sin que el toro se arrancase. A la tercera, el toro embistió y el torero, sin moverse, esperó la acometida que libró limpiamente enterrando la espada de manera contundente ¡Qué destreza! El alicantino, en las afueras, había tardado en centrarse hasta conseguir una serie diestra con ligazón que hizo estallar una fuerte ovación y la música. La faena no fue redonda, pero la excelsa estocada, con una ejecución de libro para mostrar en vídeo en las escuelas de tauromaquia a los futuros toreros y su eficacia fue decisiva para que el público pidiera unánimemente la oreja.

Ante el quinto volvió a demostrar su eficacia y capacidad con la espada, en esta ocasión al volapié, para propinar un estoconazo resolutivo. Manzanares, que hilvanó algunas verónicas entonadas con el compás abierto, realizó una labor desigual en la que hubo muletazos de calidad, jugando la cintura y alargando los muletazos y en la que lo mejor fueron los pases de pecho forzados. Su rotundidad con la espada fue también decisiva para cobrar la segunda oreja.

Enrique Ponce se las vio en primer lugar con un astado cornidelantero al que cuidaron en varas, flojísimo y nobilísimo con el que realizó una labor de enfermero bruñida en su consabida estética. En mitad del trasteo un espectador gritó: ¡Qué emoción!

El torero valenciano Enrique Ponce, en un natural al astado que abrió plaza. El torero valenciano Enrique Ponce, en un natural al astado que abrió plaza.

El torero valenciano Enrique Ponce, en un natural al astado que abrió plaza. / Juan Carlos Muñoz

Con el cuarto, tardo, manejable y sin apenas recorrido, trasteo porfión de Ponce, que no caló en el público. El diestro no anduvo fino con la espada.

El tercero, bien hecho y muy noble, embistió con calidad. El tercio de varas fue un paripé. López Simón se entregó en una faena que alcanzó su mayor intensidad para el público cuando se metió en los terrenos deltoro y se dio un arrimón para la galería, escuchando algunas protestas cuando toreaba de rodillas.

López Simón no llegó a cogerle el aire ni la distancia al encastado sexto. Asustó en los medios con un par de muletazos por la espalda. Logró un par de series diestras con ligazon acompañadas por la música y apostó pronto por un arrimón y circulares. Mató en los medios de estocada entera, por lo que se le llegó a solicitar por algunos una oreja, quedando el balance en una ovación, ante la que correspondió con saludos.

López Simón, en el comienzo de la faena al toro que cerraba plaza, en los medios, en el instante en el que está a punto de dar un muletazo por la espalda. López Simón, en el comienzo de la faena al toro que cerraba plaza, en los medios, en el instante en el que está a punto de dar un muletazo por la espalda.

López Simón, en el comienzo de la faena al toro que cerraba plaza, en los medios, en el instante en el que está a punto de dar un muletazo por la espalda. / Juan Carlos Muñoz

La tarde, con lluvia intermitente, dejó la impronta de ese gran estoqueador que es Manzanares. Sin duda, el matador de toros más completo con la espada de la actualidad; capaz de matar al volapié en corto y por derecho o entrando en la distancia larga y de finiquitar una faena con una estocada hasta la bola recibiendo, como ayer rubricó de manera excelsa.

Ficha del festejo:

Ganadería: Corrida de Juan Pedro Domecq, en el tipo de la casa, con toros sin exceso de quilos, bajos y sin cornamentas aparatosas. De juego dispar, resultaron, en conjunto, nobles y flojos.

Toreros: Enrique Ponce, de marfil y oro. Media estocada (silencio). Pinchazo, metisaca, pinchazo y caída (silencio). José María Manzanares, de azul y oro. Gran estocada recibiendo (oreja). Gran estocada (oreja). Alberto López Simón, de grana y oro. Pinchazo y estocada desprendida (saludos tras ovación). Estocada (saludos tras ovación con petición).

Incidencias: Plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Viernes 28 de abril de 2017. Casi lleno. Lluvia. En cuadrillas fueron ovacionados el picador Paco María y los banderilleros Suso, Luis Blázquez, Rafael Rosa, Vicente Osuna y Jesús Arruga.

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