Oliva Soto, que indulta un gran 'bohórquez', a hombros en Camas

Como el propio Alfonso Oliva Soto contaba en estas páginas antes de su actuación en Camas, había tres elementos básicos en este festejo en el que el diestro camero actuaba como espada ante cuatro toros, acompañado del rejoneador Alejandro Rodríguez. En primer lugar, ha sido un homenaje a su tío, el banderillero Ramón Soto Vargas, que cayó herido mortalmente en la plaza de toros de Sevilla hace un cuarto de siglo; en segudo lugar, era el retorno a Camas de los toros en festejo mayor, en el que hubo una media entrada y, en tercer lugar, el reencuentro del torero con la afición en la provincia de Sevilla, que saldó con éxito.

Porque Alfonso Oliva Soto, quien recientemente había cortado dos orejas y un rabo simbólicos en la plaza de toros peruana de Huamachuco, volvió a conseguir otro triunfo similar, indultando a un excelente ejemplar de la ganadería de Fermín Bohórquez ante sus paisanos y salir a hombros al término de este festejo especial con encerrona en solitario en la plaza portátil instalada en Camas -qué pena, que una localidad que ha dado a matadores de toros tan brillantes como Curro Romero o Paco Camino, entre otros muchos, no tenga plaza de toros fija-.

El diestro corta cuatro orejas y rabo, más los máximos trofeos simbólicos del cuarto

Alfonso Oliva Soto comenzó su actuación cortando dos orejas a su primero astado, un animal de Lagunajanda tras una faena en la que ya apuntó su calidad como torero. Fue silenciado en su segundo. Consiguió las dos orejas y rabo del tercer toro que lidió tras una faena de peso, con muletazos con temple. Y cerró su actuación con una gran faena al toro indultado, de Bohórquez, que embistió con calidad y clase.

Por su parte, el rejoneador Alejandro Rodríguez cortó una oreja a su oponente, manejable, de la ganadería de Peralta, tras una buena labor voluntariosa.

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