Pepe Luis, la naturalidad en el toreo

  • Presentado el libro 'Pepe Luis Vázquez. Torero de culto', de Lorca y Crivell, con Romero y Pepe Luis Vázquez Silva

En un acto organizado por la empresa Pagés se presentó en la Fundación Cajasol el libro Pepe Luis Vázquez. Torero de culto, que ya vio la luz hace unas fechas en la Fundación Caja Rural del Sur. En esta ocasión se celebró un coloquio moderado por Alberto García Reyes y en el que participaron los autores de la obra, Antonio Lorca y Carlos Crivell, además de los maestros Curro Romero y Pepe Luis Vázquez Silva, hijo del legendario torero biografiado.

El coloquio sirvió como homenaje al maestro, a quien García Reyes calificó de torero "mayúsculo".

Como torero me embelesaba... y como persona era todavía mejor; tela decir eso"

Lorca, quien en el libro recoge el perfil humano de Pepe Luis, destacó su "sencillez", apartándose de las relaciones sociales, lo que le perjudicó mucho "a un torero especial y como ser humano... No quería molestar a nadie. De hecho, la esposa de Pepe Luis -Mercedes Silva- le contó que lo que lo que a Pepe Luis le hubiera gustado era "hacerse invisible".

Crivell, quien trata en la obra el palpitar torero de Pepe Luis, recorrió varios momentos fundamentales de su carrera, sin olvidar sus primeros contactos con el mundo del toro en San Bernardo, su enfrentamiento a reses de Guadalest y Miura a los quince años en La Maestranza o sus creaciones artísticas como el cartucho de pescao y el quite de la escoba y afirmó que "ser torero le vino del cielo" y "fue un mito de Sevilla".

Pepe Luis Vázquez Silva, entre otras cosas, aseveró que como torero no se sentía el más indicado para hablar de su padre, recordando su compañerismo con una anécdota que le había contado otro torero. Tras una disputa entre dos personas por una faena de Curro, en la que uno de los intervinientes atacaba a Romero, le inquirieron a Pepe Luis qué le había parecido el juego del toro, a lo que respondió: "Si a Curro no le ha valido, a mí tampoco". Una perla que, como calificó su hijo, deja patente "la sensibilidad y bondad" del legendario maestro sevillano.

Curro Romero aportó un testimonio fundamental, ya que llegó a compartir cartel con Pepe Luis. Contó que en el año de su alternativa, 1959, también el de la reaparición del maestro de San Bernardo, le confirmó en Madrid y torearon juntos en Gijón y San Sebastián. "Me embelesaba, tan medidos los pases y la forma de interpretar el toreo. A mí me enseñó mucho. Y como persona era todavía mejor que como torero; tela decir eso. Era un señor"; dibujó Curro con una media verónica al añorado maestro.

¡Pepe Luis, ese genio!... Un hombre sencillo que en su tauromaquia paseó por todos los ruedos del mundo el estandarte de la naturalidad.

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