Pura casta

Recuerdos de un manantial de bravura

  • José María Núñez Moreno de Guerra (Sevilla, 1937) l Su padre Carlos Núñez Manso creó el encaste Núñez y, junto a sus cinco hermanos -Carlos, Marcos, Juan, Luis y Javier- y desde el legendario cortijo barbateño de Los Derramaderos, cruce de caminos en las rutas del toreo, coparon los carteles de las principales ferias desde los años cuarenta del siglo pasado para convertirse en la base de simiente de muchas otras ganaderías de bravo

José María Núñez Moreno de Guerra, ganadero de 'Los Derramaderos' e hijo del creador del encaste Núñez, en la terraza del Hotel Inglaterra, de Sevilla. José María Núñez Moreno de Guerra, ganadero de 'Los Derramaderos' e hijo del creador del encaste Núñez, en la terraza del Hotel Inglaterra, de Sevilla.

José María Núñez Moreno de Guerra, ganadero de 'Los Derramaderos' e hijo del creador del encaste Núñez, en la terraza del Hotel Inglaterra, de Sevilla. / Orgambides

Es el último de los seis hermanos Núñez Moreno de Guerra, criadores de toros para figuras del toreo. José María Núñez Moreno de Guerra, en su retiro sevillano, saborea de los recuerdos de una vacada que disfrutó muchísimo.

Núñez, durante más de cincuenta años, ha sido divisa de abrir temporadas con las figuras: domingos de Resurrección en Sevilla, Fallas, Magdalena, Málaga, Madrid. Buena parte de la historia del toreo se ha escrito desde Los Derramaderos, en Barbate, la finca matriz.

A José María, Pepe para todos, se le quiebra la voz evocando a sus padres y hermanos. Fija las fechas de los acontecimientos de la ganadería con las vitales de su hermanos. Seis grandes personas, muy queridos en el toreo.

"No estoy enfadado con nadie, he hecho las paces con todos. Ha habido mucha gente del toro que nos ha hecho daño y otros, los más, que no". Fuera del toro Pepe ha sido un estudioso de los métodos quinielísticos pero nunca ha querido aplicar el cálculo de probabilidades a las vacas, ni le vio color a la quiniela taurina.

Los recuerdos fluyen, los paladea, es un hombre feliz "Vivo muy tranquilo, leo mucho. Me gustan los libros religiosos. Por suerte hemos sido una familia muy religiosa".

Y es testigo privilegiado de una época del toreo: "Hoy es muy diferente porque entró mucha gente del toro que no era del toro. Gente de discoteca. Ahora se torea mejor que nunca pero no hay una figura grande. Está José Tomás, pero con cuenta gotas. Además tiene el defecto de que lo cogen mucho los toros"

Hijo del ganadero Carlos Núñez Manso, se puede decir que nació entre toros: "Al morir mi padre empezamos a coger la ganadería y yo la he disfrutado a tope. Mi hermano Carlos se metió con 17 años en el campo y le dedicó toda su vida. Juan, Carlos y Marcos estaban siempre con papá, en tentaderos y demás y luego los chicos, Javier, Luis y yo".

El árbol ganadero se abrió: "Marcos se separó en 1969 y Carlos en 1979. Ese día lidiamos tres pedazo de corridas: El Cordobés reapareció en Benidorm; Ojeda tomó la alternativa en El Puerto y en Puerto Banús toreaba Paquirri , Paula, y la alternativa de César Pastor. A Marcos lo del Yiyo le afectó una barbaridad. Lo quitó de ganadero".

Los Derramaderos era escuela de afición: "Mis tres maestros han sido mi padre; y mi hermano Juan, que para mí ha sido un fuera de serie. Nada más que pensaba en el toro y en el Betis, igual que yo. Javier y Luis eran los más sevillistas del mundo. Javier y Marcos jugaron al fútbol de maravilla". ¿Y su tercer maestro? "José Flores Camará. El taurino que he visto más importante de todas las épocas. Daba gusto escucharlo. Lo que más me ha gustado eran las charlas taurinas después de los tentaderos pero hoy los toreros se van en seguida a otro lado a torear más vacas".

Pepe no podía ser más que ganadero: "Nací entre los toros. Mi padre compró la ganadería en la guerra. Lo de Rincón puro, que lo tenía Indalecio García, que inauguró la plaza de Cádiz. Se lo compró. Y una parte de lo de Mora Figueroa, que era de donde venía el toro Amistoso de utrero, que se le echó a las vacas y nos hizo la ganadería cubriendo hasta 1949. Ligaba mejor con las vacas malas que con las buenas. Era un monstruo con las de desecho. En 1940 debutamos en Sevilla, el 22 de septiembre. Luis no había nacido, nació al mes siguiente. Y le dieron la vuelta al rueda a un novillo. El Andaluz le cortó el rabo. En 1942 se presentó en Sevilla en una corrida de la Prensa. Ese año papá compró una parte de Villamarta porque a Camará le gustaba mucho y a Manolete también. Se murió el marqués y se hicieron siete lotes. Uno se lo vendieron al marqués de Zugasti que se lo vendió a papá. Al final a Manolete lo que le gustaba era lo de Rincón. Les llamaba los pedrajitas".

Manolete fue torero de la casa "Fue el primero que entró en Los Derramaderos, tenía un cuarto para el solo. Como lo tuvieron los cuatro Ordóñez que vivieron allí juntos; Cayetano, Juan de la Palma, Antonio y Pepe".Los Derramaderos fue santuario del toreo y crisol de sangre brava, antigua casa de postas. Recuerda Pepe a los fieles empleados; "Todas las aguas de la Sierra del Retín bajaban aquí y papá le puso Los Derramaderos" dice enseñando una foto de Carlos Núñez Manso, excepcional ganadero, picando en una tienta.

Volvemos a los toreros de la casa: "Han sido Manolete, Luis Miguel, Litri, Ordoñez, Cordobés y Curro Romero. Y le tenemos mucho cariño a Dávila Miura. Ordóñez fue el torero de mi casa hasta que llegó El Cordobés. Nos pasamos todos al Cordobés menos Carlos, que ha sido el amigo más grande que ha tenido Ordóñez porque Ordóñez fue un hombre raro que se terminaba peleando con cualquier amigo, pero con Carlos no. Carlos fue fiel hasta el final.

Y Paquirri. "Era de los grandes toreros de la casa. Lo conocí de niño en los Derramaderos. Y a su padre. Ya entonces tenía dos dedos menos porque le había cogido un novillo en Madrid. En los sesenta por poco le dan la alternativa en El Puerto los hijos pero no llegó a cuajar".

Y otros muchos "Miguelín fue un gran torero, muy bueno y valiente. Banderilleaba muy bien pero por el lado izquierdo, que era un monstruo. La plaza de Algeciras se hizo por él. Jaime Ostos era muy de mi casa. Un toro en el campo le pegó una cornada en el cuello. Emilio Oliva padre venía mucho y hacía muy bien los tentaderos. Otro era Torerito de Triana".

Es más fácil decir quien no ha toreado en Los Derramaderos: "Ruiz Miguel, que yo no lo sabía porque lo veía en casa con Rafael Ortega, Enrique Ponce que sí que ha estado embarcando, y Manzanares padre aunque tentó un toro nuestro cuando le vendimos Carriquiri a Briones, pero fue allí en Olivenza".

Porque esta casa fue manantial de bravura para muchas ganaderías: "Mi padre vendió dos ganaderías. La primera a Baldomero Sánchez que era familia de los Rincón del hierro. Y el último ganadero, que le compró a mi hermano Juan, 25 vacas, fue Hidalgo Rincón que era también familia de ellos. Por ejemplo mi padre vendió un desecho a Álvaro Domecq y Álvaro se lo vendió a Cebada Gago. Ordóñez también nos compró a nosotros y a Palacios. A mamá la hizo ganadera papá, que compró el hierro de la omega, no le compró vacas. Lo que hizo es que los veinte primeros becerros del año los herraba con la omega. El Cordobés toreó mucho con la omega. Teníamos cuatro hierros: el de la R, la omega como Núñez Hermanos, la D y la silla, que se la compramos a Juan Gallardo y se la vendimos a Manolo González. El Benítez nos quiso comprar la ganadería en 1966 pero la operación más grande que hemos hecho en el toreo fueron 50 o 60 millones de pesetas. Manolo González se llevó 1.000 cabezas. Teníamos entonces 2.000 cabezas. Cuando compramos Nuñez Hermanos, que era de Villar Vega, el toro de Núñez que se le echó ligó muy bien".

Esta sangre era codiciadísima: "En 1981 hicimos algo que creo que no hizo nadie en el mundo del toro, venderle a otro ganadero toros ya para lidiarse. Le vendimos 30 toros a Lora Sangrán, que ya tenía de la parte de Carlos que se le vendió a Cañaveral".

Hasta Núñez del Cuvillo pudo ser de esta sangre: "El imitó mucho a mi padre al principio. El Grullo tiene muchas cosas parecidas a las nuestras, las placas de los toros, los picatostes ja ja .. Muchas cosas. Hicimos el trato en un restaurante de la calle Betis en Sevilla por 30 millones de pesetas, un montón de cabezas. Era agosto y no se las podía llevar porque le tenía arrendado El Grullo a su primo que se la devolvía en septiembre. En esos días sale a subasta la ganadería de José Luis Osborne. Compró por 15 millones aquello y ahí empezó hasta hoy que ha llegado a ser como nosotros: indispensable en Sevilla o Madrid".

Y llegamos al final: "Cuando Javier se muere creo que fue la sentencia de Los Derramaderos porque Luis la tuvo cinco o seis años. Buen ganadero pero con mala suerte. Murió en 2011. En la venta de la ganadería hizo de corredor mi sobrino Marquitos, que conocía al Marqués de Castañar, de Segovia, que ya tenía Núñez por compra a los Lozano. Eso es lo más puro de Núñez que hay, la yema que quedaba en Los Derramaderos"Un toro inolvidable: "El toro nuestro siempre ha sido para figuras del toreo, para toreros buenos. He visto muchos toros buenos irse con las orejas para adentro en muchas plazas porque los toreros no los han entendido".

"Tenemos el disgusto de que, siendo el mejor de esa época última El Juli no ha toreado nuestros toros. Los mejores que he visto o torear en Los Derramaderos han sido Ojeda -cuando era el Latero- que estuvo sensacional con una vaca. Después El Soro cuando lo llevaba Camará con otra vaca y después El Juli con el toro Estudioso. Lo bordó. Y el padre llorando. Nosotros entusiasmados: este es nuestro hombre. Fuimos dos o tres veces a verlo para que toreara lo nuestro, venían al campo a verlo, no les gustaba… Total que no llegó a torear lo nuestro. Nos hizo daño porque era la figura máxima que había. Si los llega a torear a lo mejor todavía estamos en el toreo".

¿Qué es lo de esta sangre con lo que más se identifica hoy? "Con lo de los Lozano, Alcurrucén. Le ha cambiado el tipo y va a casi todas las ferias. Es el que más lidia. El nada más que compró Rincón porque lo de Villamarta se lo llevaron Paquirri y Beca Belmonte".

¿Y si volviera Pepe a ser ganadero? "Compraría Núñez. Iría al Marqués de Castañar y vería lo que le queda. Todas las vacas que tuvieran la R me las llevaría. Se vendió muy barata. 10 millones de pesetas. El hierro no lo quiso. Me extrañó porque ese hierro tenía categoría".

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