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Tarde de Marcha Real, de 'España cañí' y de la 'Concha flamenca'

  • Enrique Ponce corta una oreja al mejor toro de la tarde escenificando el pasodoble mientras que El Fandi y Salvador Vega se fueron de vacío tras sendas peticiones

Ganadería. Seis toros de "La Palmosilla", el sexto sobrero de otro devuelto por problema de visión. Con presencia de plaza de segunda, entre noble y con guasa, ha sido un encierro de juego vario entre el deslucido tercero y el buen cuarto, con muy buen pitón derecho, fue aplaudido en el arrastre. TOREROS: Enrique Ponce, de habano y oro, bajonazo ( (Saludos) y dos pinchazos y bajonazo (Oreja tras aviso). David Fandila "El Fandi", de marino y oro, corta atravesada caída (Saludos tras petición) y pinchazo y casi entera caída (Ovación y saludos). Salvador Vega, que sustituía a Rivera Ordóñez, vestido de blanco y azabache, estocada y descabello (Saludos tras petición y aviso) y cinco pinchazos y media (Palmas tras dos avisos). Incidencias. Rozando el tercio de plaza en tarde de calor y con presidencia de errático criterio. Al término del paseíllo se leyó un manifiesto por la fiesta y se interpretó el himno nacional.

Ayer tarde noche -los festejos de El Puerto se eternizan en una desesperante pachorra y salimos a la hora de poner el despertador- el protagonismo fue de la música.

Y es que hubo un variado repertorio: la Marcha Real después del paseíllo y la lectura de un manifiesto en defensa de la fiesta, con el público en pie aplaudiendo.

Inmediatamente después "España Cañí", banda sonora que venía a hacernos pensar que no hace falta que venga Wilfredo el Velloso a cargarse la fiesta. Tenemos el enemigo en casa. La mejor defensa está en la Ley de 1991 y sus dos grandes principios: la pureza de la fiesta y la intangibilidad del toro de lidia. Con medios toros, medios toreros, afeitadores, artimañas de empresarios de gache que van a llevárselo sin amplitud de miras, entradas en el Dow Jones, presidentes roneantes y de misteriosos criterios, y periodistas trincones o que trabajan por una entradas, y más cosas, la fiesta rueda y rueda al abismo: más calidad y menos España Cañí en la fiesta y no habrá quien la tumbe.

Y más partitura: entre Ponce, la Banda "Maestro Dueñas" y el pasodoble "Concha Flamenca" se cortó la única oreja de la tarde. Fue en el cuarto, el mejor de la suelta, más que potable por el derecho y un Ponce inspirado, moviéndose por el escenario con muchísimas tablas, dueño de los espacios de la lidia al compás del pasodoble. Tanta parsimonia, tanto desmayo, tanto pulseo con la derecha y tanta muleta tersa -también tocó el toro los engaños en ocasiones- y esos torerísimos remates, convencieron a la plaza y al palco, a pesar del bajonazo final. En resumen, hubo fondo con derechazos de gran calidad, cuajo y mando; y también forma con un torero que supo vender su labor muy cara, poner el público en pie y agradecer a la banda su nada desdeñable colaboración.

Con su primero poco pudo hacer Ponce , un toro noble pero flojo, justo de raza y que iba a media altura.

El Fandi fue todo afán y ganas: desde el recibo a su primero con una larga, lo bien que está manejando el capote con muy buenos quites y templando el lance, y los poderosos y formidables tercios de banderillas hasta el punto de que en su segundo toro tuvo que añadir un par más. Pero luego los toros no le duraron para la muleta y se le vinieron abajo, tanto su manejable primero como su segundo, que terminó rajándose.

La peor parte de la música sonó durante la labor de Salvador Vega: uno y dos avisos respectivamente, y el toque de "¡Toro al corral!" del sexto, que se dejó las gafas en el campo. Muy firme en su primero Vega, ante un toro al que le faltaba romper hacia delante en un tranco largo y que se le venció por ambos pitones, fue el que mejor mató de la tarde en ese toro. Sin embargo fue el que peor mató en el sobrero, perdiendo una oreja aunque con estos palcos nunca se sabe. Tras un desarme, con un toro brusco, se enfibró y armó y levantó una faena de creciente mérito, pero la espada...

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