Víctor Barrio gana el mano a mano a Juan del Álamo

  • El segoviano corta cinco orejas y sale a hombros y el salmantino una · Reaparece el rejoneador jiennense Álvaro Montes

GANADERÍA: Un novillo para rejones de Mercedes Pérez Tabernero, bueno. Para la lidia a pie se lidiaron cinco novillos de José Cruz, bien presentados y manejables, y uno de Tomás Entero, que dio mal juego. TOREROS: Álvaro Montes, ovación con saludos; Juan del Álamo, silencio, silencio y oreja. Víctor Barrio, oreja, dos orejas y dos orejas. Incidencias: Plaza de toros de Valdemorillo. Casi lleno.

Víctor Barrio se ha llevado claramente el triunfo en la primera de la feria de Valdemorillo. A su primer novillo lo recibió con una serie de verónicas a pies juntos, muy jaleadas por el público. Comenzó la faena de muleta con ambas rodillas en tierra y destacó en este primer trasteo su segunda tanda con la derecha, templada y llevando toreado en la muleta en todo momento al novillo. Con el pitón izquierdo, el animal se comportó de manera más rebrincada y apenas pudo lucirse. Lo despachó con una media desprendida que le valió una oreja.

Al segundo de su lote lo recibió con unas vistosas verónicas, sentado en el estribo. Este ejemplar se lo brindó a su padre. Tardó en acoplarse a la embestida del toro, pero cuando le cogió el aire le recetó una muy buena tanda de derechazos que enloquecieron a los tendidos. Lo remató de una buena estocada que le valió las dos orejas.

Al último enemigo de la tarde, Víctor Barrio lo recibió a porta gayola y con una larga cambiada de rodillas. Ya con la faena de muleta lo bordó por los dos pitones. La gente, loca y entusiasmada con lo que estaba viendo, pidió para él dos orejas que se le concedieron muy merecidamente.

Juan del Álamo, la otra parte del mano a mano, no tuvo tanta suerte como el diestro segoviano. Le correspondieron dos animales de juego muy dispar. El primero flojo y con el que apenas pudo lucirse, ya que en ningún momento lo pudo someter por su extrema flojedad. Su segundo fue el sobrero de Tomás Entero, un novillo manso y peligroso con el que tampoco pudo lucirse. El último de su lote se dejó algo más y le pudo instrumentar una destacada serie por el pitón derecho, lo que le valió una merecida oreja.

Abrió cartel el rejoneador Álvaro Montes, que reaparecía tras una grave lesión que sufrió la temporada pasada. El jinete jiennense estuvo vistoso y aseado con su novillo.

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