Cortadura: arenas salvajes

  • En la inauguración se instaló una entrada, a modo de vestíbulo, con macetas y mástiles que sostenían unas pancartas de todos los servicios que allí podían encontrarse redactadas en varios idiomas

El 19 de junio de 1963 tuvo lugar oficialmente la inauguración de la playa de Cortadura. "Destino, en el que todos los gaditanos tienen puestas sus esperanzas de que muy pronto pueda convertirse en una de las playas más atrayentes y modernas, en cuanto se refiere a sus instalaciones, del litoral español: es decir, con hotel, piscina, chalets...", señalaba este periódico el día de la puesta de largo de la nueva playa.

Para la ocasión se instaló una hermosa entrada a modo de vestíbulo "con pavimento moderno y adecuado", con grandes macetas y cuatro mástiles que sostenían unas pancartas anunciadoras de todos los servicios que allí podían encontrarse redactadas en español, inglés, francés y alemán, pués era sabido que se trataba de convertir aquel maravilloso paraje en una playa turística, ya que eran muy frecuentes las llegadas a Cádiz de expediciones de extranjeros.

"Merced a la aportación de la Terminal norteamericana, que ha dado las máximas facilidades al efecto, desde la escalerilla de acceso hasta la misma playa, se ha instalado un pavimento desmontable y metálico para mayor comodidad de los bañistas", publicó Diario de Cádiz hace 45 años.

La nueva playa contaba también con una caseta de información, instalación de duchas, servicio de aseo, botiquín, toldos, garitas, hamacas y toboganes infantiles. Asimismo, quedaron establecidas dos amplias casetas para su utilización por el personal español y norteamericano de la Terminal.

Así lo vivió este rotativo. "De acontecimiento puede ser considerada la inauguración de la nueva playa de Cortadura. La afluencia de público fue extraordinaria, lo mismo de la capital que de San Fernando y otras poblaciones cercanas, que disfrutaron de un día espléndido, como acaeció asimismo en la de la Victoria. Bañistas que disfrutaron de las excelencias de aquellos maravillosos entornos. Cádiz pues, cuenta desde hoy con los servicios, a más de la estupenda de la Victoria ya casi insuficiente, con la de la Cortadura".

En el verano de 1963, la Dirección General de Seguridad publicó unas normas de comportamiento que impedían el uso de traje de baño en los establecimientos de hostelería y también del pantalón corto en las calles.

La puesta en marcha de la playa de Cortadura vino muy bien para el aumento del turismo que sólo dos años después pudo disfrutar de una nueva línea de tren entre Madrid y Cádiz que comunicaba ambas ciudades en ocho horas por Talgo. Lo que se perdieron los visitantes fueron los tranvías, que en 1963 fueron sustituidos por unos entonces muy modernos autobuses. El cambio se hizo por comodidad, explicaron entonces las autoridades competentes: "un tranvía tardaba tres veces más en hacer el mismo servicio que el autobús".

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