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Carácter y mando para la diestra

  • Redondo suplió con eficiencia a Francis en un partido en el que mantuvo duelos con Pedro Botelho y Quique Martín · El sevillano se incorporó al ataque poco pero cuando lo hizo creó mucho peligro

Juan Luis Redondo ha asumido su papel esta temporada. El sevillano, que comenzó la competición como titular en los cuatro primeros partidos, vio como una inoportuna lesión le truncó su progresión allá por el mes de octubre. A partir de ahí su participación se ha limitado a dos partidos, el de Éibar, donde suplió a Mendoza, y el de ayer, donde hizo lo propio por la sanción de Francis.

No era una prueba fácil porque estar sin jugar tanto tiempo y enfrentarse a un rival como el Salamanca, con Quique Martín entrando por su banda, no es algo demasiado apetecible. Sin embargo, el defensa camero nunca se arruga, como ha demostrado el año que lleva en el Deportivo.

Sufrió en ocasiones para parar al veterano extremo, pero supo solventar (eso sí gracias también al gran trabajo defensivo de Carlos Calvo, cuyas ayuda fueron fundamentales) con garantía cualquier tipo de peligro.

A los dos minutos de juego tuvo ya su primera intervención defensiva. Fue en un centro desde la derecha de Cohen que llegaba franco a Quique Martín, pero el sevillano, atento al cruce, despejó a córner evitando así el que podría haber sido el 0-1.

En la primera parte pocas veces tuvo frente a frente al goleador charro, que prefería caer al centro antes de vérselas con el defensa xerecista. Sí mantuvo un bonito duelo en la banda con el brasileño Pedro Botelho. El lateral salmantino, cuya zancada es espectacular, se incorporó con asiduidad al ataque, pero siempre se topó con Redondo, que en una de sus acciones (27') evitó un contraataque visitante peligrosísimo.

Ofensivamente se prodigó poco y cuando lo hizo prefirió no profundizar demasiado. Fue práctico y se limitó a poner centros, algo que sabe hacer muy bien, buscando la cabeza de Calle o Antoñito. En uno de ellos, concretamente en el minuto 38, a punto estuvo de convertirse en gol, cuando Biel Ribas no acertó a blocarlo y el rechace no lo pudo empalar ninguno de sus compañeros.

No obstante, su mejor aportación en ataque sucedió bien entrada la segunda mitad. Ya con empate a uno, el sevillano agarró un balón suelto en la frontal y soltó un zapatazo al que tuvo que responder con una buena parada Biel Ribas enviando el esférico a córner.

En el minuto 73 vio cartulina amarilla por una dura entrada a Miku. Y es que el defensa azulino si algo tiene es que no se arruga ante nada, y ese ímpetu evitó ayer alguna que otra ocasión clara del Salamanca, sobre todo en balones divididos que supo solventar con eficacia.

También estuvo especialmente atento a falta de cuatro minutos para el final cuando taponó un disparo lejano de Dañobeitia que podría haber sido peligroso. Al final, y algo mermado por un golpe sufrido en la cabeza, celebró por todo lo alto la victoria con el resto de compañeros en el centro del campo. Una vez más el defensa sevillano ha cumplido con nota en su regreso.

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