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Almería también es cuna del tomate rosa Barbastro

  • Mercadona recupera para sus clientes el sabor tradicional de este fruto de la mano de proveedores de Almería

  • La cooperativa CASI cultiva un total de 25 hectáreas de esta variedad, originaria del municipio de Aragón que le otorga su nombre

Las agricultoras Alicia y Eva, en la finca familiar que poseen en La Cañada, donde cultivan tomate rosa Barbastro, de la variedad Cándido. Las agricultoras Alicia y Eva, en la finca familiar que poseen en La Cañada, donde cultivan tomate rosa Barbastro, de la variedad Cándido.

Las agricultoras Alicia y Eva, en la finca familiar que poseen en La Cañada, donde cultivan tomate rosa Barbastro, de la variedad Cándido. / Rafael González

Cada uno pesa una media que sobrepasa el kilogramo. Y hay unidades que superan los dos kilos. El tomate rosa Barbastro es una variedad originaria del municipio oscense (Aragón) que le da su nombre, un fruto que destaca por su gran tamaño y su color rosáceo, su fina piel y sus elevados grados brix, que le confieren una textura y un sabor dulce únicos, lo que le sitúan como un producto muy apreciado para los consumidores que buscan el sabor tradicional del tomate, así como para los productores que apuestan por el valor añadido, lo que les otorga un mejor rendimiento en comparación con otras variedades convencionales y más conocidas.

La Cooperativa Agrícola San Isidro (CASI) es, junto a Ecoinver, la única empresa que produce este tomate en la provincia de Almería. En concreto, CASI cultiva un total de 25 hectáreas en la actual campaña, todas ellas, en la zona del Levante almeriense, debido a las características del agua, el suelo, el clima y el viento que necesita este producto; y es el segundo año que apuesta por el tomate rosa Barbastro.

El destino de las ventas de esta variedad es el territorio nacional, debido a las especiales características del fruto, que no tiene una vida poscosecha demasiado larga y debe ser tratado con mimo.

Así luce este sabroso tomate en los lineales de Mercadona. Así luce este sabroso tomate en los lineales de Mercadona.

Así luce este sabroso tomate en los lineales de Mercadona.

De ello saben mucho en Mercadona, promotor de que se haya recuperado este tomate en Almería, en su variedad adaptada al clima local, denominada Cándido.

Mercadona, en su búsqueda por ofrecer el sabor más tradicional y artesano a sus clientes, dispone de este sabroso tomate en sus lineales desde el año pasado y se puede encontrar en numerosas tiendas de Almería y de otras zonas geográficas de España.

Este tomate posee un gran volumen de carne y una elevada tasa de grados brix. Este tomate posee un gran volumen de carne y una elevada tasa de grados brix.

Este tomate posee un gran volumen de carne y una elevada tasa de grados brix. / Rafael González

Para comprobarlo in situ, Diario de Almería ha visitado uno de los invernaderos donde se cultivan estos sabrosos tomates. Se trata de una explotación familiar, ubicada en el paraje conocido como Flor Indálica, en el término municipal de Almería, en La Cañada. La finca la explota Eva, junto a su marido, su hermano y su cuñada Alicia;ambas son las encargadas de mostrarnos cómo es el proceso de producción junto al padre de Eva -Juan-, que nos cuenta que es socio de CASI desde hace 45 años.

Nos acompaña Roque Oller, responsble del Departamento Técnico de CASI, que nos cuenta que para saber si es el momento óptimo de recolección hay que fijarse en la parte trasera del fruto, que empieza a tomar forma de estrella, pues, a partir de ahí, ofrece su mejor punto de maduración y dulzura.

La variedad de este conocido tomate rosa que cultiva CASI se llama Cándido, que es la que mejor se ha adaptado a las características climáticas, del terreno y el agua de la zona del Levante almeriense.

Las operarias confeccionan el fruto con mimo, limpiándolo uno por uno y colocándolo en las cajas como si se tratara de bebés. Las operarias confeccionan el fruto con mimo, limpiándolo uno por uno y colocándolo en las cajas como si se tratara de bebés.

Las operarias confeccionan el fruto con mimo, limpiándolo uno por uno y colocándolo en las cajas como si se tratara de bebés. / Rafael González

La finca de Flor Indálica cuenta con tres hectáreas de invernadero. Pasearse entre los líneos es un placer para los sentidos. La vista se fija en el tamaño de los tomates y su forma achatada. Y el olfato se detiene en los aromas que ofrece el cultivo, que evoca a la infancia, a aquellos tomates de huerta cultivados al aire libre y cargados de sabor.

Manejo del cultivo

El manejo del cultivo se lleva a cabo mediante técnicas de producción integrada, desgrana Oller, con tratamientos muy bajos en químicos, abonos con muy bajo nivel de nitrógeno, y el uso de Nesidiocoris tenuis como medida de control biológico, con polinización 100% a través de colmenas de abejorros para garantizar la uniformidad del proceso. La plantación se lleva a cabo por injerto, pues se trata de un tomate que no tiene resistencias.

El ciclo del cultivo abarca de julio hasta junio del año siguiente, aunque en la campaña pasada, Eva explica que su buen comportamiento les llevó a alargarlo hasta julio.

“Tiene una productividad de entre doce y catorce kilos por metro cuadrado, aunque estos parámetros pueden variar en función de cada finca”, apunta Oller. “Después de sembrarlo en julio, en dos meses y medio ya está echando fruto y se puede empezar a recoger”, indica Eva.

Para la confección, se clasifica cada tomate, uno por uno, según el tamaño y la madurez, se limpian y se colocan en la ‘cuna’, con el mismo mimo que si fueran bebés, cada uno en su alveolo

El invernadero ideal para su producción debe ser alto, para mejorar los niveles de ventilación y de luz y nunca ha de ser plano, para evitar los problemas derivados de la humedad y las enfermedades fúngicas.

Cada tomate pesa más de un kilo; algunos superan los dos kilos. Cada tomate pesa más de un kilo; algunos superan los dos kilos.

Cada tomate pesa más de un kilo; algunos superan los dos kilos. / Rafael González

“A mediados de febrero es cuando empieza lo más gordo de la campaña, es el pico más alto de producción de este tomate, al haber ya más horas de luz durante el día y comenzar a mermar el frío, lo que aumenta la maduración del fruto”, comenta Eva. Durante esa época necesitan recolectar tomate al menos tres veces a la semana, apostilla Alicia.

Esta familia de agricultores reconoce que el trabajo de esta variedad es mayor que con un tomate convencional, aunque no resulta complicado y compensa económicamente porque el consumidor lo adquiere por el valor añadido que ofrece comparado con otras variedades convencionales, así como por su versatilidad en la cocina.

Confección

Tras el paso por el invernadero, visitamos las instalaciones de CASI Aeropuerto, donde se confecciona este tomate rosa Cándido. Su exclusividad salta a la vista. El trato del fruto resulta exquisito. Como si fuesen bebés recién nacidos, cada tomate se selecciona de forma manual; se recoge de la cinta, se limpia con un trapo, uno a uno, y se coloca en la caja, como si fuera su cuna, con todo el cariño del mundo, en el correspondiente alveolo, en función del calibre y el tono del fruto, para que la madurez de cada caja sea homogénea. Para no estropearlo, no entran en ninguna máquina de calibrado, todo ha de ser artesanal.

CASI producirá este año entre 3 y 3,5 millones de kilos de este espléndido tomate rosa Cándido

El volumen de confección de este tomate en CASI ronda entre los 8.000 y los 10.000 kilos diarios. Teniendo en cuenta el rendimiento de entre 12 y 14 kilos por metro cuadrado, las 25 hectáreas de CASI producirán este año entre 3 y 3,5 millones de kilos de este espléndido tomate rosa Cándido.

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