Sector vitivinícola

VENDIMIA 2019: calidad y pocos kilos

  • Después de una campaña pasada de rendimiento casi histórico, vuelven los malos tiempos para la uva por culpa de la falta de agua

  • En cultivos de secano las pérdidas se cifran en más de un 50%

  • La recolecta comenzó a finales de agosto y se encuentra en su ecuador en la provincia

La cosecha de uva en los cultivos de secano ha sido la peor de los últimos tres años, alcanzando cotas similares a las peores de la década. La cosecha de uva en los cultivos de secano ha sido la peor de los últimos tres años, alcanzando cotas similares a las peores de la década.

La cosecha de uva en los cultivos de secano ha sido la peor de los últimos tres años, alcanzando cotas similares a las peores de la década. / F. Maturana.

La vendimia en Almería de este 2019 si se va a caracterizar por algo es por el acusado descenso que ha sufrido. A falta aún de datos más concretos, los productores consultados y las organizaciones agrarias en más de un 50% menor que el pasado año en los viñedos de secano, y en torno a un 10-25% en los de regadío. Mala noticia sin duda para el importante número de explotaciones eminentemente familiares que no gozan de estructuras hídricas y que esta campaña apenas van a disfrutar de uva. Y este es un fenómeno al que no se escapa ninguna de las comarcas de la provincia. En todas las zonas se ha resentido de manera considerable la producción.

El descenso tiene un motivo fundamental, como es la falta de agua, pero tiene otro y éste se debe a los caprichos de la propia naturaleza. Y es que como muy bien saben los productores, después de una gran vendimia, como fue la pasada, “no esperes al año siguiente un gran rendimiento. El propio ciclo vegetativo de las plantas hace este baje”, explica Gabriel Bosquet, gerente de Bodega Cepa Bosquet en Laujar, un auténtico experto y gran conocedor del sector vitivinícola almeriense.

El pasado 2018 resultó un año atípico, por bueno. Lejos de lo que se podía pensar y pese a que llovió algo más que este 2019, la recogida empezaba más tarde, como antaño. Ahora ha vuelto de nuevo a su inicio estival. A mediados de agosto ya comenzaba en las zonas más cercanas a la costa almeriense, tal y como venía sucediendo en los últimos años producto de un cambio climático que tiene en vilo a los agricultores.Eso sí, dentro de lo malo, cabe destacar que la calidad de la uva no se está viendo resentida. Es más, las lluvias que se han registrado en estos últimos días que ha coincidido con un ligero descenso de las temperaturas va a favorecer el último tramo de la vendimia para dar con una cosecha que puede ganar algo en calibre.

La vendimia se prolongará hasta finales del presente mes, después de volver a adelantarse al mes de agosto. La vendimia se prolongará hasta finales del presente mes, después de volver a adelantarse al mes de agosto.

La vendimia se prolongará hasta finales del presente mes, después de volver a adelantarse al mes de agosto. / F. Maturana (Paterna del Río.)

Aún queda mucho racimo que cortar, y la recolección se alargará hasta finales de este mes de septiembre, finalizando en las zonas más altas, como la Alpujarra Almeriense, comarca que aglutina la mayor parte del vino que se produce en la provincia, y que posee además IGP propia: “Laujar-Alpujarra”.

El vino es uno de los productos estrella en un país de gran tradición como este, y su elaboración es un proceso de miles de años que ha alcanzado una gran sofisticación a nivel de bodega. Sin embargo, y lejos de eso, hay muchos productores que continúan elaborándolo ciñéndose al procedimiento más esencial, sobre todo en el entorno rural.

El descenso productivo en los viñedos que cuentan con riego ha rondado el 10-15% con respecto al pasado 2018

Cada año, en los pueblos se reúnen amigos y familiares desarrollar una vendimia que suele ser de un día o dos, puesto que normalmente son explotaciones que rondan la hectárea de media.  Tenazas en mano, guantes, pantalón largo para evitar las posibles picaduras de avispas pese al calor y, sobre todo mucha destreza, caracterizan la recogida de la uva en el interior de la provincia, que se erige como una tradición casi festiva.

Este ritual, que se suele desarrollar en fin de semana, acaba con la primera fase del proceso de elaboración del vino. Eso sí, con los descansos de rigor en los que no faltan los mejores embutidos, el pan de pueblo y el buen vino de añadas anteriores.

El proceso de elaboración comienza por la despalilladora, una herramienta que permite separar las uvas del raspón, o lo que es lo mismo, la estructura del racimo. Además, separa otros restos vegetales como hojas o sarmientos.

Este primer paso es crucial, ya que evita ciertos sabores y elimina la posibilidad de que el futuro vino pierda acidez. A continuación se pasa al prensado, que se realiza a través de una prensa tradicional con husillo de carraca para obtener el mosto, donde hay que apretar el tornillo de la cruceta hasta que no quede ni gota de líquido. Esta parte suele repetirse depositando los hollejos más de una vez hasta obtener todo el jugo. Antaño, este proceso se realizaba pisando, con los pies desnudos.

De ahí, el primer mosto va a parar a un bidón de acero inoxidable, cuyo contenido ha de ir moviéndose cada ciertas horas durante la fermentación. Ahí permanecen en torno a una semana, momento en el que se coge y se ‘trasaja’, esto es, el trasvase del líquido a otra vasija limpia dejando atrás las impurezas. En zonas de mucho calor como Almería, las altas temperaturas hacen que la uva empiece a fermentarse en campo por si sola desde el momento en que se deposita.

Las variedades de vino blanco tardan pocos días en estar listas. En el caso de las variedades de tinto, el vino se deja más tiempo macerando, pero cuando llega el momento, dependiendo de si se opta por un caldo joven o no, se lleva también a acero inoxidable durante un año, o bien se mete en barrica si se quiere produir un reserva.

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