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Trazabilidad de cabo a rabo

  • Hermanos García Cervilla, en la que nada se deja al azar, cuenta con 854 cabras, todas con prueba de ADN para la mejor selección de las crías. Vende la leche a través de la cooperativa Los Filabres

Francisco García junto a su padre en la sala de almacenaje de la leche de cabra Francisco García junto a su padre en la sala de almacenaje de la leche de cabra

Francisco García junto a su padre en la sala de almacenaje de la leche de cabra / Javier Alonso (Almería)

Cabras Hermanos García Cervilla Cabras Hermanos García Cervilla

Cabras Hermanos García Cervilla / Javier Alonso (Almería)

No hay descanso. Para llevar adelante una explotación caprina de leche, la de ganadero tiene que ser una profesión de vocación y devoción, puesto que el animal no entiende de ‘vacaciones’ y hay que ordeñarlo todos los días. Este es el caso de Francisco García, de la firma Hermanos García Cervilla, cuyo despertador suena a diario a las 5:30 horas para arrancar la jornada con el primer ordeño a las 6 de la mañana, que se prolonga hasta las 9, mientras el segundo es desde las 16:00 a 19:00 horas.Su padre comenzó con el ganado como afición y fue en 2004 cuando Francisco junto a sus hermanos dieron vida empresarial a la misma con ganado puro dentro de la raza murciano-granadina. Actualmente, la explotación cuenta con 854 animales, de los cuales 625 son adultos y 31 machoS, 404 hembras de recría y 23 machos de recría.

En esta granja, localizada en el término municipal de Vícar, nada es fruto del azar, sino del trabajo y la organización. Todas las cabras de García Cervilla poseen prueba de ADN por lo que se conoce su progenitor y progenitora; así según los valores del padre y de la madre las descendientes tienen más o menos posibilidades de acabar en la explotación. “Todos los meses hacemos un control lechero de las cabras donde se analiza una por una la cantidad de leche que tiene, la cantidad de grasa y proteína, células somáticas y bacteriología. Con esos datos se configura un mapa”. Francisco muestra en un aparato electrónico del tamaño de un teléfono móvil la distribución de los animales en su granja, “está ordenada por percentiles y se dividen en rojas, naranjas, amarillas y verdes”. Asimismo, las que están a punto de parir están separadas del resto al igual que los machos para criar.

Para ahondar en la trazabilidad del animal, todos van identificados electrónicamente a través de una etiqueta con un número, que si se capta con el aparato hace un resumen de la procedencia y vida de la cabra. Asimismo, y como precaución, ese mismo número también lo llevan tatuado en una oreja, de manera que si se perdiera la etiqueta, se seguiría disponiendo de la información sobre el animal. Además, en la actualidad trabajan en un sistema para tener toda la información a tiempo real.

La producción de leche de media ronda los 2,5 litros al día por cabra si bien depende de la época del año

Para que la explotación intensiva sea eficiente, Francisco ya tiene aspectos planificados a dos años vista; así las parideras programadas hasta 2022. Tal y como expone, en la granja hacen cinco parideras al año: en enero, a finales de marzo o abril, en junio, agosto y noviembre, cada 73 días: “La cabra que no se queda embarazada pasa al siguiente lote y cuando se cubren dos o tres veces sin resultado se marcha de la granja”. Las cabras en esta explotación tienen un parto al año, siendo su gestación de cinco meses e intentamos que mínimo estén siete meses dando leche, “es lo que se considera lactación certificada de cara al Ministerio. Toda la que no llegue a 210 días de leche en cabra adulta o 150 en chota de primer parto no entraría como lactación certificada”. Francisco detalla cómo cubren las cabras (es decir juntar hembra y macho para procrear), así los machos entran entre 15 y 20 días con las hembras, después se retiran y a los 42 días se hace una ecografía a las cabras y se diagnostica si está embarazada o no, “si lo está pasa a un lote donde la alimentación es diferente y el ordeño se va reduciendo para hacer un secado y dos meses de preparto con más vitaminas y minerales, una vez que paren, las crías se alimentan con leche artificial durante unos 60 días si bien los cabritos que no optan a quedarse en la granja tras entre 25 y 40 días se destinan a matadero”. La cabra que es buena muere en la granja, si bien de vez en cuando se hace un desvieje, es decir, se desprenden de las cabras con 7 u 8 años que acaban costando más que los beneficios que dan.

Y es que mantener una explotación ganadera también conlleva un gran coste pues sólo en lo referente a la alimentación cada cabra consume 1,7 kilos de concentrado al día y en torno a un kilo de alfalfa. Aunque sea ganadería intensiva, en sus instalaciones las cabras disponen de espacio para estar al aire libre, “los animales deben tener entre 1,3 y 1,5 metros de cubierta por cabeza a los que se suman los patios de sol”. Respecto a la producción, de media en esta granja es de 2,4 ó 2,6 litros por cabra y día dependiendo de la época del año. También, según las palabras de Francisco, la cabra es de ideas fijas, así, por ejemplo, cuando le rompes la rutina tipo jornada de vacunas dan menos leche.

Hermanos García Cervilla comercializa la leche a través de la cooperativa de Los Filabres integrada en Dcoop desde el 1 de enero. Cada 48 horas un camión se carga de leche en la explotación. Actualmente se paga a 0,08 euros el grado de leche (grasa más proteína que es el extracto seco de la leche).

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