Andalucía

Castigados de cara a la pared

  • Un profesor de un instituto de Lepe se enfrenta a la dirección del centro por aplicar su propio reglamento de sanciones para mejorar la convivencia Cuenta con el apoyo de los padres

"Alumno que llegue tarde a clase o se encuentre en el pasillo cuando llegue el profesor, permanecerá 30 minutos de pie de cara a la pared…". Éste es textualmente el encabezamiento de una de las 13 normas que hace ya cuatro años implantó un profesor en su clase del Instituto de Educación Secundaria El Sur de Lepe y que ahora ha desatado la polémica en la ciudad costera tras saltar el asunto a las redes sociales.

Francisco Martínez, de 34 años, lleva seis cursos ejerciendo como profesor en este centro y asegura que las normas fueron elaboradas hace cuatro años por los propios alumnos de los que era tutor. Se vienen aplicando en los grupos de los que es tutor con el consentimiento de los padres, a los que se hace llegar las reglas por escrito el primer día de clase para que las firmen, "salvo que alguno se queje, y se cambia la norma".

Hace unos días, y tras el revuelo que la polémica normativa ha suscitado, la dirección del centro instó al profesor no sólo a retirarlas, sino a informar a los padres sobre su derogación asumiendo que ha sido cosa de él y no del centro, y a ceñirse a las normas de convivencia en los centros escolares que, reguladas por decreto, sólo le permiten, según él, "llamar la atención a los alumnos de forma oral, y como mucho echarlo de clase y finalmente del centro si hay reincidencia, siguiendo un protocolo".

Pero Martínez insiste en que "ahí se nos acaban las armas a los profesores", ya que limitarse a cumplir lo que dice el decreto "bajo mi punto de vista no es lo mejor para los niños".

La polémica normativa regula la puntualidad, el orden en el aula, las posturas correctas, las interrupciones en clase, las faltas de respeto entre compañeros y hacia los profesores, las expulsiones, los trabajos en clase, el material, el cuidado del mobiliario y hasta la limpieza del aula y, al margen del castigo más conflictivo, también contempla, por ejemplo, que "el alumno que no se encuentre sentado en su correspondiente sitio a la entrada del profesor en el aula, será castigado por parte del profesor y del tutor con un parte grave, pues sólo el profesor se reserva el derecho a cambiar a los alumnos que considere oportuno de sitio, nunca el alumno"; o que el "alumno que no se encuentre colocado en su sitio con una postura correcta se le castigará con 200 copias del estilo: debo sentarme bien en mi sitio en la clase de…". Igualmente reza la normativa que "alumno que de cualquier forma, a criterio del profesor, interrumpa la clase (…), se le castigará con 200 copias del estilo "no volveré a interrumpir la clase de…". Si la interrupción fuera en tono sarcástico o buscando mofa de la situación se le castigará por la tarde (…) y permanecerá castigado el lunes por la tarde con el profesor hasta que reconsidere su actitud".

Con respecto a la limpieza, la norma del profesor dicta que "cada alumno es responsable de la limpieza de su pupitre y alrededores, debiendo limpiar todo lo que se haya manchado y recoger los papeles que se encuentren en su zona, debiendo notificar al profesor si algún alumno mancha algo o tira papeles en su espacio, y en caso de ser reiterativo limpiará la clase".

Son 13 reglas, pero la que ha suscitado polémica es la del castigo al alumno durante media hora de pie de cara a la pared, la cual según Martínez, a pesar de que "pueda parecer desproporcionada, es para casos excepcionales cuando un niño se ha saltado todas las normas en cuanto a la puntualidad y, un día determinado, se le pone así". No obstante, asegura que como mucho la ha aplicado unas tres veces, en casos puntuales y, como máximo, durante "cinco minutos de cara a la pared". Pero "yo no quiero tener a los niños así y esto se ha sacado de contexto", afirma.

Martínez expresa su "sorpresa" por este asunto, y asegura que en algunas redes sociales se hicieron comentarios hacia esas normas "malentendidas", "sacadas de contexto" y "comparadas con otros regímenes antiguos o dictatoriales de forma muy exagerada y fuera de lugar". "También se dijo -prosigue- que eran las normas que había en este instituto". Igualmente, se muestra sorprendido porque todo esto ha saltado después de cuatro años y porque las normas "están en conocimiento de Orientación y Dirección, ya que al estar colgadas en clase se supone que todo el mundo las sabe".

Al saltar la polémica, Martínez fue requerido por la dirección del centro e "intentamos hablar el tema, pero no hubo acuerdo". Incluso el pasado lunes se celebró un claustro para tratar expresamente este asunto, al que asistieron los 70 profesores del centro, y en el que se le expresó que tenía que retirar la norma.

"Yo contesté con una misiva en la que acataba la orden porque es mi órgano superior, pero no estoy de acuerdo con que me tenga que ceñir a la Ley porque hay otros medios", subraya.

Finalmente, después de cerca de dos semanas de polémica, parece ser que tras el nuevo encuentro mantenido este viernes entre el profesor y la dirección, donde ha sido necesaria la mediación de otro docente, ha habido un principio de acuerdo entre ambas partes y se ha decidido que en las dos próximas semanas se elaborarán, por primera vez en el instituto, unas normas generales.

Según Martínez, "el acuerdo al que hemos llegado en principio es que yo sigo pensando que el profesor tiene una autoridad en la clase y que hay que ceñirse a ella, y que algunas normas se pueden dialogar y cambiar por otras".

Así, asegura que "al final se van a tener en cuenta mis normas, con determinados matices que desde el punto de vista legal no se pueden llevar a efecto, y creo que la única es la de media hora de cara a la pared".

Dichas reglas se harán públicas y se comunicarán finalmente a los padres. En definitiva, "se va a llegar a un acuerdo con el que voy a sentirme satisfecho, porque va a haber unas normas en clase que nadie se podrá saltar a la torera".

Martínez asegura haberse sentido durante todo este tiempo "ofendido porque no he cometido ninguna ilegalidad. Lo hubiera hecho si hubiese puesto a un niño 30 minutos de cara a la pared y éste lo pasara mal o fuese humillado, pero eso no lo he hecho nunca".

El director del centro, Francisco Santana, confirmó que las normas estaban "fuera de la legalidad, por lo que se le ordenó su retirada". Santana es tajante al afirmar que "el tema ha quedado zanjado". "Es una cosa que se ha hecho mal, se corta, y cuando uno se equivoca, rectifica y no pasa nada". Negó que exista conflicto por esta cuestión con los padres, los profesores o el alumnado, y no desveló si el profesor ha sido expedientado.

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