Andalucía

Córdoba se ve capital andaluza de la cultura

  • Griñán y Arenas han apostado por una oferta que le dé proyección mundial a la ciudad en el Debate sobre el estado de la Comunidad

Córdoba está en cuidados intensivos. El shock postraumático ha sido profundo. La derrota contra San Sebastián no es un desdoro, en ningún caso. Pero perder porque a otro contendiente se le concede un plus, que es acabar con la violencia terrorista, irrita poderosamente hasta al más estoico senequista. Un ejemplo paradigmático de bálsamo paliativo lo proporcionó el miércoles el presidente de la Junta, que arrancó su discurso sobre el estado de la comunidad mostrando su "firme voluntad de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece".

El presidente añadió que su Gobierno reitera su compromiso con todos los proyectos en marcha. Pero el jefe de la oposición no le fue a la zaga. Dijo que la decisión del jurado le parecía injusta, errónea e incomprensible y exigió a Griñán que mantenga todos los compromisos con Córdoba como si hubiese ganado. Como se ve, los apoyos declarativos no pueden alcanzar mayor rango. Pero las cosas no son tan fáciles. Basta mirarse en el espejo de Granada.

Este título de capital andaluza de la cultura ya se le concedió en los años 80 a Granada. La ciudad de la Alhambra aspiró a la capitalidad europea en 1992. El consejero de Cultura entonces, el granadino Javier Torres Vela, explica a este diario que defendió con ardor esa candidatura ante el Gobierno, pero el ministro Javier Solana se negó con un argumento de reparto territorial: los Juegos Olímpicos serían en Barcelona, la Exposición Universal en Sevilla y la capital cultural no podía ser otra ciudad andaluza.

Al final Madrid fue la capital cultural europea del 92. Y entonces al Gobierno de Rodríguez de la Borbolla se le ocurrió declarar Granada capital andaluza de la cultura. No fue un acto jurídico, ni político, sino declarativo. Como ahora con Córdoba. Torres Vela considera que entonces Granada tenía un protagonismo regional indudable en el campo de la cultura con su prestigioso Festival de Música y Danza y el segundo festival de teatro de vanguardia más importante de Europa después de Aviñón.

En todo caso, ser una capital cultural, como Salzburgo, Venecia o Edimburgo, necesita la implicación ciudadana y empresarial, mucho más que de títulos declarativos. Y de ambas cosas ha habido en Córdoba en los últimos años. Luis Carreto, presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba, recuerda que fue de la CECO de donde partió la idea de luchar por la capitalidad de 2016. A él le parece absurda la declaración de Griñán, "si no va acompañada de las desgravaciones fiscales al mecenazgo que iba a conceder el Ministerio de Hacienda con motivo de la capitalidad cultural europea". Los empresarios cordobeses cifran en unos 115 millones de euros la inversión de aquí a 2016, con unos ingresos de retorno de mil millones.

Carreto ha vivido la designación de San Sebastián "como un fraude" y teme que las infraestructuras se queden en el aire, como el palacio de congresos, que va a ser también auditorio. El consejero de Turismo, Luciano Alonso (PSOE), afirma al respecto que tiene disponibles 18 millones de euros para ese proyecto y está pendiente del Ayuntamiento (PP). Carreto opina que el momento electoral complica más las cosas. A pesar de las declaraciones del miércoles no ve voluntad de colaboración entre instituciones gobernadas por el PSOE y el PP "porque falta sentido de la cooperación y la responsabilidad".

Córdoba se ve capital cultural europea, como se veía Granada en los 80. Pero 25 años después, la lista granadina de agravios es notable: faltan fondos para terminar el Centro García Lorca, no hay dinero para el teatro de la ópera, sigue pendiente la rehabilitación de la muralla zirí del Albaicín, se cortó la subvención al festival de jóvenes realizadores y se miran con celos inversiones en Málaga como los museos Picasso y Thyssen. Los títulos declarativos generan frustración a la larga.

El reparto de especialidades entre las territorios andaluces, siempre resulta difícil. En Sevilla no acaba de convencer que Málaga sea la capital económica y financiera. La capitalidad regional de la cultura para Córdoba encontrará escollos similares. Cada uno debe ganarse su título a pulso.

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