Andalucía

Héroes que no abren los telediarios

  • Los donantes desmitifican la técnica y animan a otras personas a seguir su ejemplo para salvar a familiares o amigos

Teresa Fernández-Cavada estaba ayer nerviosa y emocionada, pero se explicó muy bien. Dijo que muchas veces los telediarios abren con casos de malos tratos entre una pareja, pero que hay otras historias. Como la suya y la de su marido. Hace tres meses ella le donó un riñón a él para que no tuviera que volver a entrar en diálisis. Ahora, los dos tienen un perfecto estado de salud. Son historias que no abren los telediarios, pero que ayer el Carlos haya quiso destacar con un homenaje a los donantes vivos de riñón.

Allí estaba incluso Rosario Ángel Fuentes, una mujer que hace 30 años donó uno de sus riñones a un hermano. Con ese órgano se hizo el primer trasplante de Málaga. Ella, saludable y feliz, era la mejor campaña a favor de esta opción terapéutica que se intenta impulsar dado sus buenos resultados.

"Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría. Me siento estupendamente", decía ayer. A ella le quedó una enorme cicatriz porque tuvieron que abrirla para extraerle el riñón. Pero desde noviembre de 2006, la donación renal de vivo es aún más fácil porque los cirujanos hacen pequeños orificios por los que sacan el riñón. Así la recuperación para el donante es más rápida y menos dolorosa.

En el homenaje estaba también Fuensanta Martos, que hace un par de años le dio un riñón a su hijo. "Volvería a hacerlo una y mil veces. No necesito ni pastillas, ni régimen", comentaba. A su lado estaba José, que a los 19 años tuvo que entrar en diálisis por un fallo renal. El órgano de su madre le devolvió la vida. El Carlos Haya ha realizado ya 21 trasplantes de donante vivo de riñón; apenas el 1% de los casi 2.000 que ha hecho en tres décadas. El buen estado de los riñones de donante vivo que son trasplantados y el hecho de que estas operaciones eviten en muchos casos que los enfermos entren en diálisis son las claves de su éxito. Estos órganos funcionan unos 20 años, frente a los de donante cadáver que deben ser sustituidos en menor tiempo.

El gerente del hospital, Antonio Pérez Rielo, destacó el cambio que se ha producido en 30 años. Antes había prejuicios culturales a la donación, además de trabas burocráticas y judiciales. Entonces más de un tercio de los órganos de cadáver se perdía por la negativa familiar a la donación. En la actualidad, ese rechazo se ha reducido al 15,7% y los trasplantes son intervenciones de rutina. De hecho, se hace uno cada dos días.

Los médicos estaban elogiando la generosidad de los donantes vivos cuando José Ponce rompió el sencillo protocolo. Gracias a su riñón y la ayuda de los médicos, la vida de su hermano ha cambiado radicalmente. Ahora los dos corren maratones. "Nosotros podemos donar, pero no sería posible sin estos profesionales", reconoció. El salón prorrumpió en aplausos. El acto se cerró con diplomas para los donantes a quienes Tomás Chincoa, receptor de un riñón, definió como "héroes"; aunque sus historias no abran los telediarios.

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