Málaga

La justicia embarga bienes valorados en 700 millones al ex vicepresidente sirio

  • La investigación la desarrolla la Audiencia Nacional en colaboración con Francia por posible lavado de capitales en Marbella originados por el desfalco de las arcas sirias en los años 80.

Treinta y cinco años después de llegar a la Costa del Sol para vivir un exilio dorado, al que no le restaba esplendor la sombra de la sospecha, la Justicia ha puesto los ojos sobre el ex vicepresidente sirio Rifaat el Asad. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, dirigidos por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata, registraron ayer múltiples propiedades de la familia El Asad en Marbella en una operación que ha desembocado en el embargo de patrimonio valorado en 691 millones de euros, el bloqueo de 76 cuentas corrientes de sociedades y las personales de 16 personas. Sin embargo, no se ha practicado ninguna detención durante la investigación que se desarrolla en colaboración con las autoridades judiciales francesas.

El discretísimo despliegue de la Guardia Civil comenzó a primera hora, antes de que abrieran los comercios del entorno del edificio Grey D'Albion, cuartel general de los Asad en Marbella, y de la urbanización Benabola, promovida por el magnate sirio en las estribaciones de Puerto Banús. El dispositivo, compuesto por 25 agentes, desplazados desde Madrid y con un mínimo apoyo local, irrumpió en el edificio Grey D'Albion, un complejo de oficinas y viviendas de lujo conocido popularmente en el vecindario como el palacio sirio, del que casualmente se había ausentado poco antes Rifaat el Asad, que suele vivir durante largas temporadas en El Cairo (Egipto). El despliegue alcanzó otros negocios significativos como los hoteles Benabola y el Park Plaza, o la pizzería Da Paolo. En conjunto se realizaron 15 registros y se notificaron tres más.

El hotel Benabola y al fondo a la derecha el Plaza Park en la urbananización promovida por El Asad, vista desde Puerto Banús El hotel Benabola y al fondo a la derecha el Plaza Park en la urbananización promovida por El Asad, vista desde Puerto Banús

El hotel Benabola y al fondo a la derecha el Plaza Park en la urbananización promovida por El Asad, vista desde Puerto Banús / Javier Flores (málaga)

La Audiencia Nacional informó ayer que el juez de La Mata investiga a la familia El Asad por "blanqueo de capitales cometido por organización criminal". Para comprender el origen de esta causa hay que remontarse a las intrigas palaciegas de los Asad en los años 80. El entonces presidente sirio Hafez el Asad, padre del actual presidente Bachar, expulsó del país a Rifaat en venganza por sus maniobras para tomar posición en la línea sucesoria. Lo destituyó del mando de las Brigadas de Defensa, un poderoso ejército paralelo con el que había reprimido en 1982 a sangre y fuego a los Hermanos Musulmanes en Hama y ordenó destruir su palacio. Rifaat puso entonces rumbo a Europa pero no lo hizo con las manos vacías, sino con 300 millones de dólares que supuestamente le había entregado su hermano. La investigación abierta por las autoridades judiciales francesas permitió concluir que esa fortuna, procedente de malversaciones de fondos públicos, la utilizó para su provecho personal y en perjuicio del Estado sirio, acumulando a partir de 1984 patrimonio inmobiliario en Francia, Curazao, Liechtenstein y Luxemburgo. Francia calcula en 90 millones de euros los bienes inmobiliarios que tiene en este país.

Sin embargo, Rifaat se fijó pronto en la Costa del Sol. A mediados de los 80 Marbella era el paraíso para las grandes fortunas del petrodólar. El dinero fluía. Fue entonces cuando instaló su centro en el edificio Grey D'Albion, en el que la Guardia Civil intervino ayer seis vehículos, entre ellos dos Mercedes, un Hummer y un Infiniti. La urbanización y los hoteles en Benabola son las inversiones más notorias que se le atribuyen, pero no las únicas ni las más importantes. Las pesquisas realizadas por la Guardia Civil después de que la justicia francesa acusara a Rifaat el Asad de desvío de fondos públicos, blanqueo en banda organizada y trabajo disimulado en banda organizada, han permitido localizar 503 propiedades vinculadas a él y a su familia, entre las que ocupa un lugar privilegiado la finca La Máquina, un terreno de 3.300 hectáreas, sin desarrollar, sujeto en gran parte a protección medio ambiental y ubicado en Benahavís, frente a La Zagaleta, la urbanización de lujo con campo de golf que en su tiempo fue propiedad del saudí Adnan Kashogui. La Audiencia Nacional estima en 60 millones de euros el valor de La Máquina.

La Guardia Civil retira los vehículos Hummer e Infiniti intervenidos a la familia El Asad, ayer. La Guardia Civil retira los vehículos Hummer e Infiniti intervenidos a la familia El Asad, ayer.

La Guardia Civil retira los vehículos Hummer e Infiniti intervenidos a la familia El Asad, ayer. / ELISA MORENO (Málaga)

Los investigadores afirman que el patrimonio del ex vicepresidente sirio en la Costa del Sol está fundamentalmente a nombre de sociedades administradas por familiares, entre ellos varios de sus ocho hijos, sus dos esposas y alguna nuera. Entre las 16 personas investigadas también figura un hombre de nacionalidad española que aparece como administrador de la empresa que representa a la mayoría de las mercantiles extranjeras de la familia. El magnate, por otra parte, también ha tomado posiciones en Gibraltar donde hace ya unos 15 años realizó varias inversiones inmobiliarias y hoteleras.

Entrada a la finca La Máquina, propiedad de la familia El Asad, en Benahavís. Entrada a la finca La Máquina, propiedad de la familia El Asad, en Benahavís.

Entrada a la finca La Máquina, propiedad de la familia El Asad, en Benahavís. / Javier Flores (malaga)

La operación contra Rifaat el Asad realizada en colaboración con Francia 35 años después de que recalara en la Costa del Sol ha llamado la atención y disparado las especulaciones. ¿Por qué ahora si siempre se supo que había llegado a la Costa del Sol con mucho dinero en la mano? Esa respuesta, por el momento, no se ha dado a conocer.

Su figura, construida entre sombras, sospechas y especulaciones, ha gozado históricamente de la consideración de las autoridades españolas. Pese a haber sido expulsado de Siria disfrutó de estatus diplomático y del tratamiento de vicepresidente hasta 1998. En 1999 el entonces subdelegado del Gobierno en Málaga, Carlos Rubio, le concedió permiso de residencia. Oficialmente se explicó entonces que cumplía todos los requisitos: documentación en regla -con doble nacionalidad siria y marroquí-, medios económicos y ausencia de antecedentes penales.

Diversas fuentes señalan que medió en la liberación de un geo y dos funcionarios de la Embajada de España en Beirut (Líbano), secuestrados en enero de 1986. Es un secreto a voces que ha gozado de la protección de varios servicios secretos occidentales durante su exilio en Marbella, entre ellos los españoles (primero el Cesid y después el CNI). En principio, nada indica que haya perdido el favor de los hombres de negro.

Sin embargo, la justicia pone el foco en sus negocios precisamente ahora, cuando, ya casi octogenario, pasa más desapercibido. Los vecinos de Benabola y Grey D'Albion subrayaban ayer la discreción que acompaña a la familia. Apenas algún hijo se deja ver de vez en cuando camino de sus oficinas. Nada de ver con lo que sucedía en los 80, cuando guardaespaldas, personal de seguridad y algunos de sus hijos tenían encontronazos casi continuos con paparazzis y hasta agentes de policía.

De hecho, el Juzgado de lo Penal número 4 de Málaga condenó en junio de 2004 a Sirwan el Asad a un año y medio de cárcel por un delito de atentado a la autoridad por unos hechos que habían ocurrido el 1 de septiembre de 1999, cuando la policía trataba de identificar a tres hombres en las proximidades de la joyería Gómez y Molina de Puerto Banús. Cuando los agentes trataron de trasladar a la comisaría a dos de ellos que no portaban documentación la situación se descontroló. Una veintena de personas que se habían concentrado en la zona, entre ellas Sirwan, empezaron a mostrarse agresivos, "diciendo a los agentes que o los dejaban o no salían vivos". Un policía puso la mano en el pecho a Sirwan para cachearlo, pero se revolvió y lo tiró al suelo y una persona del grupo embistió con un vehículo un coche de la Policía Local.

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