Andalucía

Los Príncipes abren las visitas nocturnas a la Mezquita

  • La Princesa no escatima elogios hacia el recorrido audiovisual y aconseja la estancia durante unos días en la ciudad "para disfrutar de la Mezquita-Catedral" · Sus Altezas no se pronuncian sobre la Capitalidad

Fue una visita muy rápida, pero sumamente efectiva. Y es que los Príncipes de Asturias quedaron impresionados después de inaugurar el recorrido nocturno por el interior de la Mezquita-Catedral, un proyecto auspiciado por el Consorcio de Turismo y el Cabildo para potenciar las pernoctaciones en los hoteles de la capital. Don Felipe, con un hilo de voz por padecer "una afonía bestial", recomendó "a todo el mundo" que venga a Córdoba, porque "poder admirar la Mezquita, la Catedral, la antigua basílica en un contexto nocturno y con un espectáculo nocturno es una auténtica maravilla". La Princesa, por su parte,  fue más telegráfica, aunque no menos expresiva, al señalar que la visita nocturna le había parecido "una maravilla, realmente apabullante, sublime".

Pero Doña Letizia fue más allá aún y aprovechó los micrófonos que la rodeaban para invitar a todos a que vengan a Córdoba, "para estar unos días y disfrutar de su Catedral-Mezquita (sic), que merece la pena visitar".

Este nuevo atractivo turístico que quedó inaugurado anoche forma parte del catálogo de argumentos con los que Córdoba defiende su sueño de ser capital europea de la Cultura en 2016. Los alrededores del primer templo de la Diócesis lucían las banderas azules de la candidatura de la Capitalidad; es más, una de ellas ondeaba en el balcón principal del Palacio de Congresos, donde Sus Altezas compartieron unos minutos con los invitados al acto. Preguntados los Príncipes sobre esta aspiración de la ciudad, mostraron su equidistancia con los otros cinco municipios que aspiran aún a tal reconocimiento. Mientras Doña Letizia dijo que "ahí hay otras ciudades españolas y no podemos decir nada", Don Felipe apuntó que "todas lo merecen".

Mientras se esperaba la llegada de los Príncipes, el Patio de los Naranjos estaba en una penumbra en la que se dibujaban las siluetas de los corrillos formados por el casi centenar de invitados,  mientras dominaba el sonido de los surtidores y la música ambiente de clara inspiración andalusí. A punto de dar las 21:00, un estruendo llegó desde la calle Cardenal Herrero donde se detenía la comitiva formada por una sucesión de coches oscuros.

Don Felipe y Doña Letizia fueron recibidos en la Puerta del Perdón por el alcalde, Andrés Ocaña, y por el obispo, Demetrio Fernández, junto con el presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya. Después de saludar a los congregados en la calle, Sus Altezas se dirigieron a la nave norte del Patio de los Naranjos, lugar en que comenzará la visita nocturna a la Mezquita-Catedral.

Allí, junto con el resto de invitados, asistieron a la proyección del documental de El Alma de Córdoba, en el que, en nueve minutos se sintetiza, con imágenes de gran calidad y recreaciones infográficas, los orígenes de la ciudad y la construcción de la Mezquita-Catedral. Seguidamente, el séquito cruzó el Patio de los Naranjos para entrar en el templo a través del arco de las Bendiciones, donde comenzó un recorrido en el que los Príncipes no pudieron disfrutar de la totalidad de la visita nocturna, puesto que fue recortada en buena parte para que pudieran regresar a Madrid en el último AVE de ayer.

Junto a los Príncipes, figuraba la ministra de Igualdad, Bibiana Aído; el presidente de la Junta, José Antonio Griñán; el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, y la consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, entre otras autoridades. Además, del Cabildo de la Catedral y del prelado cordobés, también asistió el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, y los obispos de Huelva y Guadix-Baza, José Vilaplana y Ginés García, respectivamente.

Del séquito también formaban parte los integrantes del Consorcio de Turismo, así como el plantel de técnicos municipales que ha asesorado a la Corporación durante el largo proceso de negociaciones hasta la firma del convenio que ha posibilitado la puesta en marcha de este atractivo turístico.

El recorrido realizado ayer por los Príncipes terminó en el Crucero, donde se vivió la "apoteosis final" de la visita nocturna, en palabras de Pérez Moya. A partir de ese momento, el grupo se dividió en dos: los invitados se dirigieron de nuevo hacia el arco de las Bendiciones, mientras que Sus Altezas, acompañadas de las autoridades civiles y eclesiásticas, permanecieron aún un rato más en el interior del templo catedralicio. Allí firmaron en el libro de honor del Cabildo y recibieron sendos obsequios por parte tanto de esta institución eclesiástica como del Ayuntamiento de la ciudad.

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