Crónicas levantiscas

Domingo de Ramos: sólo Vox no va de farol

Pedro Sánchez. Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez. / Chema Moya/EFE

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14 de abril, Domingo de Ramos de 2019, es una de las fechas posibles para el adelanto de las elecciones generales. O 28 de abril. Hay otras dos: el 26 de mayo, día de los comicios europeos y municipales -el superdomingo-, y octubre. Es cierto, tal como ha adelantado la agencia EFE este martes, que Pedro Sánchez ha manejado esta fecha, pero en este juego del calendario todos van de farol, a excepción de Vox.

El líder de la formación ultranacionalista, Santiago Abascal, ha escrito un mensaje en la red Twitter en la que agradece a Sánchez esta convocatoria, ya que el 14 de abril es su cumpleaños: sería un regalo. Sin duda. Como el 28 de ese mismo mes.

Abascal está en lo cierto. Ni al PP ni a Ciudadanos, que integran la flota de Colón -Pinta, Niña y Marigalante-, le convienen que las elecciones generales se celebren antes de las europeas. Es mejor dejar pasar esa cita en la que los electores pierden la responsabilidad, y en la que Vox puede obtener un gran resultado. Una vez expresado en las urnas el malestar con la derecha acomplejada, el elector popular tradicional volvería a la casilla más conservadora, la más responsable, la del PP.

La foto de Colón ha dejado a Ciudadanos tan mimetizado en la derecha como las dos versiones de la tortilla de patatas, a algunos le gusta más con cebolla y otros, sin. Que cada cual decida. Coca Cola o Pepsi.

Va de farol el propio Pedro Sánchez, que dejó correr la información en la agencia EFE. Quedan unas pocas horas para que los independentistas rechacen la Ley de Presupuestos de 2019. Si hubiese elecciones en abril, les cabe el riesgo de que un nuevo Gobierno, el de la flota de Colón, asista al final del juicio del procés. Y ya veríamos si además del 155, los presos volverían a las cárceles catalanas.

Sin Presupuestos, cualquier presidente convocaría elecciones generales. Se puede aguantar un año con las cuentas prorrogadas, pero las actuales de Sánchez no sólo están caducadas, sino que provienen del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Como Pedro Sánchez no sólo es resistente, sino que aconseja sobre ello, podría aguantar hasta octubre.

El 26 de mayo es una buena fecha para solventar este cuello de botella de la política española. Quienes no la desean son los barones territoriales del PSOE, presos del síndrome Susana Díaz. Algo tienen de razón, pero pecan de ilusos: el 26 de mayo, con o sin elecciones conjuntas, el debate será nacional, que no crea Fernández Vara que se va a llevar 15 días hablando sólo de Extremadura. O Lambán de Aragón, o Espadas de Sevilla. 

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