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Su hijo bebe y se droga

  • La Policía de Málaga manda 184 cartas a padres de chavales que consumían alcohol y estupefacientes

Una decena de casos de menores con comas etílicos notificados a la Fiscalía y los Servicios Sociales, 184 cartas a los padres informando de que sus hijos fueron sorprendidos consumiendo alcohol o droga en la calle, otras tantas multas por esta práctica ilegal y medio centenar de locales cerrados de forma cautelar por vender o permitir el consumo de bebidas alcohólicas. Ése es el apretado balance de la labor de protección de menores de la Policía Local de Málaga en lo que va de año. El dato más alarmante es el de los comas etílicos que rondan la decena desde enero pasado. La mayoría correspondieron a chicas debido al aumento del consumo entre las adolescentes y a la menor capacidad de procesar el alcohol del cuerpo femenino. Hubo un único caso de pérdida de conciencia por la intoxicación y acabó en la UCI.

Los agentes actúan de manera diferente -porque así lo marca la legislación- según la edad de los menores. Si tienen 16 ó 17 años, son pillados bebiendo alcohol en la vía pública y están relativamente bien, sólo los denuncian. Si no están en condiciones físicas por su estado de embriaguez, los trasladan al hospital y localizan a su familia. En el caso de que sean menores de 16 años, "siempre" buscan a sus padres, explica el inspector jefe del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga, Juan Ortiz. Además, abren una investigación para determinar si hay detrás una situación de desamparo del menor. Y de haberla, la comunican a la Fiscalía y a los Servicios Sociales.

Desde hace dos décadas, la Policía Local de la capital malagueña alerta por carta a los progenitores de aquellos menores que son sorprendidos consumiendo alcohol o drogas en la calle. En lo que va de año, ha remitido un total de 108 por ingesta etílica y 76 por consumo de estupefacientes. En el primer apartado, se pasó de 44 cartas en 2015 a más de un centenar en lo que va de año. La razón del incremento es que ahora el GIP contabiliza casos que antes no registraba. En el caso de las cartas remitidas por consumo de estupefacientes, la cifra en el mismo periodo cayó de 147 a 76. Ortiz aclara que el descenso se debe al efecto de la mayor presión policial, pero también a que están pendientes de registrar algunos datos posteriores al verano.

En ambos casos, además de la carta, los agentes municipales hacen la correspondiente denuncia. Las originadas en la ingesta de alcohol -108 en lo que va de año- son tramitadas por el Ayuntamiento y las derivadas del consumo de drogas -76 desde enero-, por la Subdelegación del Gobierno. Las sanciones rondan los 300 euros, aunque pueden ser sustituidas por trabajos en beneficio de la comunidad.

Los policías municipales también controlan los locales para que cumplan la legislación sobre menores, drogas y alcohol. En lo que va de año, sancionaron a 69 establecimientos por permitir la estancia de menores de 16 años en discotecas o pubs (14), por tolerar el consumo de bebidas alcohólicas (24) o por venderlas (31). Además, la Policía Local también dispuso el cierre cautelar de medio centenar de locales por esos dos últimos apartados; en torno a la mitad, durante los días de Feria. Ortiz explica que esta presión hace que los establecimientos pongan vigilancia para garantizar el cumplimiento de la legislación.

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