Andalucía

Un hombre muere en un incendio en un edificio de 15 plantas en Málaga

  • Los vecinos del bloque se refugiaron en sus pisos, escaparon a la azotea o corrieron a la calle para evitar las llamas y el humo

Un bombero, ayer, ante el bloque en el que se produjo el incendio. Un bombero, ayer, ante el bloque en el que se produjo el incendio.

Un bombero, ayer, ante el bloque en el que se produjo el incendio. / javier albiñana

Una vivienda situada en la octava planta de uno de los edificios más altos de la barriada de Ciudad Jardín, en la plaza de Ronda, en Málaga, se incendió ayer minutos antes de las ocho de la mañana. En el piso vivían dos personas: una mujer octogenaria, que logró salvarse al ser rescatada por un bombero por la terraza, y su hijo de 50 años, que murió. Hubo además otras tres personas heridas leves -dos bomberos y una vecina-, que fueron dadas ayer mismo de alta.

Algunos inquilinos se recluyeron en sus inmuebles, otros escaparon hacia la azotea y otros corrieron a la calle. Según los primeros indicios, el fuego pudo originarse en el dormitorio del fallecido.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se acercó al lugar y, tras conversar con los bomberos, informó de que "parece que la madre se salvó porque fue a la ventana, mientras que el hijo intentó salir por la puerta, no lo consiguió y el humo acabó con él". De la Torre habló con el hermano del fallecido. Su madre quedó ingresada en un hospital, pero su estado no revestía gravedad.

El alcalde aseguró que el edificio estaba "bien". La estructura no está perjudicada. De hecho, los vecinos pudieron regresar a sus casas a las 11:30. El ascensor funcionaba y "la normalidad del bloque es plena salvo en la vivienda afectada", remarcó De la Torre.

El hueco de la escalera pudo llegar a ser, relataron los bomberos, una "trampa mortal" por las altas temperaturas y por el humo. Los dos bomberos que recibieron atención médica se vieron afectados por golpes de calor al buscar si había vecinos en la escalera entre la octava y la decimoquinta planta del inmueble.

Manuel Mota vive justo arriba de la vivienda siniestrada, en la novena planta. Salió todo lo rápido que pudo, aún en zapatillas. "Fui yo el que llamó a los bomberos. Empecé a oler el humo y bajé al octavo. Llamé varias veces a la puerta, pero no me contestaban, por lo que sólo me dio tiempo a coger el ascensor junto a otros vecinos y bajar a la calle". Mota dijo que el muerto era profesor y estaba de baja.

Antonio Merino tampoco olvidará el día de ayer. Vive en el noveno con su mujer y sus dos hijas pequeñas, una de las cuales es un bebé de apenas tres meses. "Estaba preparándome para ir a trabajar cuando empecé a oler a humo. Pusimos corriendo toallas húmedas debajo de las puertas porque empezaba a entrar humo en la casa y nos fuimos los cuatro a la terraza". Merino, que lleva un año viviendo en este edificio, subrayó que "fue un susto enorme y una mala experiencia", aunque mantuvieron cierta calma porque "los bomberos actuaron rápido".

Pedro Durán reside en un bloque gemelo situado enfrente y apenas podía contener los nervios. "Vivo en un sexto, me entró el humo, estoy todavía mareado y me tiemblan las piernas del susto", aseguró. En ese momento llegó otro vecino de edad avanzada que arrancó a llorar por el triste suceso.

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