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Comicios andaluces

Los partidos preparan las elecciones para otoño

  • Todos los partidos del Parlamento andaluz, incluido el PSOE, esperan que Susana Díaz apriete el botón de la convocatoria a partir de septiembre

Susana Díaz, el jueves pasado en el Parlamento. Susana Díaz, el jueves pasado en el Parlamento.

Susana Díaz, el jueves pasado en el Parlamento. / Raúl Caro/EFE

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Juan Marín calienta por la banda. En una semana, será el candidato oficial de Ciudadanos para las elecciones andaluzas. Juanma Moreno, con una sudadera con la cara de Soraya, se ha venido arriba, y Teresa Rodríguez, de la mano de Antonio Maíllo, salen de vestuario antes de que la dirección nacional de Podemos haya decidido qué hacer con la levantisca andaluza que amenaza con soltar amarras con el nombre de la Marea. Falta Susana Díaz, será la presidenta de la Junta quien decida cuándo convoca las elecciones, pero incluso en su propio partido dan por hecho que será a lo largo del próximo otoño. Sin embargo, aún no se ha producido el paso decisivo, y es que el PSOE andaluz debe convocar un comité director para iniciar el proceso de sus primarias. Como Díaz gobierna, haría falta que más del 40% de la militancia solicitase una votación en urnas, eso no ocurrirá, pero estatutariamente hay que convocar el proceso.

El PSOE reunirá el comité en otoño, será un trámite, pero Susana Díaz buscará el momento electoral preciso en el que las urnas le aseguren una mayoría suficiente para gobernar. Está lejos de la absoluta, pero si le se coloca primera y deja a buena distancia al segundo, podrá pactar con Ciudadanos. Y, en el peor de los casos, probar con Podemos. Un Parlamento con cuatro grupos es más gobernable, y el número lo facilitará la unión electoral entre IU y Podemos.

Efecto Pedro Sánchez

A cualquiera del PSOE que se le pregunte, y este medio lo ha hablado con unos cuantos dirigentes, contesta con rapidez: el mejor momento electoral para los socialistas es ahora. Y, paradójicamente, ello se debe en buena parte al efecto Pedro Sánchez.

La moción de censura contra Rajoy y la formación del Gobierno socialista ha dado alas a la marca PSOE. A nivel nacional, y eso es algo que no le acompañaba a Susana Díaz desde hacía varios años. El PSOE andaluz está lastrado por su propia historia, casi cuatro décadas de gobierno ininterrumpidos que Susana Díaz estaba logrando estirar, aunque con enormes costes electorales. El efecto Sánchez ha sido como un soplo de viento de popa para el PSOE andaluz, parte de cuyos votantes se identifican más con la marca nacional que con la del sur.

Si María Dolores de Cospedal hubiese ganado las primarias -era la favorita de los socialistas andaluces-, el PSOE tendría un PP andaluz desautorizado, pero la victoria de Soraya le da alas a Juanma Moreno con independencia de quién gane el congreso nacional del 20 de julio. Aun así, la marca PP no funciona bien en estos momentos, aunque su competidor, Ciudadanos, anda muy descolocado desde la moción. Y a la izquierda de Susana Díaz, lo que hay es un desabarajuste provocado por la lucha entre Podemos y Teresa Rodríguez. Quienes conocen Andalucía saben que si les va bien en las elecciones, será por la suma del voto de IU y de la estructura territorial del viejo PCE.

Por eso, se pregunte a quien se pregunte en el PSOE, la respuesta es ahora o en otoño. Hay quien sostiene que la fecha será la del 28 de octubre, que es el día en que Felipe González ganó sus primeras generales.

Evolución nacional

¿Qué dice la presidenta? Sonríe. Quien compra todos los números de la lotería, acaba ganando. Claro, así alguien acertará en la fecha de tanto apostar. Lo que está haciendo la presidenta es ver cómo evoluciona el PSOE a nivel nacional, qué problemas le surgen a Sánchez y cómo sale el de PP de la crisis abierta con la salida de Mariano Rajoy. Cuando la presidenta se reúna con Pedro Sánchez en Moncloa el próximo 23 de julio, ambos sabrán ya quién es el ganador y, sobre todo, si el PP sale dividido o reforzado con un candidato de consenso.

Susana Díaz no ha comunicado a nadie en su partido que irá a unas elecciones en otoño, pero su agenda evidencia que ha entrado en modo campaña. El PSOE andaluz tiene engrasado el mecanismo electoral y no tiene problemas para confeccionar las listas provinciales. En esta ocasión, no contará con la opinión de Ferraz ni de Pedro Sánchez. Ni preguntará. Es la respuesta al modo cómo el presidente ha escogido a sus ministros y a los subdelegados provinciales. Sin preguntar.

El adelanto de las elecciones primarias en Ciudadanos está relacionado con ello, pero no es la causa principal. Su líder, Juan Marín, ha explicado que “el partido” les tiene que pillar “con el banquillo lleno”, pero lo cierto es que Ciudadanos ha espantado con las primarias exprés los intentos del granadino Luis Salvador por zarandear el partido en el sur. Salvador ha amagado varias veces en las últimas semanas con presentarse, y la dirección nacional y Marín han decidido cortar el debate: el domingo próximo habrá primarias. Casi sin campaña. El granadino no se presentará, aunque a cambio parece que se ha cobrado la cabeza del parlamentario José Antonio Funes.

Funes es parlamentario por Granada, se podía presentar a las primarias para encabezar la nómina de esta provincia, pero él es un crítico con Salvador. Fuentes de este partido en Granada explican que es el precio que se ha cobrado Salvador.

Marzo y sus complicaciones

La legislatura andaluza se agota en marzo, la presidenta tiene de plazo hasta entonces, pero esa fecha encierra muchas complicaciones. En mayo habrá comicios europeos y municipales, y si no hay acuerdo de investidura en el Parlamento andaluz, las negociaciones se pueden extender hasta llegar a conocer los resultados de las ciudades. Este factor mataría una negociación andaluza autónoma, y es la razón principal por la que la presidenta tiene que adelantar los comicios unos meses.

Además, está el problema de los Presupuestos de 2019, que se está convirtiendo en el punto de ruptura con Ciudadanos. Los de Juan Marín condicionan el apoyo a las cuentas andaluzas a que se agote el presupuesto destinado a inversiones, que apenas llega ahora al 30%. Ello se debe a varios factores, aunque la inversión apuntada suele servir de colchón para ajustar el equilibrio. En cualquier caso, no es un problema capital, aunque Ciudadanos lo puede convertir en ello si desea romper amarras con el PSOE de cara a las elecciones.

Tal como sostuvo Marín el viernes en Badajoz, la única razón que Susana Díaz pudiese tener para el adelanto es la personal y electoral, porque tiene Gobierno, tiene una mayoría estable y tiene Presupuesto en 2018. Pero siempre se puede responder: se trata sólo de un ajuste de meses, d eun agotamiento de legislatura sin crisis.

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