Andalucía

Los paseos por la playa, en manos de los ayuntamientos en el verano del coronavirus

Decenas de bañistas paseando por la orilla de la playa de isla Canela, en Ayamonte. Decenas de bañistas paseando por la orilla de la playa de isla Canela, en Ayamonte.

Decenas de bañistas paseando por la orilla de la playa de isla Canela, en Ayamonte. / Alberto Domínguez

El placer de hundir los pies en la arena húmeda durante un paseo por la playa es un lujo que podría no estar al alcance de todos este verano. Las medidas de seguridad establecidas para evitar posibles contagios por coronavirus en los arenales españoles borrarán de las estampas estivales imágenes tan típicas como las partidas de palas y las pachangas en la orilla al atardecer. Lo único que está asegurado estas vacaciones es que será obligatorio mantener la distancia interpersonal de dos metros, que se limitará la cantidad de bañistas coexistentes y que se descartan las jornadas completas junto al mar, pues habrá que organizar turnos para "garantizar su disfrute por el mayor número posible de personas".

Las restricciones impuestas para el paso a la nueva normalidad despiertan dudas entre los ciudadanos que desconocen cómo afectarán exactamente a sus costumbres vacacionales. Una de las preguntas más recurrentes es si se podrá pasear por la orilla. 

Como las características de las playas varían en función de cada litoral, ha habido que elegir entre aumentar su aforo o garantizar las caminatas de los bañistas. En un principio, se estableció la obligatoriedad de respetar un espacio de seis metros entre la orilla en pleamar y el área habilitada para los veraneantes, reduciendo la superficie útil de las playas.

Debido a las quejas elevadas por los municipios, sobre todo de zonas más septentrionales del país, el Gobierno ha decidido suprimir esta franja puesto que cumplir estas indicaciones supondría casi quedarse sin arena para plantar sombrillas. Se ha antepuesto, por lo tanto, el aumento del número de visitantes que pueden acoger los arenales frente al espacio orientado al uso general, por el que podrían transcurrir los bañistas aficionados al paseo, asegurándose respetar los dos metros de separación entre personas. 

Playa Almería Playa Almería

Playa Almería

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica, con fecha de 23 de mayo de 2020, en su artículo 46.5 de la Orden 440/2020 la "flexibilización de determinadas restricciones" con respecto al uso de las playas que contempla delegar en los ayuntamientos su organización. Por lo tanto, serán los consistorios quienes decidan cómo limitar "tanto el acceso, que en todo caso será gratuito, como de aforo", estando obligados a anteponer el respeto de "la distancia interpersonal de, al menos, dos metros entre bañistas", "garantizar su disfrute por el mayor número posible de personas en condiciones de seguridad sanitaria" e, incluso, instaurar márgenes horarios que regulen la "permanencia en las mismas, así como en el acceso a los aparcamientos en aras de facilitar el control de su aforo", considerando que "que la superficie de playa a ocupar por cada bañista será de aproximadamente cuatro metros cuadrados".

Controlar la movilidad de los visitantes es esencial para cumplir con la exigencia de priorizar su seguridad. No tendría mucho sentido parcelar las playas y después permitir que los veraneantes las transiten libremente, por ello, el BOE también recoge una disposición adicional sobre las "medidas de flexibilización para los desplazamientos de la población infantil y la práctica de la actividad física no profesional", donde podrían incluirse los paseos, que impide su aplicación, supeditándose este permiso a la normativa sobre el nuevo uso de los arenales.

La duda está en si los ayuntamientos que gestionan playas extensas podrían reservar un área en la que se permitiera andar por la arena, aunque si, tal y como indica el BOE, hay que aprovechar cada metro cuadrado para aumentar el aforo al máximo eso de pasear por la playa va a ser misión imposible este verano.

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