Tres tristes tuits

El pim-pam-pum de los 'ERES'

Manuel Chaves, a su llegada al Palacio de Justicia Manuel Chaves, a su llegada al Palacio de Justicia

Manuel Chaves, a su llegada al Palacio de Justicia / Antonio Pizarro (Sevilla)

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No era fácil dar la cara tras la sentencia de los ERE cuando aún no habían pasado dos horas desde que se hiciera pública la sentencia. No es fácil decir algo en un momento así, bajo la conmoción de las condenas… pero del PSOE se hubiera esperado, en todo caso, que tuvieran elaborado un discurso solvente para afrontar ese desastre volcánico. Su argumentario, sin embargo, apostó por un mensaje indecoroso sugiriendo que, en el ranking de la corrupción, lo suyo no tiene la entidad de Gürtel porque en este caso nadie se ha llevado dinero a Suiza y no se ha financiado el partido. Era innecesario añadir la corrupción moral de ese argumento al escándalo de corrupción política.

El argumento de "no se han metido nada en el bolsillo" o "no hay financiación ilegal del partido", con ser así, resulta hasta cierto punto pueril. En realidad, han hecho ambas cosas: crear un sistema clientelar para mantenerse en el poder, dopando ilegalmente sus éxitos electorales, es un modo de mantener el status personal y de que el partido conserve una hegemonía beneficiada por el presupuesto. El PSOE ha equivocado el argumento: se aferran a detalles secundarios (dinero en el bolsillo) admitiendo el escándalo mayor (un sistema clientelar). Como en aquella ironía de Thomas de Quincey: se empieza por cometer un asesinato y se acaba por no ir a los oficios del domingo. No era necesario caer tan bajo, ni siquiera persuadidos de que es el mejor modo de conectar con tu electorado.

2

El presidente de la Junta compareció más rápido. En su caso, era notorio que sí estaban preparados. A diferencia del PSOE, todo desprendía una factura profesional muy bien preparada. Pero Moreno Bonilla se pasó de frenada haciéndose un Pedro Sánchez al comparecer en San Telmo con una declaración institucional que convirtió en un pequeño mitin partidista. Al menos Juan Marín sí hizo su comparecencia en el Parlamento, donde la presidenta mantuvo la dignidad institucional sin caer en la tentación de Moreno Bonilla, que aprovechó el mensaje para acabar vendiendo su gestión. Los días en que toca dar la talla se hace más evidente si no se da la talla.

Entre "las tres derechas" se estableció una competición para apuntarse el tanto. Marín ha ido de medio en medio, como una estrella de la copla con disco nuevo, recordando que él fue quien se cobró las cabezas de Chaves y Griñán, bajándolos a la justicia ordinaria. No suele mencionar que era el precio para dar la investidura de Susana Díaz y actuar como su fiel aliado parlamentario. Claro que para Marín no sería sencillo explicar ahora cómo consideró aceptable apoyar al PSOE, a sabiendas ya de todo esto. Ahora reclama la cabeza de Susana Díaz con la ferocidad de las costureras ante la guillotina de la Plaza de la Concordia. Suele suceder.

El PP vende que la verdad se conoce porque “@populares fuimos el único partido personado en la causa”. Falso. La verdad se conoce por una larga y tenaz investigación judicial. Por demás, entonces no estaban ni Cs ni Vox. La oposición sólo eran ellos. Y ya puestos también podrían explicar cómo sucedió esto durante una década en unos presupuestos aprobados cada año con el PP en el Parlamento. Vaya nivel de eficacia fiscalizando las cuentas públicas.

Alejandro Hernández, fiel al estilo VOX, cortó por lo directo para apuntarse también el mérito: “De no ser por la confianza de 400.000 andaluces hacia @vox_es, la mafia socialista seguiría hoy día anclada en las instituciones públicas andaluzas”. Ya puestos en las imposturas, Hernández se ve como Eliot Ness.

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"El PSOE es un partido cargado de corrupción", abrió fuego Adelante Andalucía. No quedaba claro, sin embargo, si Teresa Rodríguez apuntaba contra el PSOE o contra su propio partido. En definitiva el PSOE es el grupo con el que su formación acaba de pactar (tratar de) formar Gobierno en coalición. O sea, unirse para gestionar lo público. Y Teresa Rodríguez resume cómo gestiona el PSOE lo público: “redes clientelares y malversación de fondos públicos".

Nada nuevo, en realidad. Teresa Rodríguez, líder anticapi que mantiene la aversión hacia los socialdemócratas de los viejos comunistas de "las dos orillas", se opone a entrar en el Gobierno junto al PSOE. Y su discurso va a debilitarse si se consuma la coalición.

Sus mensajes parecen una advertencia a Pablo Iglesias… pactar con el PSOE es acabar con lo que ERES.

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