Salud Otra transfusión presupuestaria para el SAS

Un equipo de cirujanos atiende a un paciente en un centro hospitalario de Granada. Un equipo de cirujanos atiende a un paciente en un centro hospitalario de Granada.

Un equipo de cirujanos atiende a un paciente en un centro hospitalario de Granada. / J. O. Chaves

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) es un herido que se desangra y que necesita de puntuales transfusiones de dinero. Así está siendo para el actual Gobierno andaluz, que en cinco meses de vigencia de su primer presupuesto, el de 2019, se ha visto obligado a modificar en no menos de tres ocasiones las partidas asignadas en las cuentas aprobadas el pasado 18 de julio para paliar los déficits dinerarios de la salud andaluza.

En la mañana del martes, sin ir más lejos, el Consejo de Gobierno aprobó una nueva modificación de créditos consistente en 9,8 millones dirigidos a aumentos de gastos en bienes corrientes. Esta cantidad, sumada a las aprobadas desde septiembre, acumulan un total de 147 millones de euros netos en correcciones durante este medio año que llevan las cuentas vigentes.

No puede decirse que la gestión del SAS haya sido modélica en este primer ejercicio de nuevo Gobierno. Por algo luce ya la cabeza de su gerente, Miguel Moreno Verdugo, en la lista de derrotas gestoras de la Junta de Andalucía, una trofeo que está salpicando al consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, quien ha nombrado a Miguel Ángel Guzmán al frente de la administrativa que conduce los designios de la sanidad pública andaluza como último parapeto.

Primer desvío de las cuentas en septiembre

La primera señal de alarma llegó en septiembre, apenas dos meses después de que el Parlamento diera luz verde al Presupuesto. La Junta tuvo entonces que aprobar una movilización global que afectó a 234 millones de euros, si bien fueron 53 millones los dineros netos procedentes de otras consejerías y de inversiones del SAS los que tuvieron que ser sacrificados para nutrir al SAS de liquidez para pagar al personal sanitario. El resto –181 millones– consistió en reasignaciones del mismo SAS.

Pero, en tanto que los recursos llegaban contantes y sonantes, los profesionales decidieron salir a la calle para protestar por unas horas extras sin remuneración y, en resumen, unos compromisos sin cumplir. El resultado fue un octubre y noviembre negros de manifestaciones de batas blancas por Andalucía. Mientras, el consejero de Hacienda, Juan Bravo, principal responsable de cuadrar el Presupuesto, echaba humo al conocer la sangría en el SAS, cuyos 10.000 millones asignados consumen más de un cuarto de las cuentas andaluzas.

Nuevas modificaciones presupuestarias

A aquella extraordinaria operación de reasignaciones de créditos registrada en septiembre ha continuado las producidas en las dos últimas semanas. Aparte de los 9,8 millones aprobados ayer, el 10 de diciembre, el Consejo de Gobierno dio curso a otras tres modificaciones en las cuentas para surtir de dinero a diferentes secciones del SAS.

La principal, por su montante total en 2019, ha tenido como finalidad abonar las nóminas de los profesionales sanitarios. Se trata de 28,7 millones –sumados a los mencionados 53 millones de septiembre– que, según informa el SAS, busca "cubrir el déficit presupuestario de gasto de personal".

Para ello, la Junta ha recurrido a fondos del SAS –3,7 millones–, de la Consejería de Presidencia –5 millones correspondiente a sueldos y complementos–, la Consejería de Hacienda –6 millones, entre los que se incluyen 3 millones en sueldos de trabajadores de la Agencia Tributaria que finalmente no han prestado servicio.

El SAS define el ejercicio de "complicado"

El mismo SAS, en el documento que justifica la modificación presupuestaria, admite el carácter "complicado" de la gestión presupuestaria de su personal en 2019, dificultad que atribuye a unas "tensiones" derivadas de la escasez del personal, el plan de choque en las listas de espera en intervenciones quirúrgicas, la cobertura de las vacaciones estivales o la mejora de las condiciones retributivas de los profesionales.

Teniendo en cuenta que la implantación del plan de choque para reducir las listas de espera se produjo meses antes que la aprobación del Presupuesto, cabe preguntar por qué el SAS erró tan estrepitosamente su plan de gastos en la cuentas de este año. El gasto en personal, verdadera agujero en las cuentas de la Junta en su primer ejercicio de gestión, se someterá a una vigilancia particular en 2020.

Así lo afirma la directora general de Personal, Pilar Bartolomé Hernández, quien se compromete con Hacienda a asignar periódicamente el presupuesto de gasto de los profesionales por centro de gasto, con miras a cumplir mes a mes "dentro de los límites asignados para concepto".

Además del aumento de gasto para personal citado arriba, el SAS ha tenido que subsanar otros dos agujeros: uno de 31,5 millones destinados a material sanitario fungible –jeringas, vías, gasas, compresas, etcétera–, por el que han debido restarse 14,4 millones de la sección de hemoterapia, 5,9 millones para atención sanitaria concertada con entidades privadas o sustanciales pellizcos en el servicio de la Gerencia.

El segundo boquete se cifra en 20,7 millones, que se destina al alza sobrevenida de gasto en la facturación de recetas farmacéuticas. Para paliar este aumento de gasto, la Junta ha acudido a 4,8 millones de sueldos en la Gerencia del SAS, 5 millones de salarios de la Consejería de Igualdad y 14 millones procedentes de la partida de deuda pública. Un encaje de bolillos.

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