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La opinión invitada

La unión hace la fuerza

  • Las movilizaciones contra el 'tarifazo' eléctrico.

SI tengo que buscar una palabra que defina la unidad del regadío contra el tarifazo eléctrico ésa es, sin duda, contundencia. Esto no significa en absoluto que el sector haya dado un puñetazo en la mesa, porque nuestro acercamiento a la Administración se basa y se basará siempre en el diálogo y la negociación. Sin embargo, la falta de una respuesta clara por parte del Ministerio de Industria en estos últimos años hacia las demandas de los regantes nos ha llevado a una situación límite que no podíamos soportar con estoicismo.

Estoy convencido de que las voces de los más de 50.000 regantes que estos días nos hemos manifestado en toda España han sido oídas y las reivindicaciones escuchadas. El Gobierno es hoy más consciente que nunca de que con estas tarifas eléctricas está en peligro el regadío y, con él, uno de los sectores clave en la economía española como es el agroalimentario, cuyas exportaciones pierden competitividad frente a otros países de nuestro entorno. ¿Cómo se explica que nuestra factura de la luz sea un 30% superior a la media europea?

Es más, por no poder afrontar los gastos de electricidad, muchas explotaciones están virando hacia cultivos de secano, a pesar de que una sola hectárea de regadío produce cinco veces más y genera una renta agraria cuatro veces mayor; por no hablar de que crea 50 veces más empleo. No en vano, aunque el regadío ocupa sólo el 15% de la extensión total, es responsable de casi el 60% de la producción final agraria; unas cifras clave si tenemos en cuenta que la productividad deberá aumentar un 40% de aquí a 2030 para abastecer a una población creciente.

Lamentablemente, a pesar de lo llamativo de las cifras, la prioridad de la Administración es eminentemente más práctica al estar más orientada a no perder unos ingresos fijos para ir reduciendo los más de 30.000 millones de euros acumulados por el déficit de tarifa, que a proteger un sector que de manera aislada supone el 2,8% del PIB, pero alcanza el 15% si tenemos en cuenta toda la industria agroalimentaria asociada.

De otro modo, no se explica que los costes fijos de la luz -ésos que se pagan tengamos o no que regar- hayan subido un 1.000% desde 2008 sin que desde el Ministerio de Industria se haya mostrado flexibilidad alguna para llevar a cabo una distribución más justa y equitativa de estos costes regulados que evite penalizar a consumidores estacionales como nosotros, los regantes. ¿Qué sentido tiene pagar todo un año por una energía que sólo utilizamos durante seis meses?

En un momento en el que pedimos justicia eléctrica, no sería honesto por nuestra parte obviar la buena acogida dispensada por los diferentes grupos parlamentarios, que no han dudado en manifestar abiertamente su sustento a nuestra causa. Sin ir más lejos, la propia delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, manifestó públicamente el mismo día de nuestra concentración su apoyo a favor de un contrato especial para los regantes como el que teníamos antes de que en 2008 nos abocaran a un callejón sin salida.

La realidad es que no pedimos subvenciones, ni tratos de favor, únicamente pagar por lo que consumimos y además, nuestra postura es absolutamente flexible, poniendo sobre la mesa diferentes alternativas: abonar únicamente por la potencia real utilizada en lugar de la teórica contratada, despenalizar los actuales contratos de temporada o poder firmar más de un contrato al año con las eléctricas.

Otra de las medidas que planteamos es la aplicación de un IVA reducido que no entendemos por qué sí puede aplicarse a la compraventa de objetos de arte y no a una actividad como el regadío que, al fin y al cabo, es el arte vivo de producir alimentos.

Sea como fuere, lo cierto es que esperamos una respuesta favorable del Ejecutivo en los próximos días que nos permita continuar con nuestra actividad y amortizar los más de 6.000 millones de euros que hemos invertido en la modernización de nuestros sistemas de riego para producir más con menos agua pero, eso sí, no a costa de una energía a cualquier precio; cabe recordar que estos sistemas si bien reducen un 20% el consumo de recursos hídricos, demandan hasta un 50% más de energía.

Por nuestra parte, diálogo y consenso para sacar adelante estas medidas nunca van a faltar, lo hemos demostrado en multitud de ocasiones en defensa de nuestros intereses. Ésta es nuestra filosofía y nuestra forma de ser; pero lo cierto es que, como ha quedado evidenciado, no somos una mayoría silenciosa sino activa y diligente, dispuesta a todo cuando se trata de salvar nuestro medio de vida: el regadío.

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