Bienal

Dos veces para el baile de Javier Barón

  • Un par de años después de su estreno en Sevilla, el festival rescata hoy ‘Dos voces para un baile’, montaje con el que el coreógrafo y bailaor de Alcalá de Guadaíra retorna a sus orígenes

“Venía de hacer trabajos anteriores con mucho volumen, con mucha gente, y la mente y el cuerpo me pedían volver atrás, a algo más tranquilo. Era lo que me apetecía, pero también tiene sus riesgos: en montajes mayores estás más arropado; aquí estás solo frente a todos”. Así evoca el coreógrafo, bailarín y bailaor Javier Barón la génesis de Dos voces para un baile, el espectáculo que en noviembre de 2006 estrenó en Los Jueves Flamencos de la entonces Fundación El Monte y que ahora, “bastante rodado” y con “cambios para mejor”, rescata en el marco de la Bienal de Flamenco.

Dos voces, dos guitarras y dos palmeros. “Tres parejas frente a Javier”, como apunta David Montero, director escénico de un espectáculo “con desnudez absoluta en cuanto a la puesta en escena. Se trataba de colocar el montaje en el sitio adecuado para que los artistas brillaran más”, señala.

En el origen estaban las voces de Juan José Amador y Guadiana, el reconocimiento a los cantaores que acompañaron a Barón primero en Sevilla y después en Madrid, donde el bailaor de Alcalá de Guadaíra puso en marcha su primer grupo tras los años de aprendizaje en el Ballet Nacional de España. “Quería basar el espectáculo en esos dos cantaores capitales”, dice, recordando además que ya en el estreno la idea se vio parcialmente truncada por la imposibilidad de comparecer del primero, sustituido entonces por Miguel Ortega.

La agenda tampoco permite ahora la presencia del tándem original, sustituido otra vez por Ortega y José Valencia. En las guitarras, Javier Patino –“es mi mano derecha en la parte musical del espectáculo”– y Ricardo Rivera; en las palmas, y con novedad, Antonio Molina El Choro y Juan Diego. “Los dos son bailaores –comenta Barón–, así que tras actuar en Estados Unidos nos planteamos que también bailaran algo y ha funcionado muy bien”.

Para la parte musical que cita Barón, el etnomusicólogo y crítico Faustino Núñez seleccionó un listado de palos a los que luego dio orden. El resultado, en palabras de Montero, “son tres bloques distintos” en los que éstos “se suceden sin pausa”. “Es un espectáculo muy agradecido para el espectador”, añade. “E incluso didáctico”, resalta Barón.

Sin escenografía y “sin guión”, el peso recae en el bailaor. “Es un espectáculo muy clásico y en el que estoy muy presente”, reconoce. “Creo que entendí bien lo que él buscaba con esa mirada hacia atrás –dice por su parte David Montero–, era una búsqueda de la esencia”. El director escénico, quien destaca “una colaboración desde la admiración y el respeto por el trabajo” de Barón, puso el acento en la iluminación. “Ahí hicimos un trabajo muy potente –recuerda–. El objetivo era crear un marco de acción en el que los artistas pudieran expresarse con plena libertad. Y creo que se ha conseguido”, concluye.

Para Barón, su comparecencia hoy en el Lope de Vega guarda además un aliciente extra: se cumplen veinte años desde que, en 1988, lograra el Giraldillo del Baile. “A mí, desde luego, me valió para mucho”, comenta con agradecimiento.

‘Dos voces para un baile’, de la Compañía de Javier barón. Hoy a las 20:30 en el teatro Lope de Vega.

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