10 días sin mamá | Crítica Elogio del 'hombre blandengue'

Una imagen de la comedia italiana '10 días sin mamá'. Una imagen de la comedia italiana '10 días sin mamá'.

Una imagen de la comedia italiana '10 días sin mamá'.

Con el poco estimulante aval de los más de 1.500.000 espectadores que han pasado por la taquilla italiana para convertirla en uno de los filmes nacionales más vistos de 2018, 10 días sin mamá llega a la cartelera española para prolongar el modelo de comedia familiar de Mediaset con un ligero aire de los tiempos que camufla de discurso igualitario los viejos resortes de la guerra de los sexos.

Carlo y Giulia son padres de tres hijos. Él está volcado en su trabajo y delega en su mujer, que ha renunciado a su carrera profesional, para llevar la casa. Cansada y estresada, decide un día por sorpresa irse de viaje a Cuba con su hermana. A Carlo le toca ahora asumir el papel de padre a tiempo completo.

Sobre esta elemental premisa, 10 días sin mamá se mueve con cierta ligereza por los resortes del sainete con personaje patético y entrañable y aprieta las tuercas de la comedia más bufa a golpe de dientes postizos, meteduras de pata e intromisiones en la pubertad femenina, asuntos internos que el guion del también director Alessandro Genovesi intercala algo forzadamente con la competencia laboral o una leve denuncia del mundo empresarial corporativo.

La cinta se hace así fuerte en su esquematismo y en el carisma de su protagonista, un Fabio de Luigi al que no duele en prendas farfullar sin dentadura o dejarse meter en una bola hinchable gigante para arrasar una fiesta. A la postre, en su voluntad de no ir nunca demasiado lejos en su inversión de los roles tradicionales en el seno de la familia, su conciliador desenlace se nos antoja tan complaciente como poco creíble.