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Beats | Estreno en Movistar+ La clase obrera se va de 'rave'

Una imagen de la cinta británica 'Beats', de Brian Welsh. Una imagen de la cinta británica 'Beats', de Brian Welsh.

Una imagen de la cinta británica 'Beats', de Brian Welsh.

En una de esas operaciones de nostalgia generacional camuflada de retrato social, Beats nos traslada a la Escocia obrera y gris (en blanco y negro) de 1994, en plena prohibición de las por entonces emergentes, rebeldes y nihilistas raves ilegales a ritmo de música house y bajo el influjo de las drogas sintéticas, para trazar la historia de dos amigos destinados a despedirse de su juventud de barrio duro y marginalidad acechante no sin antes pegarse una última e inolvidable gran juerga lisérgica.

Digamos que la cinta del debutante Welsh asume una parte (la más superficial) de las enseñanzas de la gran tradición realista del cine británico y otra, la verdaderamente importante, de todas esas comedias coming-of-age que cifran su efectividad al dibujo algo estereotipado de sus personajes, a veces en el límite de la caricatura lumpen, y a una concepción de la amistad masculina marcada por la confusión de la edad en los límites de una sociedad de visos represores representada por el sistema político, la familia y, en este caso, la figura de un padrastro policía predestinado a ocupar un papel clave en el desenlace (freudiano) de los acontecimientos.

Más cerca por tanto del Boyle de Trainspotting que del Loach de Sweet sixteen, Beats se escora inevitablemente hacia todo aquello que la hace menos problemática como artefacto crítico sobre los estertores de la verdadera clase obrera, y más efectiva emocionalmente como relato de colegas, autodescubrimiento y transición de la juventud salvaje e insensata a la madurez acomodada.