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Cinco maneras de luchar contra el horror

  • Una 'Mamá' terrorífica, un mafioso con la cara de Sean Penn, un dictador y esa deriva llamada adolescencia, varias 'amenazas' que llegan a la cartelera

Se han estrenado ya los principales largometrajes candidatos al Oscar, pero hoy se incorpora a la cartelera No, de Pablo Larraín, la primera cinta chilena que opta a la estatuilla de Hollywood. El filme reconstruye la campaña organizada en 1988 por los opositores a Pinochet para que éste dejara el poder, cuando el dictador convocó un referéndum de apoyo a su gobierno en respuesta a las presiones internacionales. El mexicano Gael García Bernal se pone a las órdenes de Larraín (director de Tony Manero) para interpretar al publicista que coordinó la estrategia contraria al mandatario chileno. Aunque la crónica de este episodio histórico causó muy buena impresión en su paso por la Quincena de realizadores de Cannes, el propio Larraín ha señalado que hay pocas opciones de lograr el respaldo de la Academia: Haneke es el favorito claro para hacerse con el triunfo el día 24.

En un registro muy diferente se mueve el argentino afincado en España Andy Muschietti, director de Mamá, una historia de terror que logró el primer puesto en la taquilla de Estados Unidos, impulsada por la producción de Guillermo del Toro y un reparto en el que participan Jessica Chastain y el danés Nicolaj Coster-Waldau, rostro popular gracias a Juego de Tronos. Ellos interpretan a dos hermanos que se hacen cargo de unas niñas que sobreviven años en el bosque después de que su padre asesinara a su madre. Andy y su hermana Barbara (productora y coguionista), que alargan un corto que presentaron en Sitges, defendieron esta semana que el suyo es "un terror con impacto emocional, construido desde los conflictos humanos" que explora la carga de oscuridad que puede encerrar el amor.

Si los Muschietti pueden presumir de haber implicado a una de las actrices del momento, Jessica Chastain, también puede jactarse Ruben Fleischer, que en Gangster Squad (Brigada de élite) ha embarcado a un reparto impresionante: Sean Penn, Ryan Gosling, Josh Brolin, Emma Stone, Nick Nolte y Giovanni Ribisi participan en este relato ambientado en Los Ángeles a final de la década de los 40, cuando un grupo de policías intenta detener al rey de la mafia, Mickey Cohen (Penn), que tiene controlada la ciudad, un fin para el que no tendrán reparos en utilizar métodos poco ortodoxos. Según cuentan, al director de Bienvenidos a Zombieland no le ha funcionado demasiado bien el cambio de registro: son frecuentes las críticas que indican que su obra adolece de cierta falta de originalidad.

Entre los estrenos también destaca Las ventajas de ser un marginado, uno de los éxitos de la temporada en el circuito indie. Dirigida por Stephen Chbosky, que adapta una novela suya, la película propone una sensible aproximación a las tribulaciones de la adolescencia. La historia está contada a través de los ojos de Charlie (Logan Lerman), un muchacho inadaptado y con problemas psicológicos que empezará a sentirse aceptado cuando conozca a los hermanastros Patrick (Ezra Miller, en un papel muy diferente al de Tenemos que hablar de Kevin) y Sam (Emma Watson, convincente más allá de su personaje de Hermione en la saga Harry Potter). La National Board of Review incluyó este drama en la lista de los diez mejores largometrajes del pasado año.

Con menos repercusión viene la comedia española Muertos de amor, dirigida por Mikel Aguirresarobe y protagonizada por Javier Veiga, Marta Hazas, Ramón Esquinas e Iván Massagué. La película narra los desvelos de Ángel, un hombre que tras perder el brazo en un accidente se obsesiona con que su mujer le es infiel con los tipos que se cruzan en su camino.

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