Cómics

Estilo y sustancia

Detalle de la portada del volumen. Detalle de la portada del volumen.

Detalle de la portada del volumen.

Al gran Alberto Breccia tuve la suerte infinita de conocerlo a principios de los 90, cuando vino invitado a las Jornadas del Cómic de Córdoba, con motivo de una apabullante exposición de la que nunca podré olvidar los trazos y tonos de las planchas originales de Mort Cinder. Me senté junto a él en los jardines del Alcázar para hacerle una entrevista y le pregunté que cuál iba a ser su siguiente proyecto. El genio uruguayo me dijo entonces que quería adaptar a Borges, pero respetando la letra porque no se le ocurriría tocarle ni una coma. Y me llamó la atención que quien había realizado unas traslaciones al cómic tan iconoclastas de textos literarios (la de La gallina degollada, de Horacio Quiroga, según adaptación de Carlos Trillo, es una de ellas, aunque las de H. P. Lovecraft, por ejemplo, no se quedan atrás) considerara que su trabajo debía necesariamente ser fiel al original. Aunque ahora que lo pienso, por más furiosas que hayan sido las estrategias visuales de Breccia a la hora de versionar, su objetivo fue siempre transmitir un efecto análogo al que producía el material literario de partida. En este sentido, paradójicamente, su mirada era transgresora y reverencial a un tiempo.

La relación de este maestro del noveno arte con la literatura es tan extensa que merecería una tesis doctoral (dudo que no se haya hecho), y aviso a los lectores que todo lo que firmó es oro puro. Eso sí, puesto a elegir, mejor leer las adaptaciones que figuran en el catálogo de Astiberri, porque los libros de la editorial vasca son, con diferencia, los que mejor reproducen los complejos matices y texturas de los dibujos de Breccia. La diferencia de nitidez entre las páginas de El corazón delator, por ejemplo, y otros volúmenes de Breccia que se venden en nuestro mercado es tremenda. En este caso, son cinco relatos de Poe trasladados a viñetas como solo el autor de Perramus era capaz de hacerlo (esto es, inventando un lenguaje nuevo en cada caso), más un apartado extra para acabar de dejarnos con la boca abierta.

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