Cómics

Instantáneas de un largo verano

  • Jaime Hernández deja descansar a Maggie y Hopey para presentarnos a un nuevo personaje que nos enamora desde la primera viñeta

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

Y es que el universo del creador de Locas está poblado por docenas de ficticias vidas. De muchas de ellas ya conocemos parte de su historia. Es por eso que, en esta ocasión, el creador dirige su imaginaria lupa hacia una chica bajita, a la que le sobran algunos kilos, que recorre alocada el barrio y alrededores subida a un patín y cuyo verdadero nombre es Anoush Agaganian pero a la que todos conocen como Tonta.

Ella es el producto de una familia hiper desestructurada, ya que el único vínculo directo de sangre que tiene es con su madre, con la que tampoco es que tenga una relación demasiado buena. La señora ha tenido una vida conyugal de lo más variada, trayendo al mundo a un ramillete de hijos que nunca la han visto como a una mater amantísima…

Llega el verano y lo que apetece es pegarse todo el día en la calle, dando vueltas de un lado para otro o explorando el bosque cercano, donde Tonta se encuentra con uno de esos singulares personajes que Hernández crea con dos trazos. Se trata de Gretchen, a la que las hermanas de Tonta apodan La Gorgona, y que se autoproclama el “espíritu del bosque”, portando un cetro de lo más original.

Lo bueno es que al ser una de sus pocas amigas, la señora le permite bañarse en el lago para refrescarse de los rigores propios de la canícula.

Aunque lo que de verdad quita el sueño a Tonta es Eric López, vocalista de la banda Ooot, por el que bebe los vientos y cuyos gritos en el escenario son proporcionales a la manera en la que ignora a la muchacha, de la que sí que se siente atraído el hermano menor del cantante, Frank.

A lo largo de veintitrés relatos vamos a conocer mejor a su protagonista, pero como ya sabréis los que conocéis el mundo de Locas, hay muchos y variados rostros en estas viñetas. Y en los diferentes episodios titulados Crimen, Tonta quedará en un segundo plano para que el autor se centre en los hermanastros de la protagonista, que no son pocos: Vivian, Violet, Muñeca e Ish…

Debido a un hecho violento que sucede en el variopinto barrio, varios de estos hermanos de madre, sospechando que un hilo invisible une el destino de los diferentes ex maridos de su progenitora, los cuales suelen terminar muertos, van a unirse en un frente común.

Y hasta aquí puedo contar sobre el argumento, maravillosamente delineado por ese genio llamado Jaime Hernández, que tiene una especial y brillante capacidad para el relato breve, ofreciéndonos al lector, en diferentes episodios, las pistas que una vez puestas sobre una imaginaria mesa, nos ofrecen una visión total y clara de una historia que confirma una vez más a su autor como uno de los grandes nombres de la Historieta internacional, padre de una larga saga que no ofrece síntomas de agotamiento, más bien todo lo contrario.

Regresar a sus páginas es como volver de un largo viaje en el nos reencontrarnos con caras que ya conocemos muy bien, cuyas vidas ya hemos vivido a través de las páginas y que, afortunadamente, nos regalan el conocer a nuevos personajes como a la simpar Tonta.

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