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Mignolesco

  • Desde el 'Hombre de Acero', pasando por 'Batman', el genial trazo de este autor ha explorado todo el Universo DC

Detalle de la portada del volumen. Detalle de la portada del volumen.

Detalle de la portada del volumen.

Como suele decirse, "toda historia tiene un principio". Y así es, en el caso de aquel joven Mike Mignola que comenzó en la distinguida competencia (léase Marvel Comics) y con una clara influencia del Maestro de Maestros, Jack Kirby, toque éste que con el tiempo se fue diluyendo y dejando, después de ir puliendo su estilo, al magnífico dibujante que todos conocemos y muchos admiramos.

Rocket Raccoon, Iron Fist, Alpha Flight, Corum (para la desaparecida First Comics) y de ahí el salto a DC Comics a finales de los ochenta, donde dejó a sus espaldas una muy buena cantidad de espectaculares páginas. Obras, la mayoría, que vienen recopiladas en este tomo titulado El Universo DC de Mike Mignola y que ahora ECC ha tenido el gran acierto de publicar en nuestro país. Y solo puedo calificarlo de una rotunda manera, imprescindible.

En él se hace un completo recorrido por todos los cómics, miniseries, ediciones prestigio y tomos que el californiano dibujó durante su estancia. Y por si esto ya no fuera suficiente, se incluyen (creo que no me equivoco) todas las portadas que ha realizado durante estos años para DC, auténticas maravillas. El único trabajo que no encontraréis, salvo las portadas, es Odisea Cósmica, que ECC ya recopiló en un volumen.

Pero no lo demoremos más, y sin entrar en demasiado detalle, vamos a hacer un somero recorrido por el contenido de este volumen:

Comencemos, por ejemplo, por las aventuras protagonizadas por Superman. Hay varias, pero destacaría una miniserie, Mundo de Kryton que en su momento, y gracias al buen hacer de un John Byrne en su faceta de guionista, nos hizo viajar en el tiempo y el espacio para conocer a los antepasados de Kal El, la guerra de los clones y varios trágicos sucesos que llevaron a la destrucción del planeta de origen de Superman.

El héroe de rojo y azul también tendrá que enfrentarse a la temible maldición de uno de sus peores oponentes, Banshee, contra cuyo toque místico poco puede hacer y con la que tendrá que enfrentarse, a la vez que protege a los incautos Jimmy Olsen y Lois Lane, en su tierra natal, una lejana isla. El guionista Roger Stern fue el encargado de relatar esta aventura.

Pero esta será solo una de las peripecias de Kal El, ya que, rozando la locura, es encontrado por Man Bat, al que confunde con un enemigo. Los vapores de kriptonita lo han llevado a este estado y solo otro aliado y amigo, Hawkman, será capaz de llevarlo al espacio y una vez en el lugar donde existió el planeta verde, enfrentarse a verdades que desconocía y recuperar la salud mental.

El Señor Oscuro también tiene un papel importante en este tomo, especialmente con una de sus historias más recordada, perteneciente al sello Otros Mundos. Me refiero, claro está, a Gotham Luz de gas, relato en el que Bryan Augustyn nos traslada al Gotham de principios de siglo, ciudad a la que el joven Bruce Wayne regresa después de varios años de viajes y entrenamiento. Allí vestirá la capa de murciélago cuando tenga que enfrentarse a la letal amenaza de cierto asesino muy conocido por todos…

Números autoconclusivos, one shots, relatos, como los incluidos en el Leyendas de Batman 54, titulado Sanctum y que, guionizado por Dan Raspler, nos muestra a un Mignola que ha evolucionado gráficamente de una manera espectacular (sobre todo se nota ya que entinta sus propias lápices) y nos introducen en una historia oscura, con ribetes de Poe y H.P. Lovecraft, poniendo a prueba la cordura de Batman.

Por último, en lo que al Murciélago respecta, un par de aperitivos, historias cortas, la primera escrita por el propio Mignola, lo que nos daba ya prueba de un talento que desarrollaría en el futuro con creaciones propias. Titulada La fábrica de gas, está ilustrada por Troy Nixey. Y como conclusión a la visita a Gotham, el origen camp de Clayface, el Hombre de Barro.

Pero aquí no termina el viaje, ya que, retrocediendo en el tiempo, concretamente al año 1987, disfrutaremos de la miniserie protagonizada por El Fantasma Errante, escrita por Paul Kupperberg, en la que Mignola tuvo la suerte de ser entintando por otro grande de las viñetas que ha sabido entender sus lápices a la perfección, P. Craig Russell.

Terribles sucesos se desatan a lo largo y ancho del planeta, y el Fantasma Errante comprenderá que la unión hace la fuerza, y solo su alianza con unos científicos hará posible la victoria contra misterioso cultos, demonios procedentes del mismo Hades y la letal amenaza del villano Eclipso.

Una breve parada en el camino para encontrarnos con el que fue uno de los peores enemigos de La Cosa del Pantano en su etapa escrita por Alan Moore. Me refiero, claro está, a Jason Woodrue, el Hombre Florónico, que en esta breve joya escrita por Neil Gaiman, se pasea por el pantano en busca del Parlamento de los Árboles…

Y ahora sí, llegamos al final del camino, y como remate a este increíble volumen, el Ironwolf de Howard Chaykin, creado a final de los setenta en la revista Weird Tales, recuperado y, tal como hizo en la genial Twilight, visto desde un prisma más adulto y cínico, nos relata las aventuras y desventuras de este rebelde en un mundo steampunk. Ya podéis imaginar el deleite visual que supone disfrutar de estas páginas ilustradas por Mike Mignola.

¿Os hacen falta más razones para tiraros de cabeza hacia su lectura?

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