cómics

Música entre rascacielos

Una ilustración del cómic. Una ilustración del cómic.

Una ilustración del cómic.

En sus casi cien años de existencia, la revista The New Yorker se ha convertido en un referente del periodismo literario y de calidad, así como en un escaparate para los mejores ilustradores y caricaturistas del mundo. La nómina de dibujantes que han pasado por las páginas del semanario es apabullante, y, al lector interesado, le recomiendo que se haga con el imponente volumen The Complete Cartoons of The New Yorker, casi 700 páginas con una selección de las mejores viñetas de los archivos de la mítica revista, rematadas con un DVD con más de 70.000. Y puestos a recomendar, les sugiero también que se asomen a la obra del estadounidense de origen rumano Saul Steinberg (1913-1999), uno de mis artistas favoritos de todos los que han colaborado con la cabecera (de él, guardo como oro en paño el catálogo As aventuras da linha, acta de la espectacular retrospectiva celebrada en Sao Paulo en 2011, que me regalaron cuando estuve en Brasil.) Otro libro que merece atesorarse junto a estas maravillas es Sempé en Nueva York, editado en castellano por Norma Editorial.

Por si alguien no lo sabe, Jean-Jacques Sempé (Pessac, 1932) es un ilustrador e historietista francés, muy conocido por la serie de libros de El pequeño Nicolás, realizada junto a otra luminaria del país galo, René Goscinny. Extremadamente talentoso, imaginativo y muy personal, con sus acuarelas y con el trazo suelto de sus dibujos, Sempé ha influido a varias generaciones de artistas, y no es de extrañar que su firma acabara figurando en The New Yorker.

Las trescientas cincuenta páginas del presente volumen, de gran tamaño para mayor disfrute del lector, dan testimonio de una fructífera relación comenzada en 1978. Se reproducen aquí las cubiertas de Sempé para la cabecera, junto con fotos, viñetas y páginas del libro Air Mail y una larga conversación con Marc Lecarpentier. Una auténtica sinfonía de dibujos que llenan de música, aire y color los paisajes de una Nueva York que nunca antes se había visto tan tierna y delicada.

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