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Sacando brillo a la armadura

  • El trabajo sobre el héroe de la armadura roja y dorada, fechado a comienzos de 2005, se enmarca en la renovación total de Los Vengadores

Imagen de 'Iron Man: Extremis'. Imagen de 'Iron Man: Extremis'.

Imagen de 'Iron Man: Extremis'.

El británico Warren Ellis ha firmado algunos de los tebeos de superhéroes más influyentes de los últimos veinte años, comenzando con Stormwatch y su continuación, The Authority, en donde se plantaron las bases de lo ha sido el género en la primera década del nuevo siglo. Suyos son también esa maravilla llamada Planetary, carta de amor a la imaginación y la cultura popular y ácida diatriba contra los superhéroes, y un tebeo tan despreocupado y divertido como Nextwave, simiente del estilo que impera en el género en esta segunda década. Hay más cosas, claro, y casi siempre interesantes, como los Thunderbolts o la trilogía Black Summer, No Hero y Supergod, aunque a nivel de popularidad, quizá lo más destacable sea Extremis, el arco argumental donde el genio de Essex se propuso actualizar a Iron Man y, lo que es más importante, lo logró.

Este trabajo sobre el héroe de la armadura roja y dorada, fechado a comienzos de 2005, se enmarca en la renovación total de Los Vengadores que los ha convertido en la espina dorsal del universo Marvel, con la demolición y reconstrucción de la franquicia emprendida por Brian Michael Bendis (siempre con el aroma cinematográfico de The Ultimates, de Mark Millar y Brian Hitch, en el retrovisor) y la sofisticada revisión del Capitán América realizada por Ed Brubaker y Steve Epting.Acompañado por un dibujante cargado de recursos digitales como Adi Granov, Ellis sentó las bases del éxito del personaje, catapultado luego a las nubes por las películas de Robert Downey Jr., y abrió la puerta a mejores etapas en los cómics, si cabe, como la magnífica temporada de Matt Fraction y Salvador Larroca en Invincible Iron Man.Antes de Ellis, la trayectoria de Iron Man había tenido altibajos, con más bajos que altos, y no muchos autores habían sido capaces de entender el potencial del personaje. Los que sí lo hicieron fueron David Michelinie y Bob Layton, quienes, asistidos por un extraordinario John Romita Jr., nos ofrecieron, a finales de la década de 1970, los que siguen siendo los mejores tebeos de la historia del vengador, su etapa definitoria, en la que se ahondaba en las debilidades del héroe, al tiempo que se fascinaba a los lectores con el mundo tecnológico que lo rodea.

Extremis no explota el tópico del alcoholismo de Tony Stark, pero pone el dedo en la llaga de sus contradicciones, pues se pregunta, desde el inicio, cómo se reconcilian dos extremos tan irreconciliables como el altruismo y la venta de armas. También hace buen uso, especialmente en lo visual, de la tecnología, con una armadura nuevamente remozada, más brillante que nunca, y una amenaza creada en el laboratorio de una experta en bioelectricidad, microcirugía y robótica.

El presente volumen de la colección Marvel Integral reúne los seis números de Extremis, junto con abundante material extra, sacado del Director's Cut de la serie, y un segundo arco argumental que nos conduce de lleno a Civil War, firmado por los guionistas Charles y Daniel Knauf y el dibujante Patrick Zircher.

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