Literatura infantil La fascinante posibilidad de ser otro

  • Isaac Rosa escribe junto a su hija Olivia 'W', su primera novela juvenil.

  • El libro, publicado por la editorial Edebé, narra la historia de una chica que se topa un día con una doble idéntica.

Isaac Rosa y su hija Olivia, embarcados en una novela juvenil. Isaac Rosa y su hija Olivia, embarcados en una novela juvenil.

Isaac Rosa y su hija Olivia, embarcados en una novela juvenil. / José Ángel García

En un escenario anodino, "una simple parada de autobús a la salida del instituto, un lunes cualquiera de septiembre", donde no debería aguardar ningún portento, Valeria se topa con un hecho absolutamente prodigioso, "su doble. Una chica igual que ella. Como si se estuviese mirando en un espejo". Así arranca W, la primera novela juvenil de Isaac Rosa, un texto que el autor de El vano ayer o El país del miedo ha escrito junto a su hija Olivia y que publica la editorial Edebé.

Aunque Rosa (Sevilla, 1974) nunca ha abandonado esa mirada lúcida y madura que le caracteriza desde sus comienzos -su reciente Feliz final diseccionaba cómo el malestar social acababa calando en una relación de pareja-, el narrador había comenzado a tratar, en los últimos años y gracias a los cómics Aquí vivió y Tu futuro empieza aquí, a los lectores más jóvenes. "Con esos dos proyectos hice charlas en institutos, en los que hablábamos de derechos sociales, y poco a poco me fueron entrando ganas de escribir para ellos", comenta.

En la ecuación entró otro factor determinante que le ayudó a embarcarse en esta aventura: el narrador es padre de tres hijas (Olivia, Carmela y Elvira), "y me apetecía hacer algo con ellas, un libro en el que se implicaran, no que leyeran únicamente", explica. "Y en el caso concreto de Olivia (Madrid, 2004), cuando empezamos con esto, estaba entrando en el instituto y había dejado atrás una infancia muy lectora y andaba un poco desenganchada de la literatura. Escribir con ella era un modo de mantener ese vínculo", cuenta Rosa.

Padre e hija iniciaron un ritual: uno o dos días de la semana "nos íbamos a merendar, hacíamos tormenta de ideas y pensábamos qué queríamos contar. Y cuando tuvimos claro el argumento, yo escribía y leíamos y corregíamos juntos lo que llevábamos", expone sobre el proceso en el que se gestó W, la historia de Valeria y de Valentina, adolescentes idénticas en el físico pero diferentes en el carácter.

"Yo puedo recordar mi adolescencia, pero no sé qué siente un chaval hoy", admite Isaac Rosa

"No me parezco a ninguna de las dos", señala Olivia, "aunque al mismo tiempo puede que cada una tenga algo de mí", concede Olivia sobre sus dos protagonistas. "Ocurre una cosa", añade su progenitor, "que cuando comenzamos con esta obra ella tenía 12 ó 13 años, y ahora va a cumplir 15. Cuando la hemos publicado, tenía mis dudas de si Olivia se seguiría reconociendo en esta historia, si le seguiría gustando. Pero parece que sí, por suerte".

"La creencia en los dobles es muy antigua", se dice en la novela, "ya los griegos pensaban que existe otro como nosotros que camina por el mundo sin que nuestros pasos se crucen. Desde entonces, a lo largo de los siglos, la leyenda del doble fue creciendo, sumando nuevas versiones. A veces, era un gemelo, separado al nacer. Otras, una sombra que nos seguía al acecho. Podía ser también un diablo, nuestro lado oscuro, alguien que era todo lo contrario que nosotros".

Hallar un doble semejante a ti, argumenta Rosa, te brinda "la posibilidad de dejar de ser tú, de vivir otra vida, de ser lo opuesto a lo que eres. En el fondo, todas las preguntas que te sirve en bandeja un motivo como ése son muy propias de la adolescencia, ese tiempo en el que uno está definiendo su identidad o renegando de quien es", apunta el escritor, que en su relato explora las dos caras de esa duplicidad, esa parte "excitante, atractiva" de poder intercambiarte con alguien y "la más inquietante: qué pasa si el otro decide reemplazarte y te acaba echando de tu vida", resume Rosa. La narración irá volviéndose más compleja a medida que avanza: del "divertimento" de los intercambios entre Valeria y Valentina para los exámenes de inglés o matemáticas se pasará a momentos en los que se reflexiona sobre la orfandad y el desamparo de los primeros amores.

Padre e hija posan en la Estación de Santa Justa de Sevilla. Padre e hija posan en la Estación de Santa Justa de Sevilla.

Padre e hija posan en la Estación de Santa Justa de Sevilla. / José Ángel Garcia

Aunque al final se plantean algunas sugerencias que podrían arrojar luz al fenómeno, a los coautores no les interesaba razonar por qué la protagonista tiene una doble. "La historia de Valeria cuenta muchas más cosas aparte de la presencia inexplicable de alguien igual que tú. Queríamos dejar el final abierto, que el lector entendiera que no es tan importante encontrar una explicación sino todo el proceso que ha vivido el personaje, un aprendizaje que ha transformado a la chica".

Redactar W le facilitó al autor regresar a las "dudas" y los "sueños" de su adolescencia. "En la infancia tienes recuerdos de prestado, pero de ese periodo ya conservas una memoria real", sostiene Rosa. "Pero que yo me acuerde de cómo me sentía a los 14 años no significa que sepa cómo se siente un adolescente de hoy. Hay cosas que no varían", dice sobre una historia por la que asoman temas eternos como el acoso o la presión de los chavales por integrarse en el grupo, pero "el escenario ha cambiado mucho hoy con las redes sociales, los teléfonos móviles. En este sentido, la contribución de Olivia resultaba decisiva", opina el padre.

Los Rosa entran en la colección Periscopio de Edebé, una línea en la que publican grandes nombres de la literatura juvenil como Andreu Martín, Jordi Sierra i Fabra y Care Santos. "Es asombrosa la cantidad de títulos y de autores que saben conectar con el público adolescente, algo que es muy difícil", razona el escritor, que admite que cuando era un muchacho "leía más cómics. Con el tiempo he recuperado obras valiosísimas que iban dirigidas a los lectores más jóvenes, como los textos de Gianni Rodari, Roald Dahl o David Walliams, al que podemos considerar un discípulo del segundo. Y, gracias a mis hijas, a lo que compramos o leemos en bibliotecas, estoy descubriendo algunos libros maravillosos".

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