Champions League

Un Real Madrid frágil y sin gol

  • La pérdida de prestigio del equipo de Zidane en una competición de la que es el rey es patente

  • La eliminación es un peligro que no tiene precedentes

Zinedine Zidane, bajo la nieve de Kiev en el duelo ante el Shakhtar Donetsk. Zinedine Zidane, bajo la nieve de Kiev en el duelo ante el Shakhtar Donetsk.

Zinedine Zidane, bajo la nieve de Kiev en el duelo ante el Shakhtar Donetsk. / Sergey Dolzhenko / efe

Cuatro derrotas en sus siete últimos partidos en la Liga de Campeones desatan una continua pérdida de prestigio de un Real Madrid sin rumbo ni gol, que cayó por segunda vez en la temporada ante el modesto Shakhtar pagando cara su fragilidad, la nula capacidad de reacción, las bajas claves y unos cambios tardíos e intrascendentes de Zinedine Zidane.

Sólo la locura de un grupo imprevisible mantiene las posibilidades del Real Madrid más irregular. Sus dos derrotas y un empate en una fase de grupos en la que venció los dos grandes duelos ante el Inter, dejan al equipo de Zidane a un paso de superar el mal trago con un triunfo que le pueda permitir incluso pasar como primero, o caer al abismo del descrédito con otro mal resultado ante el Gladbach, quedando relegado a la Liga Europa e incluso a la eliminación si acabase último de grupo.

Jamás quedó eliminado de una fase de grupos el conjunto madridista y rey de Europa con sus trece conquistas del trofeo más preciado. Desde la temporada 1996-97, el año de la Liga con Fabio Capello, no vive una temporada fuera de competición europea.

bajas y sustitutos

A Zidane le falta su columna vertebral. En tiempos duros, con jugadores expuestos a continuas lesiones por la locura de jugar tres partidos por semana, al Real Madrid le faltan referentes como Sergio Ramos, Fede Valverde y Hazard; acaba de recuperar a Benzema y comprueba la diferencia de nivel que ofrecen los sustitutos en una plantilla que no se reforzó para encarar la temporada tras la conquista de la Liga. Se fueron jugadores de peso y hay un gran salto entre los veteranos y las nuevas generaciones que, en momentos de alta presión, no dan el paso necesario.

sin poder intimidatorio

Lo perdió un Real Madrid que se crece ante la adversidad en los partidos de altura, capaz de ganar el clásico en el Camp Nou, y caer con estrépito ante rivales menores. Cualquier equipo se siente con capacidad para hacerle daño ante los problemas futbolísticos que soluciona Zidane. El problema del presente es que a los jugadores madridistas no les falta actitud y sienten como, un equipo ordenado, tiene la capacidad de dañarles. La Liga de Campeones ha dejado de ser ese torneo especial en el que nada afectaba para mostrar su identidad. El ADN blanco se ha rebajado al máximo en un equipo donde cuesta asociar a los valores históricos del club.

dependencia de ramos

La baja del capitán ha roto a Zidane que no encuentra sin su referente la seguridad defensiva que le guió al éxito tras el parón por el confinamiento. Diez partidos sin el capitán en Champions y ocho derrotas es un dato que habla por sí solo. Varane volvió a cometer un error en Kiev cuando debe asumir liderazgo; Mendy colaboró en el error que rompió el partido y no mejoró el nivel de Marcelo; y se echó de menos el coraje de Carvajal. Dos goles del Shakhtar en cuatro disparos. Una endeblez que nace del mal repliegue y la falta de orden defensivo en todo el bloque, comenzando por una presión sin la intensidad necesaria.

sin gol y sin cambios

Primer partido sin marcar en la Liga de Campeones, cuarto de la temporada en quince disputados. El Real Madrid paga caro su poca pegada. El poste evitó el tanto de Marco Asensio que habría cambiado el rumbo en el Olímpico de Kiev en una primera parte de superioridad antes del desplome. Zidane tardó en reaccionar y gira la crítica sobre su figura por cambios tardíos y que no tuvieron ninguna incidencia en el partido. El equipo se le caía, sufría con la velocidad del contragolpe del Shakhtar y el brasileño Casemiro mantenía una extraña suplencia, para estar protegido de una amarilla que le impidiese jugar la última jornada cuando el triunfo en Kiev daba la clasificación a octavos de final.

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