Fútbol l Liga BBVA

Un Barcelona grandioso

  • Los azulgranas humillan al Atlético de Madrid con un juego de altísima escuela

Ocho minutos. Eso es lo que le duró el Atlético de Madrid al Barcelona en el Camp Nou, lo que tardó el conjunto azulgrana en ventilar otro partido antológico (6-1), y ya van unos cuantos, ante el conjunto madrileño.

Fútbol en estado puro, puro divertimento. Cinco disparos a puerta, cinco goles en los primeros 18 minutos. Como cuando los niños juegan a esto en el recreo, otro Barça-Atlético para el recuerdo.

El equipo de Josep Guardiola salió enchufado desde el principio. Líneas bien juntas, presión asfixiante sobre la salida del balón y la portería de Gregory Coupet entre ceja y ceja. Pero esta vez, y a diferencia de anteriores temporadas, no tuvo en el Atlético un rival que contribuyese al espectáculo.

Los hombres de Javier Aguirre entraron dormidos y se llevaron tres nada más empezar. El primero, por defender mal a Márquez en un córner, el segundo, por cometer un inocente penalti (Ujfalusi) sobre Messi que transformó Eto'o, y el tercero por no poner a nadie delante del balón en un saque de falta que Messi envió al fondo de la red, mientras Coupet discutía con su defensa cómo colocar una barrera que el argentino ni siquiera pidió.

Messi a punto estuvo de calcar, por segunda vez, el famoso gol de Maradona a Inglaterra en el México 86. El propio Maradona, que debió seguir el partido por televisión, seguramente se preguntaba, mientras veía a la Pulga devorar rivales a toda velocidad con el balón cosido al pie izquierdo, dónde estaba su yerno, el Kun Agüero, desaparecido en combate durante la hora que estuvo sobre el terreno de juego.

Tras el descanso el Barça tocó y tocó, y el Atleti siguió con su huelga de brazos caídos, hasta dimitir, si no había dimitido ya, totalmente del partido. Festival azulgrana.

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