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Cambios en busca de más gol

  • Hierro estudia rotaciones que permitan a su equipo vencer a Marruecos y lograr el primer puesto del grupo

  • Refrescar el medio del campo, otra de las necesidades

Fernando Hierro realiza algunas indicaciones durante un entrenamiento. Fernando Hierro realiza algunas indicaciones durante un entrenamiento.

Fernando Hierro realiza algunas indicaciones durante un entrenamiento. / carmelo rubio / efe

Fernando Hierro medita cambios para el lunes ante Marruecos consciente de la existencia de dos realidades: es importante refrescar el equipo y necesita goles en su búsqueda del primer puesto del Grupo B del Mundial de Rusia.

La primera apuesta táctica visible del seleccionador español no funcionó. En la alineación titular del miércoles ante Irán situó a Lucas Vázquez para intentar abrir la defensa cerrada de su rival y las pocas incursiones del extremo madridista fueron de fogueo. Con Diego Costa como único punta, los múltiples defensas rivales no encontraron demasiados problemas para sofocar los ataques españoles.

Al final, España resolvió el partido de Irán por 1-0 gracias a un gol afortunado de Diego Costa. La clasificación a octavos la tiene en el bolsillo, pero para garantizarse la primera plaza seguramente necesite golear.

Marruecos será un rival imprevisible. La selección africana no se juega nada porque ya está eliminada, pero sus resultados anteriores estuvieron alejados de sus merecimientos. Una incógnita es ver si la ausencia de objetivos los relaja o los libera, por más que quieran despedirse del Mundial con honra.

España necesita ganar, y con goles, si quiere que fructifique su intento de acabar como primera de grupo, algo que teóricamente le permitiría avanzar por un cuadro más asequible y sin duros escollos en un hipotético camino futuro como podrían ser Francia, Alemania, Bélgica o Brasil. Al menos eso es lo que invita una lógica permanentemente asaltada durante el presente Mundial.

El equipo de Hierro aparece igualado a cuatro puntos con Portugal y con uno más que Irán. La diferencia de goles sería el primer factor desequilibrante en caso de empate a puntos. Así pues, Hierro necesita meditar soluciones en ataque, las que no encontró ante Irán.

Por otra parte, parece una regla no escrita que un Mundial no se gana con el uso intensivo de 11 futbolistas, sino que una amplia participación del plantel permite no sólo refrescar físicamente a un equipo, sino integrar a todo el equipo, hacer partícipe al mayor número de futbolistas de los éxitos.

Ante esta perspectiva, varios nombres aparecen en el horizonte como posibilidades para Hierro. Uno de ellos es el de Thiago, cuya posibilidad de protagonismo decreció notablemente con el despido de Julen Lopetegui, el anterior seleccionador, quien tenía al jugador del Bayern Múnich como uno de sus favoritos. Quizá sea el momento de recuperarlo, tanto futbolística como anímicamente.

Otro nombre es el de Asensio, un jugador muy vertical y con poderoso disparo que llegaba al Mundial como promesa y que apenas aportó hasta el momento. Inédito ante Portugal, el jugador del Madrid jugó 11 minutos ante Irán.

Saúl, uno de los centrocampistas españoles con más gol, todavía no debutó en el torneo y es un hecho que contrasta con un dato: jugó 65 partidos y 5.280 minutos esta temporada con el Atlético, la mayor cifra entre los 23 futbolistas que integran el equipo español en Rusia.

En el cuaderno del seleccionador español también está la posibilidad de que Koke vuelva al equipo inicial. El centrocampista del Atlético completó como titular el encuentro ante Portugal y disputó 19 minutos en el choque ante Irán. La posibilidad de que regrese al once, en sustitución de Silva o Iniesta, es muy factible.

Y si Hierro decide ayudar al imprescindible Diego Costa en la punta, la principal opción parece Iago Aspas por su capacidad combinativa y por el excelente rendimiento que siempre ofrece con la selección española.

Son muchas opciones, producto de un magnífico plantel, pero que Hierro deberá manejar con astucia y sensibilidad. Cualquier decisión será escrutada al máximo en tiempos en los que su capacidad para dirigir a una selección como la española, especialmente por las circunstancias que encontró, permanece entre signos de interrogación.

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