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Cara y cruz de MotoGP

  • Viñales llega líder a la séptima carrera, en Cataluña, mientras el campeón Marc Márquez es cuarto con 35 puntos menos y una moto con la que no gana para sustos

Cara y cruz de MotoGP Cara y cruz de MotoGP

Cara y cruz de MotoGP

Nada es como empieza, sino como acaba. A priori todo son hipótesis, pero es el tiempo quien dicta sentencia con realidades muchas veces inesperadas. Así está ocurriendo en este Mundial de MotoGP, que antes de arrancar pronosticaba duelos permanentes entre el campeón Márquez y el máximo aspirante Viñales, pero con seis carreras ya disputadas aún no se ha visto el primer cuerpo a cuerpo entre ellos, siendo Maverick y su Yamaha quienes lideran el Campeonato con 35 puntos más que un Marc casi irreconocible con su Honda, que marchan cuartos y desdibujados. Ambos son cara y cruz en la actual temporada que este fin de semana llega a Cataluña con el foco puesto sobre esas dos opuestas realidades.

En el anverso de MotoGP aparece Viñales como el rostro de la voz cantante, mientras que el reverso del Campeonato muestra a un Márquez desencajado que no gana para sustos con su moto, pues acumula ya ocho caídas en lo que va de año. Maverick, aparentemente frío e introvertido, va acostumbrándose a sonreír más que la media. Motivos tiene para ello, pues acumula tres de seis victorias posibles y un segundo puesto en la pasada prueba de Italia, siendo sus peores resultados un 0 por accidente en Estados Unidos y el sexto puesto en la cita de Jerez.

Con tan positivo bagaje, si Viñales no puntuase este domingo en el renovado trazado barcelonés de Montmeló, el piloto de Figueras seguiría manteniendo el liderato de su categoría, pues aventaja ya en 26 puntos al segundo clasificado del Mundial, el italiano Dovizioso, triunfador con su Ducati el pasado domingo en Mugello, siendo de 30 puntos la distancia que mantiene con su compañero Rossi, clasificado en tercera posición, sin haber logrado una sola victoria hasta el momento. Eso sí, el nueve veces campeón del mundo siempre está al acecho y, a sus 38 años de edad, tan sólo ha dejado de puntuar por la caída que sufrió en Francia.

La regularidad sigue siendo primordial para mantener aspiraciones al título y Maverick Viñales se está mostrando como el más eficiente en ese sentido. A ello contribuye también el hecho inequívoco de que su Yamaha destaca como la montura más equilibrada y competitiva en la mayoría de circuitos, factor que le ha beneficiado para una rápida adaptación. No en vano, Maverick comenzó a ir rápido con su moto desde que se subió a ella por vez primera, siendo el mejor en todos los test de pretemporada y candidato permanente a las pole de carrera, que ya ha conquistado en tres ocasiones en lo que va de año. Es decir, para él todo parece un camino de rosas y no tiene inconveniente en reconocerlo: "Creo que estoy en un buen momento, me siento muy bien y voy cogiendo mucha experiencia con la Yamaha. Cada vez sé pilotarla mejor, que es lo más importante. El equipo también está rindiendo a la perfección y me están calmando cuando hace falta".

Situación muy distinta es la que vive el campeón en título Marc Márquez. Por mucho que lo intenta, no consigue enderezar la temporada y muy lejos queda ya aquel año 2014 en el que encadenó 10 históricas victorias consecutivas en MotoGP. La cruz de 2017 tan sólo ofrece el triunfo en su circuito talismán de Austin, al que siguió el segundo puesto de Jerez, que le supo a gloria, junto con la cuarta posición de Qatar y la discreta sexta plaza del pasado domingo en Mugello. "Estamos sufriendo mucho. Para ir al nivel de las Yamaha, tengo que ir al límite y eso supone asumir muchos riesgos", reconoce el casi siempre risueño piloto de Cervera, que en lo que va de Mundial suma ya ocho caídas -dos de ellas en carrera- y un sin fin de sustos que a duras penas salva gracias a su descomunal talento.

Es evidente que las Honda no están en su mejor momento y, lo peor de todo, siembran muchas dudas. Fallan en aceleración, e incluso en la velocidad punta que antaño les distinguía. Tampoco acaban de encontrar una perfecta adaptación a los neumáticos Michelin y, aunque Márquez resulte siempre espectacular con su típico pilotaje 'al filo de lo imposible', tiene que exponerse al máximo para brillar como de él se espera. En el caso de su compañero de equipo, Pedrosa también acumula dos caídas en carrera (Argentina e Italia), ocupando el quinto puesto de la clasificación provisional, curiosamente con idéntico número de puntos que Márquez (68), aunque Dani parece haberse adaptado mejor a la moto de este año. Eso sí, ambos están obligados a reaccionar, pues Viñales va consolidando poco a poco su liderazgo y podrían perder comba en la lucha por el título.

En sexta posición del Mundial destaca el novato de la categoría y campeón de Moto2, Johan Zarco, que está protagonizando una temporada admirable con su Yamaha. Por extraño que parezca, tras el piloto francés encontramos al tricampeón de MotoGP Jorge Lorenzo, clasificado en la séptima plaza del Mundial con su Ducati, a la que lentamente va tomándole el pulso, siendo el tercer puesto de Jerez el mejor resultado obtenido hasta el momento. Aunque una parte de la prensa italiana ha comenzado a criticarle, su equipo cierra filas con el balear y, muy especialmente, Gigi dall'Igna, máximo responsable de Ducati: "No estamos contentos nosotros ni él. Tenemos que darle lo que le sirve para mostrar todo su potencial. Es un campeón increíble, que ha ganado muchísimas carreras. Él no está en discusión. Es uno de nuestros puntos fuertes. Hay que darle lo que necesita para que vuelva a hacer lo que sabe hacer".

Sólo se ha completado un tercio del Campeonato, por lo que aún restan otros dos para concluir un calendario con 18 grandes premios y, como es normal, hasta el final nadie podrá cantar victoria. Puede que este domingo Viñales afiance su liderazgo en propia casa, o que por esa misma razón Márquez y Pedrosa lo den todo para recuperar el terreno perdido, algo a lo que también se apuntará Lorenzo con su Ducati. El trazado ha sido reformado tras el accidente que el pasado año le costó la vida a Luis Salom y, aunque en principio no resulta del agrado de muchos pilotos, seguro que quienes suban al podio ponen su mejor sonrisa. Porque todo es como acaba, no como empieza.

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue editor jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como jefe de prensa del Circuito de Jerez.

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