Deportes

Carballo, otro técnico en jaque por una 'ex'

  • El entrenador es inhabilitado por la denuncia por "trato vejatorio" de una de sus pupilas, que ahora tiene 50 años

Dos seleccionadores españoles, Ana Tarrés (natación sincronizada) y Jesús Carballo (gimnasia artística femenina), han sido en menos de cuatro meses centro de la diana de los dardos lanzados por alguna de sus ex deportistas sobre presuntos comportamientos incorrectos. Carballo, de 68 años y con nueve ediciones de los Juegos Olímpicos a su espalda como técnico de los equipos femeninos nacionales, fue denunciado por una ex gimnasta por presunto "trato vejatorio" en el pasado. La denunciante, de 50 años en la actualidad, precipitó la inhabilitación del gallego por parte del Consejo Superior de Deportes (CSD).

Tras la enorme repercusión de este asunto que salpicó a Tarrés, un nuevo caso se cierne sobre otra de las figuras legendarias en el ámbito de los preparadores del deporte español.

Desde 1979, la reputación de Carballo como técnico fue cobrando una magnitud de grandes proporciones en el ámbito de la gimnasia mundial. Han sido casi 34 años inmerso en cuerpo y alma a esta especialidad del deporte femenino. Hoy son muchos los entrenadores, venidos de todos los rincones del planeta, que acuden a él para pedir consejo técnico.

Han sido centenares las gimnastas dirigidas bajo sus órdenes. Carballo está casado y es padre de los gimnastas olímpicos Jesús y Manuel, el primero de ellos actual presidente de la Federación Española. Su trayectoria como máximo responsable técnico de los equipos femeninos abarca los últimos 34 años de la gimnasia artística dirigiendo a los equipos nacionales en nueve citas olímpicas, desde Los Ángeles 84 hasta Londres 2012, además de casi una treintena de Mundiales, con decenas de medallas y diplomas olímpicos.

Una caída infortunada en el caballo de saltos, con fractura de cúbito y radio en los Europeos en Varsovia, precipitó su retirada como gimnasta. En 1973, después de dejar la competición activa, Carballo pasó a entrenar al equipo nacional de gimnasia en el Instituto Nacional de Educación Física, y en 1978 se convirtió en el máximo responsable del equipo, al que dirigió en el Campeonato Mundial de Estrasburgo. Tras ponerse en entredicho su labor en el equipo nacional masculino, pasó a entrenar al femenino, del que se hizo cargo en 1979.

Sólo cuatro meses antes trascendió la noticia de que la Federación Española de Natación no renovaría el contrato a Ana Tarrés, la artífice del despegue de la sincronizada. El 24 de septiembre, 17 nadadoras hicieron pública una carta firmada en la que criticaban sus métodos de trabajo, después de acumular durante 15 años 55 medallas. "Sus formas no han tenido límites y sin límites cayó en un todo a costa de todo, un método peligroso y perverso, en el que el fin justifica siempre los medios", declaraban en su escrito las ex nadadoras.

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