Xerez deportivo

Esteban vuelve a soñar tras la pesadilla inicial

  • La anterior etapa del malagueño en el Xerez estuvo marcada por el enfrentamiento de la plantilla con Gil Silgado · El técnico no dudó en posicionarse a favor de los jugadores en el conflicto

Esteban Vigo afronta desde ayer su segunda etapa al frente del Xerez Deportivo. La primera, en la temporada 2003-2004, estuvo marcada por el enfrentamiento entre la plantilla y el por entonces dueño del club, José María Gil Silgado. Una 'guerra' que comenzó el 21 de enero de 2004, cuando los jugadores, cansados ya de esperar soluciones para los casi tres meses de impago de sus nóminas, hicieron que el por entonces director deportivo del Xerez, Poli Rincón, tuviese que acudir con urgencia al vestuario de la plantilla azulina, que no quería saltar al césped de Chapín en tanto no recibiera explicaciones del club sobre los impagos. Los futbolistas, que dos semanas antes habían comunicado al club que no entendía cómo se estaba reforzando la plantilla si no había dinero para pagar las nóminas de los que ya estaban en el Xerez, se desayunó esa mañana con el fichaje de Estecha, lo que 'calentó' los ánimos de los futbolistas.

A partir de ahí los acontecimientos se sucedían en torno al Xerez. Ese mismo día, por la tarde, Juan Pedro y Musa recibieron sendos burofax del club en los que se les comunicaba que estaban expedientados y apartados de los entrenamientos por bajo rendimiento. Esteban salió a la palestra al día siguiente para aclarar que él no tenía nada que ver con los expedientes y el sábado 24 de enero los capitanes comenzaron a señalar públicamente a Gil Silgado como el causante de la situación por la que están atravesando. Elaboraron y leyeron un comunicado en el que hablaron de "promesas incumplidas" y de "impagos". Ese mismo día Chapín amaneció plagado de pintadas contra Gil Silgado, Poli Rincón y Paco Bueno.

Pero la primera gran 'bomba' la desveló Esteban Vigo un día más tarde, el domingo 25 de enero, cuando el técnico dijo, tras el partido ante el Poli Ejido (1-0), que antes del encuentro Gil Silgado le había telefoneado al móvil para anunciarle que tomaría medidas contra él por posicionarse a favor de la plantilla en ese comunicado.

El Xerez movió pieza un día más tarde (lunes, 26 de enero) y tanto el vicepresidente García Vallecillo como Francisco Bueno hicieron ir al club a los capitanes, a los que se les anuncia que deben abstenerse de hacer declaraciones que perjudiquen al presidente y a la entidad.

Veinticuatro horas más tarde la por entonces alcaldesa García-Pelayo recibió en el Ayuntamiento a Esteban Vigo, Urbano Ortega, Carlos Lorenzana y Vicente Moreno, reunión tras la que García-Pelayo anunció que "las puertas del Ayuntamiento están abiertas para el club pero cerradas para Gil Silgado", al que invitó a marcarse del Xerez.

El jueves, 29 de febrero comenzó el 'carrusel' de jugadores contra el presidente. La plantilla pactó dos comparecencias diarias (salvo en vísperas de partidos) de futbolistas para ofrecer sus versiones y criticar al presidente. Los primeros fueron Dani Pendín y Calle, el primero para decir que su situación económica es "jodida" y el segundo, para hacer ver que está "viviendo con el dinero que me están dejando mis padres". Ese mismo día el Xerez anunció el cese de Poli Rincón como director deportivo del club, dejando entrever que hubo irregularidades en su gestión.

El último sábado de enero el Xerez cayó 0-1 ante el Terrassa y Chapín se llenó de pancartas contra Gil Silgado. Schuster, desde Chiclana, dijo que no le extraña lo que pasa en el Xerez y aseguró que por eso se marchó del club que preside Gil Silgado, y mientras tanto los jugadores admiten -esta vez por boca de Doblas, el 3 de febrero- que en el vestuario ya se habla de la posibilidad de llevar a cabo un encierro.

Un día más tarde Esteban Vigo aseguró que "para el club somos un cero a la izquierda", aunque para 'ceros' los que tenía el déficit del Xerez de la temporada anterior, conocido ese mismo día: 3.700.000 euros.

Gil Silgado, que desde que empezó la trifulca no había dado 'señales de vida', se desplazó el 8 de febrero hasta Madrid para presenciar el Rayo-Xerez (2-1), pero evitando en todo momento coincidir con sus jugadores.

Los futbolistas reaccionaron en masa al día siguiente y calificaron de "provocación" lo que hizo su presidente, todo ello el mismo día en el que Juan Pedro se desvinculó del Xerez para irse al Numancia.

Gil Silgado rompió su silencio el 11 de febrero y convocó una rueda de prensa en el Sherry Park en la que aseguró que Pedro Pacheco estaba detrás de la movida de los jugadores. Según Gil, el ex alcalde pagó a jugadores y técnicos 300.000 euros a cambio de que le desacreditaran públicamente. Los futbolistas, enterados de lo que había desvelado su presidente, irrumpieron en el hotel con camisetas luciendo el slogan 'Silgado paga ya' y Lorenzana le dijo que "hay que dar la cara y no esconderse como una gallina". Raúl Ramírez negó lo dicho por Silgado pero los jugadores, ese día, ni lo reconocieron ni lo desmintieron.

El 13 de febrero el Xerez abrió expediente a Calle por decir que lo que el presidente hizo en Vallecas fue de poca vergüenza, y el goleador del Xerez reaccionó así: "Lo que le tenga que decir a ese señor se lo diré a la cara y si nos tenemos que dar de hostias, nos las daremos".

Los jugadores saltaron al terreno de juego de Butarque (22 de febrero) con las camisetas de protesta contra Gil Silgado y un día más tarde Silgado reavivó el pulso expedientando a todos los futbolistas que saltaron a Butarque con las camisetas de protesta. La réplica de la plantilla fue entre original y polémica: posaron semidesnudos y con una pancarta de protesta contra Gil para la revista Interviú en la edición que salió a la calle el 2 de marzo.

El presidente envió un burofax a los jugadores recomendándoles no hacer más declaraciones fuertes ni volver a lucir las camisetas de protesta para evitar más expedientes.

El 2 de marzo Gil Silgado ya comenzó a ceder y dijo que estaba dispuesto a reunirse con los jugadores cuando cambiaran de actitud, pero ese mismo día suspendió de empleo y sueldo a Lorenzana y la plantillla inició una huelga de entrenamientos porque, según Moreno, "estamos ya hasta los cojones".

Gustavo Cañizares se despidió del Xerez el 3 de marzo admitiendo que a él le ofrecieron un sobre con dinero que no quiso coger. Su declaración causó un gran revuelo y sus compañeros de plantilla, con Lorenzana al frente, sacaron a la luz una historia que no muchos se creyeron: dijeron que a Cañizares y a otros jugadores se les tendió una trampa para localizar al chivato de Gil Silgado en el vestuario.

Dos días más tarde Gil Silgado despidió del club a Carlos Lorenzana pero Esteban, que días antes había dicho que para echar a su preparador físico había que pasar por encima de su cadáver, decidió quedarse porque así se lo pidieron los jugadores y el propio Lorenzana. Los jugadores regresaron ese mismo día a los entrenamientos, a petición de Lorenzana.

El 6 de marzo otro jugador se sumó a la tesis de Cañizares; se trata de Borja, que admitió haber tenido constancia de que hubo "sobres del Ayuntamiento". Esta vez la plantilla calló.

El 9 de marzo Pacheco ya casi admitió que hubo sobres a la plantilla, pero dijo que no era dinero municipal y sí fruto de sus gestiones con empresarios jerezanos.

Cesaron las declaraciones de los jugadores contra Gil y el día 11 González Movilla, en una 'jugada' no bien vista por sus asociados los jugadores, intentó que los capitanes se reunieran de noche con Gil Silgado en un hotel de El Puerto, sin avisar previamente a los futbolistas. Los capitanes, una vez allí, no accedieron a la propuesta sin consultar antes con sus compañeros y Movilla se ve obligado al día siguiente a reunirse en el vestuario con la plantilla.

Las aguas se calmaron y el 8 de junio, con el equipo ya salvado del descenso, Gil Silgado y Urbano Ortega fueron cesados como venganza por la postura del técnico de respaldar a sus jugadores en las protestas de la plantilla contra Gil Silgado.

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