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Farrar trae el recuerdo de Weylandt

  • El estadounidense del Garmin se impone en la primera llegada al sprint y dedica su triunfo al belga malogrado en el Giro

Tyler Farrar sumó la segunda victoria consecutiva del Garmin al adjudicarse al sprint la tercera etapa del Tour de Francia, en la que su compañero noruego Thor Hushovd mantuvo el maillot amarillo. Sigue la fiesta en la escuadra americana, que subió al podio al ganar la contrarreloj por equipos de Les Essarts y repitió la escena, esta vez en formato individual con Farrar, el corredor residente en Gante "medio americano, medio belga" según dice, que fue el más rápido en el primer duelo entre los guepardos del pelotón.

Farrar, de 27 años, se impuso con claridad entre la mejor nómina de especialistas, por delante del francés Romain Feillu (Vacansoleil) y del campeón de España en ruta, el murciano José Joaquín Rojas (Movistar), en gran momento de forma, disputando con los grandes de la velocidad, y además nuevo líder por puntos.

Fue una victoria especial para él por doble motivo: por la fiesta nacional en Estados Unidos del 4 de julio, y por dar un regalo que tenía pendiente para su "amigo y hermano" Wouters Weylandt, fallecido en la tercera etapa del Giro de Italia, en pleno descenso del Passo del Bocco. Por ese motivo Farrar entró en meta marcando la W de Weylandt con los dedos hacia el cielo. Lanzado por el maillot amarillo del Tour, su compañero Thor Hushovd, nadie pudo con él, ni Cavendish, quinto, ni Greipel, noveno.

La cita con el sprint estaba marcada de antemano. Hubo una caída, pero sólo afectó al colombiano Leonardo Duque, que aterrizó en la última curva. En la general no hay cambios y Hushovd afrontará como líder la etapa del Muro de Bretaña, donde la historia será diferente a la de ayer, porque la llegada está en ligero ascenso. Alberto Contador pasó el primer día de tranquilidad, sin sobresaltos, después de un comienzo estresante que le hizo perder tiempo entre la montonera del primer día y la posterior crono.

La etapa salió de la costa, en Olonne sur Mer, y entró en Bretaña en compañía perenne del viento, que se movió en contra casi toda la jornada. Ese fue un motivo extra para que pudiera cuajar la escapada del día, que se formó en el primer kilómetro con los españoles Rubén Perez (Euskaltel) y José Iván Gutiérrez (Movistar), los franceses Maxime Bouet (AG2R) y Mickael Delage (Francaise) y el holandés Niki Terpstra (Quick Step). Un viaje a ninguna parte. La escapada estuvo siempre controlada y los ocho minutos de ventaja se diluyeron en el momento en que el Garmin se puso serio.

Por la única dificultad del día, el espectacular Puente de Saint Nazaire, que atraviesa el estuario del Loira a través de 3.500 metros de carretera elevada sobre el mar, la ventaja era de 1.30 minutos. El Garmin seguía aplicado en la labor de derribar la escapada, mientras el Saxo Bank de Contador, que no quería más sustos, anduvo siempre alerta en cabeza.

El fin a la fuga llegó a nueve kilómetros de meta, coincidiendo con la entrada del HTC de Cavendish en cabeza de pelotón. El pelotón se manejaba a 70 kilómetros por hora, en fila india, con las grande formaciones peleándose por coger un buen sitio. El HTC colocó su tren, un tanto inconsistente, con cuatro hombres al frente. A Cavendish le cuesta entrar en forma, como demostró en el Giro, cuando antes de ganar fue batido por Petacchi. La interminable recta de llegada fue territorio de Garmin. Apareció Hushovd con su jersey amarillo para lanzar a Farrar. Un cohete y un misil en colaboración. Casi nada. El estadounidense vio el cielo abierto y no tuvo más que rematar la faena. Farrar entró en meta con su amigo. Se bautizó en el Tour y es nuevo miembro del club de ciclistas con victorias en las tres grandes. Esta vez las lágrimas eran de alegría.

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