Motociclismo

Lorenzo y Márquez, Producto Interior Bruto

  • El duelo entre los dos genios de MotoGP dispara la marca España. La pugna que mantuvieron en Mugello 'cierra muchas bocas' e irá a más en lo que resta de Mundial.

Jorge Lorenzo, imponiéndose a Marc Márquez en la misma línea de meta de Mugello.

Jorge Lorenzo, imponiéndose a Marc Márquez en la misma línea de meta de Mugello. / CLAUDIO ONORATI

EL Producto Interior Bruto, que responde al famoso acrónimo PIB, es un indicador económico que define el bienestar de un país y, con ello, si una economía está creciendo o no. Si ese factor dependiera de nuestros mejores deportistas, como Lorenzo y Márquez, España superaría definitivamente las penurias que arrastra por la terrible crisis.

 

La apoteósica actuación de ambos pilotos en el pasado Gran Premio de Italia es un reflejo inequívoco de la supremacía que ejerce nuestro país en este deporte. Ese antológico duelo de Jorge y Marc en el circuito de Mugello, saldado con la victoria del primero por tan sólo 19 milésimas de foto finish, ha dado la vuelta al mundo y será recordada como una de las batallas más épicas del motociclismo. Pero ahí no acaba todo, pues ese antológico combate ha servido para confirmar que esta temporada será un memorable mano a mano entre estos dos genios y, además, también ha ayudado a silenciar en territorio italiano los silbidos que desde el pasado año vienen reiterándose por aquella lamentable ‘patada’ de Rossi a Márquez en Malasia. Ya es hora de zanjar un asunto impropio de una afición ejemplar.

 

Con seis grandes premios disputados, el Mundial 2016 de MotoGP está ya encarrilado y tiene definidos a sus principales protagonistas, que han disparado los ranking de audiencia de este grandioso espectáculo. Podría afirmarse incluso que, gracias a esos duelos

históricos, este deporte acelerado suscita la envidia de otras disciplinas como la Fórmula 1, que está de capa caída y apenas hace ruido. De este modo, el Gran Premio de Catalunya, que este domingo se celebra en Montmeló, registrará a buen seguro una afluencia masiva de espectadores, ávidos de nuevas batallas. No en vano, la mayoría de circuitos, como también le ocurre al de Jerez, precisan que el público, por aquello del mencionado PIB, garanticen ahora más que nunca su supervivencia con asistencias incontestables de espectadores. Les va la vida en ello.

 

En clave puramente deportiva, aunque aún resten 12 pruebas para el final de esta largo calendario mundialista, la autoridad de Jorge Lorenzo resulta ya abrumadora, preludio de un paseo triunfal. El piloto mallorquín lidera el Campeonato con 10 puntos de ventaja sobre su más inmediato rival, Marc Márquez, merced a tres victorias y dos segundos puestos, teniendo como peor resultado la caída que protagonizó en Argentina. A la vista de estas actuaciones, la fiabilidad del pentacampeón mundial está fuera de toda duda, sin que parezca afectarle que, de cara a 2017, ya se ha despedido del equipo en el que milita, habiendo fichado por Ducati con un contrato por dos años que supera los 20 millones de euros.

Lejos de incomodidades o suspicacias, Lorenzo sigue rodando muy por encima de la media con su todavía fiel Yamaha y, lo que es más importante, está aumentando la agresividad y arrojo, algo que no le irá mal con vistas a la moto que pilotará el próximo año. A priori, su principal enemigo debía tenerlo en casa, con su todavía compañero de escudería Valentino Rossi, cuya victoria incuestionable de Jerez ha quedado muy mermada por el reciente fiasco en Mugello, donde su moto averiada lo dejó ‘compuesto y sin novia’, fuera de juego ante miles de fans que vieron como Jorge y Marc daban toda una exhibición. Ya no pueden generarse más fantasmas. Mucho debe espabilar el nueve veces campeón mundial para superar este traspiés, pues marcha tercero en el Mundial a 37 puntos de Lorenzo.

También es innegable que Honda no está en su mejor momento. De hecho, las brillantes actuaciones de Marc Márquez se deben, en gran medida, a que él pone a gala un inigualable estilo de pilotaje, siempre “al filo de la navaja”. Viéndolo sobre su moto desbocada, uno no se explica cómo salva el “pellejo” al actuar como un equilibrista en el alambre. En honor a la verdad, la actitud de Marc es muy meritoria y genial para el espectáculo, pero no está claro si podrá aguantar el tipo una carrera tras otra frente a las Yamaha que, amén de los problemas aparecidos en la pasada prueba de Italia, vuelan como la seda. Hasta los pilotos de Ducati, Iannone y Dovizioso, suelen comprometer a Marc, sobre todo por la potencia de sus monturas. 

 

Sin duda, Honda está irreconocible. Así lo evidencia el propio compañero de Márquez, Dani Pedrosa, que marcha cuarto en el Mundial a 49 puntos de Lorenzo. El genial piloto de Sabadell, que lleva ya 250 grandes premios en su haber, pone todo de su parte, a fuerza de tesón, perseverancia y regularidad, pero su moto no le da margen de acción, afectaba también por la adaptación a los nuevos neumáticos Michelin, que no parecen ser la mejor horma de su zapato. En quinta posición del Campeonato encontramos al genio Maverick Viñales, revelación de 2016 que en 2017 ocupará el puesto que deja Jorge Lorenzo en Yamaha. El joven piloto de Figueras, que ha vuelto a dar brillo a Suzuki, ya está aumentando también ese Producto Interior Bruto (PIB) y, por su genialidad innata, no es aventurado afirmar que los propios Lorenzo y Márquez deben andarse con ojo. Sin ir más lejos, este domingo en Cataluña. Prepárense, que vienen curvas y MotoGP siempre depara sorpresas…

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue editor jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como jefe de prensa del Circuito de Jerez. 

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