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Messi no da opción alguna al Osasuna

  • El argentino, con dos tantos, lidera la cómoda goleada del Barcelona para seguir presionando al Real Madrid

Leo Messi se deshace de los centrocampistas de Osasuna Fran Mérida y Jaime Romero que se disputó en el partido que se disputó ayer en el Camp Nou. Leo Messi se deshace de los centrocampistas de Osasuna Fran Mérida y Jaime Romero que se disputó en el partido que se disputó ayer en el Camp Nou.

Leo Messi se deshace de los centrocampistas de Osasuna Fran Mérida y Jaime Romero que se disputó en el partido que se disputó ayer en el Camp Nou. / ALEJANDRO GARCÍA / efe

El Barcelona volvió a endosar una goleada al Osasuna (7-1) en un partido sin brillo de los de Luis Enrique que mandó al conjunto navarro a la Segunda División con cuatro jornadas por delante.

Después de un 7-0 el curso pasado, un 5-1 el anterior y un 8-0 hace tres, el Barcelona volvió a golear al Osasuna en el Camp Nou por 7-1 gracias a su acierto en la segunda parte, tras unos primeros 45 minutos muy por debajo de su nivel, a pesar de haber ejercido un control casi exclusivo con el control del balón.

La primera parte fue un monólogo de los azulgrana. Osasuna no ofreció nada más que un repliegue como pudo en defensa e intentó salir sobre Messi cada vez que recibía en la frontal. Parecía que la única consigna era que, ante las bajas de Luis Suárez y Neymar, al argentino había que impedirle que generase fútbol.

La idea expresada con ironía por Petar Vasiljevic de que para parar a Messi se necesitaban "esposas y pistola" la entendieron bien jugadores como Roberto Torres y Fausto Tienza. Pero un error es una condena ante Messi, que presionó con acierto en un pase de Fausto Tienza hacia atrás y se encontró con el balón en los pies y todo el campo para llegar sin obstáculos a la meta de Sirigu, al que batió tras prepararse la pelota con tranquilidad.

Volcado el Barcelona sobre el área navarra, el partido cayó en una monotonía que aburrió incluso a los jugadores. Sólo Messi se atrevía a arriesgar con acciones individuales, pero la falta de sus socios habituales hizo que tuviese que vivir de los pases de Busquets y Rakitic para arrancar alguna acción desde el centro.

Con una línea de cuatro defensas y cinco hombres a pocos metros, y con Sergio León descolgado adelante, Osasuna vivió atrincherado a la espera de que el Barcelona no apretase el acelerador, pero a la media hora de juego llegó el 2-0, obra de Andre Gomes.

De la apatía de la primera parte despertó en la segunda el Osasuna con una primera aproximación al área azulgrana que frenó en falta Sergio Busquets. Roberto Torres fue el encargado de lanzarla y en la ejecución directa dejó clavado a Ter Stegen, que vio cómo le entraba por la derecha el balón (2-1).

El cuadro visitante hizo despertar al Barcelona, pero también se había metido de lleno en el partido e intimidó a su rival con algunas aproximaciones, pero los de Luis Enrique, tras un remate de Piqué al palo, encauzaron el choque con el segundo tanto de Andre Gomes, que aprovechó el rechace para hacer el 3-1.

El momento de Osasuna pareció más un fogonazo que una convicción, ya que una nueva acción azulgrana, con pase de Rakitic, acabó habilitando a Messi, quien se fue preparando el balón hacia la izquierda hasta que encontró un hueco y desde fuera del área lo colocó con fuerza junto a un poste para hacer el cuarto gol local de la noche (4-1).

Después del tanto, Messi acabó sustituido para descansar y en la acción siguiente Paco Alcácer marcó el quinto, en pleno desbarajuste defensivo del Osasuna. La inocencia del cuadro rojillo, ayer de naranja, llevó a Roberto Torres a cometer un penalti sobre Denis Suárez. Sin Messi ni Neymar en el campo, el público reclamó que fuese Mascherano el protagonista de la acción. En su partido número 319 el argentino marcó, de penalti, su primer gol como azulgrana, antes de que Paco Alcácer cerrase el encuentro con su segundo tanto, aprovechando una buena asistencia de Denis Suárez y tras regatear al portero.

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