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Mkhitaryan es baja por odio

  • El enfrentamiento de armenios y azerbaiyanos por Nagorno Karabaj convence al jugador de no ir a Bakú

Mkhitaryan ante André Gomes en un partido de Premier League Mkhitaryan  ante André Gomes en un partido de Premier League

Mkhitaryan ante André Gomes en un partido de Premier League / Efe

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El odio visceral que se profesan armenios y azerbaiyanos ha acabado por emborronar la final de la Liga Europa, que se disputará el 29 de mayo en la capital azerbaiyana, Bakú, adonde no acudirá el futbolista armenio del Arsenal Henrikh Mkhitaryan.

"Habiendo sopesado todas las opciones, hemos tenido que tomar la difícil decisión de que no viaje con el equipo a la final de la Liga Europa contra el Chelsea", escribió ayer Mkhitaryan en su cuenta de Twitter.

Mkhitaryan ya se había negado a pisar territorio azerbaiyano en dos ocasiones: una en 2015, cuando militaba en el Borussia Dortmund, que se enfrentaba al Gabalá, y otra, en octubre pasado, cuando el Arsenal tuvo que enfrentarse al Qarabaj en la fase de grupos de la Liga Europa.

Con todo, al tratarse de una final, muchos pensaban que el futbolista armenio acabaría por dejar a un lado las rencillas que arrastran ambos países desde tiempo inmemorial y viajaría a Bakú para su segunda final de la Liga Europa.

De poco sirvió que la UEFA asegurara que el mejor jugador de Armenia no tendría problemas para obtener el visado, pese a la prohibición que recae sobre todos los armenios.

Los azerbaiyanos estaban dispuestos incluso a olvidar el hecho de que Mkhitaryan visitó en dos ocasiones (2009 y 2012), en misión humanitaria, el enclave de Nagorno Karabaj, que enfrenta a ambos países desde 1988 y que provocó una sangrienta guerra cuyas secuelas aún son latentes.

La Cancillería azerbaiyana llamó a no mezclar "la política y el deporte", mientras que el presidente de la federación de fútbol local manifestó que la seguridad del futbolista no estaba amenazada.

"A Mkhitaryan le pagan como futbolista y no como político. Estaría encantado de hablar con él", comentó Tair Taguizade, embajador azerbaiyano en Londres.

De poco sirvió. El miedo y la política pudieron más. Tanto el Arsenal como las autoridades armenias habían pedido a Azerbaiyán que diera garantías adicionales de seguridad, pero la impresión es que el jugador ya tenía la decisión tomada hace mucho.

La federación azerbaiyana no tardó en expresar su "decepción", aseguró que no hay motivos para dudar de la seriedad de las garantías de seguridad ofrecidas por Bakú y mostró su convencimiento de que la decisión del futbolista del Arsenal no afectará a "la calidad y el atractivo de este gran partido".

El futbolista armenio ha estado sometido en las últimas semanas a muchas presiones por parte de su país para que renunciara a jugar el partido, que de celebrarse sin incidentes sería un espaldarazo diplomático para el enemigo.

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