MOTOCICLISMO · gran premio de cataluña

Mundial al rojo vivo de Ducati

  • Dovizioso aprieta el Campeonato de MotoGP, al dejar a Viñales (10º) con sólo 7 puntos de ventaja

  • El andaluz Ramírez, sexto en Moto3

Mundial al rojo vivo de Ducati Mundial al rojo vivo 		de Ducati

Mundial al rojo vivo de Ducati

Nunca es tarde si la dicha es buena, y si algo te gusta mejor repetirlo lo antes posible. El italiano Andrea Dovizioso ha conseguido dos victorias en sólo una semana, tantas como las que había logrado en los nueve años que lleva en MotoGP. Venció en su país el pasado 4 de junio y ayer hizo lo mismo en el Gran Premio de Cataluña, poniendo el Campeonato tan al rojo vivo como la Ducati que pilota, pues reduce la distancia con el líder del Mundial, Maverick Viñales, a sólo siete puntos.

Tras la séptima prueba puntuable de la temporada celebrada en el Circuito de Barcelona, los cinco primeros clasificados de MotoGP se encuentran casi en un pañuelo. La rivalidad es máxima. Al margen de la incontestable victoria de Dovizioso, las fuerzas también se equilibran con el mal resultado cosechado por Viñales, que en su propia casa tuvo que conformarse con un décimo puesto, el peor que logra en lo que va de año tras el sexto de Jerez, si descontamos su accidente de Austin. Mejor les fue a los pilotos de Honda, Márquez (2º) y Pedrosa (3º), que subieron al podio en su tierra catalana, desquitándose así de los traspiés que han venido sufriendo. Marc, que se cayó seis veces durante el fin de semana (una de ellas con el arrancador de su propia moto antes de salir a pista), se queda ahora tercero del Mundial a 23 puntos de Maverick, mientras que Dani se sitúa cuarto a 27 del líder de Yamaha, uno menos que Rossi que es quinto, al haber acabado ayer octavo.

Lo que nadie discute es que Ducati está viviendo su resurgir y así lo demuestran con este triunfo consecutivo de Andrea Dovizioso, al que se une también el cuarto puesto conseguido por su compañero de equipo, Jorge Lorenzo, que llegó incluso a liderar esta carrera de Montmeló. Sin duda, la progresión del tricampeón es evidente, aunque sí es cierto que le está costando adaptarse a las monturas italianas que Dovizioso conoce a la perfección.

Todo el mundo se pregunta a qué se debe la falta de regularidad de las grandes figuras en este 2017. No parece normal que Viñales pase del segundo puesto en Italia al décimo de Barcelona, dos trazados no muy diferentes y con una Yamaha que teóricamente es la mejor del Campeonato. Hay quienes lo achacan a los neumáticos, que benefician a unas motos en algunos circuitos y en otros les pasan factura. Pero está claro que en el Mundial de Motociclismo se ha acabado el bipartidismo. A falta de once carreras para el final de la temporada, pueden cambiar mucho las cosas, pero ahora son tres las marcas que luchan por el título: Yamaha, Ducati y Honda. Incluso hasta los pilotos de equipos satélite ponen en aprietos a los oficiales, como volvió a demostrar ayer el genial Zarco al situarse como el mejor representante de Yamaha, con el quinto puesto.

Se llevan disputadas siete carreras y han ganado cuatro pilotos distintos. El propio Dovizioso ha triunfado ya dos veces, una menos que Viñales, mientras que Márquez y Pedrosa han logrado una victoria cada uno. Lo más significativo es que esta diversidad beneficia enormemente al espectáculo y aumenta la competitividad de MotoGP. Así se confirma también con el registro de 99.873 espectadores que inundaron ayer el circuito de Barcelona (300 más que el año pasado), siendo 176.391 en el fin de semana del Gran Premio (600 menos que en 2016).

La fiesta de Cataluña fue casi redonda, pues al margen del podio conseguido por Márquez y Pedrosa en MotoGP, hubo dos victorias españolas, el propio hermano de Marc Márquez (Álex) en Moto2 y el líder Mir en Moto3. En esta última categoría hay que destacar al único representante andaluz del Mundial, Marcos Ramírez, que volvió a pelear en cabeza hasta el final, teniendo que conformarse con un meritorio sexto puesto, idéntica posición que la que ocupa ya en el Campeonato.

El piloto conileño se mostraba satisfecho al término de esta séptima prueba del Mundial: "Creía que sería una carrera más fácil, pero me han hecho la vida imposible en el grupo de cabeza desde el principio. Sabía que para alcanzarlos tendría que gastar mucho los neumáticos y que eso condicionaría el final. Pero aún así tiré fuerte y hasta me coloqué tercero, aunque las gomas no me dejaron mantenerlo y acabé sexto. Eso sí, tanto yo como el equipo estamos muy satisfechos por haber sido la primera KTM de la categoría. Hemos estado nuevamente en los puestos de delante y nos habituamos a ello. En una de las próximas carreras ya tiene que caer el podio".

Sin duda, la felicidad del piloto gaditano contrastaba ayer con la del mismísimo líder de MotoGP, Maverick Viñales, que afirmaba: "Mi situación es un drama. No entiendo nada, no entra en mi cabeza cómo de hacer primero cuando la moto va bien, a hacer el décimo, dando el cien por cien. Es algo que no entiendo". De todos modos, nadie duda que dentro de dos semanas en la próxima prueba de Holanda la fortuna puede volver a sonreírle. Si no, que le pregunten al propio Dovizioso tras dos victorias consecutivas, las mismas que había conseguido en nueve años en MotoGP. Ahí es nada.

(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue editor jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como jefe de prensa del Circuito de Jerez.

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