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Perfil bajo al mando de los dos grandes

  • Lopetegui va en la línea de Valverde: distanciados de la polémica y con mano blanda en el vestuario

Julen Lopetegui, al frente del Madrid en Tallin, con Kroos en primer plano. Julen Lopetegui, al frente del Madrid en Tallin, con Kroos en primer plano.

Julen Lopetegui, al frente del Madrid en Tallin, con Kroos en primer plano. / tom kalnins / efe

Julen Lopetegui y Ernesto Valverde personifican la calma y la tranquilidad, la cabeza fría y el distanciamiento de la polémica. Los técnicos de los dos clubes más poderosos de España, Real Madrid y Barcelona, cultivan un perfil bajo.

Muy lejos parecen ya los tiempos en los que Jose Mourinho y Josep Guardiola incendiaban las previas de los clásicos del fútbol español con ruedas de prensa llenas de ataques y palabras groseras. Lopetegui y Valverde son en cierto modo la antítesis: triunfan en silencio y sin estridencias.

Sus equipos son los grandes favoritos para alzarse con el título de la Liga. Con permiso del Atlético de Madrid, donde el argentino Diego Simeone representa la cara más visceral del fútbol. Él es la estrella de su club.

Lopetegui, de 51 años, afronta el mayor reto de su carrera tras ser uno de los grandes protagonistas del mercado. Y es que firmó por el Real Madrid a unas horas de que España debutara en el Mundial de Rusia. Hasta ahí todo bien; el problema es que Lopetegui era el seleccionador español y había renovado su contrato unas semanas antes hasta 2020.

Algo cuenta a favor del técnico. Tiene el perfil que triunfó en el Real Madrid en las últimas décadas. Los últimos entrenadores que ganaron Champions con el club blanco fueron Heynckes, Del Bosque, Ancelotti y Zidane. Ninguno usó la mano dura en el vestuario. Todo lo contrario. Como Lopetegui.

Por su parte, Valverde afronta su segunda temporada en el Barcelona tras haber ganado un doblete de Liga y Copa que, sin embargo, quedó eclipsado por la nueva Champions del Real Madrid. El técnico de 53 años llegó en 2017 para sustituir a Luis Enrique y, aunque arrancó la temporada con muchas dudas, acabó siendo un equipo reconocible. Poco vistoso, sí. Lejos de lo que fue el mejor Barça, también. Pero con mucha solidez defensiva y con un Messi en muy buena forma.

Como entrenador, dirigió al Athletic, Espanyol, Olympiakos, Villarreal, Valencia y, por último, al Barcelona. Ahora, en el banquillo de su máximo rival tiene a un hermano, un Lopetegui que, como él, alcanzó el banquillo de uno de los mejores clubes del mundo silbando bajito.

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