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Promesa de un futuro mejor

  • Tras el fracaso mundialista, el estreno de Luis Enrique devuelve la ilusión con una victoria de prestigio en Wembley

  • Ante Croacia debe refrendar que la recuperación es una realidad

Luis Enrique, durante el partido ante Inglaterra en Wembley. Luis Enrique, durante el partido ante Inglaterra en Wembley.

Luis Enrique, durante el partido ante Inglaterra en Wembley. / facundo arrizabalaga / efe

La selección española recobró parte de la autoestima perdida con su victoria en Wembley, donde su nuevo técnico, Luis Enrique, gozó del mejor debut: triunfo de prestigio, buena imagen, excelente rendimiento de sus apuestas y cierta dosis de fortuna.

Después del fracaso en el pasado Mundial de Rusia, España comenzó una nueva era el sábado con una victoria 1-2 ante Inglaterra en el comienzo de una la Liga de Naciones de la UEFA que tendrá su siguiente capítulo mañana ante Croacia. Será ahí donde el equipo de Luis Enrique intente ratificar, ante la subcampeona del mundo, todo lo bueno que exhibió en el mítico estadio de Wembley e intente corregir lo poco que hizo mal.

El triunfo fue una gran noticia para el nuevo seleccionador, quien necesita rehabilitar cuanto antes a una hinchada con creciente desconfianza hacia su equipo tras tantos años de decepciones. Luis Enrique mostró que quiere para el equipo nacional cosas parecidas a las exhibidas durante su etapa de entrenador en conjuntos como la Roma, el Celta o principalmente el Barcelona: presión adelantada, movimiento rápido de balón, laterales profundos y combinación de juego corto con juego largo. No quiere alejarse mucho del estilo tradicional de España, pero tampoco quiere pegarse al llamado tiki-taka.

Lo cierto es que todas sus principales apuestas personales en Wembley le salieron bien. Empezando por la portería, donde reiteró su confianza en De Gea a pesar de las enormes críticas que éste recibió en el Mundial. El arquero del Manchester United realizó probablemente su mejor partido como internacional con un par de intervenciones decisivas.

También funcionó la titularidad de Saúl Ñíguez. El jugador del Atlético no jugó un solo minuto en el Mundial y Luis Enrique le dio galones en Wembley. Fue uno de los mejores del equipo y jugó 20 metros más adelante de lo que lo hace en su club. Un acierto porque permitió comprobar su habilidad llegando al área y coronó su actuación con un gol.

La tercera apuesta personal de Luis Enrique fue el delantero Rodrigo Moreno, también infrautilizado en el Mundial. Fue titular y confirmó que su progresión puede permitirle tener un lugar en el fútbol de élite y pelear la titularidad con Diego Costa, ausente esta vez por motivos familiares.

No obstante, el equipo mostró algunas carencias propias de un conjunto que apenas realizó cinco entrenamientos con el nuevo seleccionador. Así, en lo colectivo pasó 15 minutos finales de agobio ante Inglaterra y no consiguió salir de su área ante su excesivo repliegue. Ahí es donde aparecieron esas dosis de fortuna que tan bien les vino a equipo y entrenador.

En lo personal, a Isco se lo notó desubicado tan pegado a la banda izquierda, el balón no pasó demasiadas veces por Thiago, Marcos Alonso estuvo tímido en su debut como lateral izquierdo de la selección y Iago Aspas no aportó demasiado como segunda punta. En cualquier caso, fueron detalles que se hicieron muy menores al comprobar el buen desempeño del grupo, que además mostró carácter.

"Con la calidad que tienen estos jugadores hay mucho margen de mejora, pero estoy contento con esta primera prueba", reflexionó Luis Enrique tras el triunfo en Wembley.

Parece que el enfermo salió de cuidados intensivos y ahora se encuentra pendiente de evolución. El partido ante Croacia servirá para definir si hay una mejora consistente o recaída.

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